En estos tiempos cambiantes, de nuevos paradigmas, la idea de familia, de mater-paternidad, de crianza, de acompañar a los niños que llegan, está viviendo una gran transformación.

Los códigos, las pautas anteriores ya no sirven. Estos niños que deciden venir en este importante momento, necesitan ser recibidos y acompañados de otra forma. Pero no sabemos, no tenemos libro de instrucciones.

Es momento de descubrir en el día a día que necesita cada niño, único, especial, imprescindible. Los padres, las familias, la sociedad, todos.. necesitamos abrirnos a otra forma de encuentro, de acompañamiento, de comunicación. Dejar atrás los modelos antiguos y atrevernos a crear cada vez un nuevo día.

Todo cambia…cada persona un mundo, con sus circunstancias, su momento, sus anhelos, sus heridas, y sus sueños...

Casi siempre en medio de una gran inestabilidad emocional le llega la maternidad, la paternidad. Siempre deseada, a veces buscada conscientemente. Cuando se produce un embarazo antes ha habido la llamada, el anhelo, aunque sea de forma muy inconsciente. Incluso los embarazos “no deseados”, lo son desde lo profundo, desde el inconsciente. Y desde allí creamos las circunstancias necesarias para que ese embarazo se materialice.

El momento. Esperar a el momento adecuado para tener un hijo es una quimera. Jamás encontrarás las circunstancias ideales para ello. Siempre habrán cosas por mejorar: la situación de pareja, la economía, el lugar donde vives, la sociedad, tu momento profesional.

Realmente el momento es cuando es! y tú lo sabes, lo sientes en lo profundo, en cada célula, aunque tu mente de diga que no, que falta eso o aquello..

Porque la llamada de un hijo es una pulsión, algo inexplicable que te empuja, te llama, y te lleva. Porque la clave de la mater-paternidad es la entrega. La entrega al amor, al cambio, al miedo, a las dudas, a la contradicción, al caos.

Dos personas, dos mundos, un universo. El concepto de pareja ha cambiado completamente. Los planetas generacionales que comparten la mayoría de los nuevos padres en este momento, traen el regalo de un nuevo paradigma en la pareja, con nuevos códigos.

Pero aún no estamos del todo preparados para lo nuevo. Hablamos de amor incondicional, de libertad, pero en el día a día el ego gana, las necesidades personales claman. Y, sin embargo el concepto anterior de pareja no nos sirve. Tan solo genera insatisfacción, proyecciones, expectativas incumplidas. Pues se basa en la media naranja y no en la completa.

Anhelamos el encuentro perfecto, deseamos que el otro nos colme con aquello que carecemos, que sane nuestras heridas primales, que nos comprenda siempre, que nos de aquello que creemos que necesitamos. Pero eso no sucede. Porque el otro es tan solo el espejo en el que mirarnos de frente. Si quieres…

Y así sucede el encuentro con nuestras carencias, nuestros miedos, y nuestras expectativas. Y con ellas creamos algo más.. una familia.

Pero ¿Qué es una familia?

Por supuesto, cada uno tiene su propia idea, perfecta para sí mismo y su universo.

Coexisten nuevos conceptos de familias, madres solas, parejas del mismo sexo, familias de parejas con otros hijos, con hijos adoptados..

Para mí, una familia es un núcleo, la base donde se desarrolla un nuevo ser humano.

Sin más y nada menos!! Una familia es una mujer que decide tener sola a su hijo, dos personas que se abren a recibir a un nuevo ser, unos amigos que se atreven a acompañar a un niño que llega.

Porque los hijos nos eligen como compañeros especiales de camino, pero tan solo les acompañamos, no nos pertenecen, no son nuestros. Como dice Khalil Gibran, son hijos de la vida. Y por ello, nos corresponde estar presentes, disponibles, conscientes.

Porque para criar a un hijo es necesario una tribu.

Y porque con la mater-paternidad suceden una decisión tras otra, y así toda una vida.

Y Todas tienen una repercusión directa en alguien que no eres tú, en ese ser que está llegando o lo acaba de hacer y que te eligió a ti precisamente para ello.

Y nos corresponde tomarla con responsabilidad, que no es más que la habilidad de responder ante la vida con nuestras capacidades. Es decir, desde la información y la conexión.

Pero decidas lo que decidas, entrégate. Una vez tomado un camino, da un paso tras otro. Ábrete al nuevo paisaje.

Pues será una tras otra: como vivo el embarazo, que pruebas me hago, donde nacerá, de qué manera, lo vacuno, las visitas, quien lo cuidará cuando yo no esté, la escuela, la comida, los juguetes, el grupo, el entorno?… y repito.. así toda una vida!

Por eso cada vez más familias se atreven a bucear profundo ante la llegada de un hijo. Se atreven a cuestionarse completamente para renovarse y ser ellos mismos. La base que necesita ese bebé se está creando mucho antes de que nazca,

No tenemos que saberlo todo, pero es bueno cuestionarse todo, porque desde la elección co-creamos lo que verdadera necesitamos en ese momento. Porque el “siempre se ha hecho así”, el “es lo que hacen todos” ya no nos sirve.. y sobre todo no les sirve a estos nuevos niños.

Por ello, en la mater-paternidad así como en la vida te animo a mirar dentro, a escuchar profundo.. A conectar con tus necesidades que son únicas. A hacer a cada momento lo que está en consonancia con tu ser. A obviar los consejos, las directrices, las modas, incluso las estupendas crianzas con apego, respetuosas.. Porque de nada sirve si no parte de ti, de tu gozo y disfrute.

Porque no hay fórmulas, porque vas a tener que descubrir que es lo que necesitáis , que es lo que “os va bien”, y lo que no. Y seguramente se parezca en poco a lo que imaginasteis antes de que llegara este bebé.

Y a eso ha venido, a recordarte, a mostrarte.. a encontrarte y a encontrarse.. pero sobre todo A SER!!

Casi nada será como esperabas, pero hay algo que si que va a pasar: YA NADA SERÁ IGUAL. Porque tú te has convertido en otra persona, porque con tu hijo has renacido. A la vez que le descubres a él, deberás conocer a esta nueva persona en la que te has convertido. Tal vez te apetezca, hacerlo desde el mismo lugar que a ese maravilloso y tierno bebé: desde el amor, la comprensión, y el respeto.

Es la más valiosa “educación” que le puedes dar a tu hijo.

Y tienes el privilegio de formar parte de ello, del milagro de la vida.

Y de regalo una afirmación para la mater-paternidad: Yo..(NOMBRE) amo mi mundo cambiante.

Sonia Alonso, Sedna
Directora Formación Doulas Nacer y Renacer
Sanadora, Renacedora, Doula
www.naceryrenacer.com