De la Cultura del Ladrillo a la Cultura de la Salud, la Ecología y la Sostenibilidad

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Ediciones i lanza una completa guía sobre Bioconstrucción escrita por el arquitecto Ángel Martínez en donde da las claves para construir viviendas sanas, armoniosas y respetuosas con el medio ambiente y en dónde los materiales naturales y el aprovechamiento energético son los pilares de este nuevo enfoque de la arquitectura, que busca mejorar la salud de las personas.

La crisis actual ha hecho saltar por los aires modelos vigentes durante años. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y de la cultura del ladrillo, la sociedad pide cada vez con más fuerza que se tenga en cuenta a las personas frente al beneficio a toda costa. En medio de esta creciente demanda social, Ediciones i publica Bioconstrucción. Cómo crear espacios saludables, ecológicos y armoniosos, un libro que aspira a convertirse en guía de referencia tanto para arquitectos y constructores como para cualquier persona interesada en incorporar a su hogar criterios de medio ambiente y sostenibilidad que se traduzcan en un aumento de su salud y calidad de vida.

Su autor, el arquitecto Ángel Martínez, repasa a lo largo de las casi 400 páginas del libro todas las variables que influyen en el «ambiente saludable» de un edificio: el análisis del terreno, la orientación de la casa, la cimentación, los materiales de construcción, el aislamiento, cerramiento, acabados, las instalaciones, la eficiencia energética, etc.

Y es que, seamos conscientes o no, el espacio donde desarrollamos nuestra vida tiene un impacto en nuestro organismo. «Todos hemos oído hablar de edificios enfermos. Son construcciones que por diferentes cuestiones como el lugar en el que se ubican, los materiales que contienen, por una mala ventilación o iluminación, o incluso por su disposición, pueden crear serios trastornos a las personas que los habitan», asegura Ángel Martínez.

Materiales y energías limpias
La bioconstrucción cuida especialmente las cualidades energéticas del terreno donde se va a construir en función de las características del subsuelo, así como la orientación, el clima, los elementos del entorno, los materiales que se utilizan, el aprovechamiento de las energías naturales y renovables del lugar, y contempla todas las fases de la edificación. Partiendo de un planteamiento filosófico de respeto por el planeta y el ser humano, y descendiendo hasta el detalle de las técnicas, Ángel Martínez ofrece una completa guía tanto al lector que quiere construir una casa partiendo de cero, como al que desea mejorar la que ya tiene.

«Uno de los objetivos fundamentales es conseguir una vivienda que transpire bien, que no tenga emanaciones nocivas; para ello es importante que los materiales que se emplean sean naturales o no hayan sufrido un gran proceso de transformación ni contengan añadidos químicos nocivos», cuenta. En el libro se hace un repaso al uso de la madera, la tierra, la cerámica, el hormigón y el acero, e incluso a opciones menos utilizadas como las balas de paja y el hielo.

La bioconstrucción apuesta por materiales alternativos a los derivados del petróleo, tan presentes en las construcciones actuales. De esta forma Ángel Martínez propone como aislantes las fibras vegetales, la celulosa, el corcho o la lana de oveja en lugar de los aislantes térmicos de poliuretano, poliestireno o fibra de vidrio. Estos últimos poco a poco van liberando sustancias que se quedan suspendidas en el aire y a la larga pueden crear problemas de salud.

Crear conciencia
En el libro también se dan claves para conseguir una buena temperatura en el interior de la vivienda algo que se logra combinando la capacidad aislante de los materiales con la inercia térmica, con una técnica diferente a la que se emplea en la edificación convencional. El resultado es una casa que conserva mejor el calor en invierno y se calienta menos en verano, lo que requerirá menos gasto en calefacción o refrigeración. La eficiencia energética es otro de los pilares sobre los que se asienta esta nueva visión de la construcción, bastantes e cuyos criterios son ancestrales.

Lo ideal es que la persona que va a adquirir una vivienda pueda intervenir en todos estos procesos, empezando por escoger un terreno que no tenga alteraciones en el subsuelo, y escogiendo la orientación de la edificación para aprovechar al máximo la luz y el sol. Sin embargo, la realidad es que pocos tienen esta opción, y la mayoría de la población compra una vivienda que ya está construida, sin ningún poder de decisión sobre los materiales que se han empleado o los criterios que se han seguido en todo el proceso.

En este caso Ángel Martínez aconseja a los compradores interesarse por todas estas cuestiones porque «es necesario ir creando conciencia poco a poco». Si las personas comienzan a decantarse claramente por viviendas construidas con materiales ecológicos y siguiendo criterios de eficiencia energética y respeto al medio ambiente, poco a poco esta tendencia se irá haciendo más general.

Siempre es posible mejorar una vivienda
En cualquier caso, subraya que incluso en el caso de que no se haya tenido ningún poder de decisión sobre la construcción, siempre es posible mejorar una vivienda. «Es muy importante utilizar pintura ecológicas que no emitan ningún tipo de tóxicos en el ambiente y que a la vez deje transpirar los muros. También es importante escoger muy bien los materiales de los muebles y los tejidos que va a haber en el interior de la casa, así como evitar la contaminación electromagnética. Todo ello va a crear un ambiente mucho más limpio», asegura. La apuesta son materiales naturales como la madera y el algodón, y evitar el PVC y los acabados con barnices sintéticos, que emanan sustancias muy nocivas que luego se respiran.

La bioconstrucción también tiene en cuenta la influencia del color en cada una de las estancias, así como las pautas del feng shui para la disposición de los muebles y la potenciación de las diferentes habitaciones y las personas. Todo ello puede ayudar a crear espacios más armónicos. De esta forma aconseja por ejemplo los verdes, azules o violetas para dormitorios, y los anaranjados o amarillos para la cocina y el comedor. Al ser el gris un color que resta vitalidad y deprime, desaconseja completamente su uso, igual que el negro, salvo para cuando se quiera resaltar algún elemento claro. El blanco como color neutro es aconsejable en cualquier estancia. En cualquier caso, estos criterios sobre el color son genéricos, ya que el color debería adecuarse a cada persona, familia o grupo en cada una de las estancias.

En definitiva, Bioconstrucción.
Cómo crear espacios saludables, ecológicos y armoniosos es un libro que ofrece pautas, algunas más complejas, otras más sencillas, que al final van a influir en la salubridad y armonía de los espacios. Ángel Martínez subraya que a pesar de que se piensa que algunas de estas opciones son sensiblemente más caras, si están bien planificadas no lo son tanto porque lo que se incrementa en la construcción se ahorra por ejemplo en eficiencia energética. «Y al final no hay que olvidar que estamos hablando de salud«, y concluye «lo que construimos nos construye».

Fundación Vivo Sano
Gabinete de prensa: Elena Ávila.
www.vivosano.org

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6,4 minutos de lecturaActualizado: 14/11/2018Publicado: 27/02/2015Categorías: ECOLOGIAEtiquetas: , , , ,

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