El diccionario de la RAE define vitalidad como “la cualidad de tener vida”. Para nosotros es mucho más porque no todos estamos igual de vivos, ni tenemos una vida igual de “viva”. Como decía el poeta Rafael Amor, “no es lo mismo ver la vida si amanece, que mirar en el crepúsculo, su paso»

Para nosotros en Salmah, Vitalidad es el poder de estar vivos. ¿Quieres dejar de admirar a las personas vitales y serlo tu mismo/a? Toma nota y ponte en marcha.

La vitalidad tiene cuatro componentes: el ejercicio, la nutrición, el descanso y una actitud mental positiva.

Por eso es un coeficiente y su fórmula es la siguiente:

Vitalidad - Aumenta tu coeficiente de vitalidad

Diversos estudios prueban que el ejercicio (E) es uno de los mejores medicamentos, por ejemplo, para la depresión. El ejercicio físico moderado modifica la química de nuestro cerebro y por tanto, nuestro estado emocional, a la vez que protege nuestro sistema cardiovascular y nos ayuda agestionar los niveles de azúcar en sangre. Por supuesto, hemos de saber qué ejercicio realizar, cómo, cuánto y cuándo. Los efectos de un entrenamiento aeróbico difieren de los de un entrenamiento de fuerza y no es lo mismo yoga que pilates. Fíjate incluso que a lo largo del día estamos sentados más de 9 horas. Saber cómo sentarte y cómo moverte son herramientas claves para la salud de tu cuerpo en general y de todos sus componentes en particular.

Seguro que, si hablamos de dietas, conocerás, o incluso habrás “practicado” unas cuentas. Pero no, hablamos de nutrición (N): de establecer hábitos de alimentación saludables. Porque aquí nos importa desde lo que comes, hasta la forma en la que comes y el momento emocional en que lo haces. ¿Has notado que cuando comes de mal humor es más fácil que la comida te siente mal?

 

Como el mes pasado dedicamos nuestro artículo a la nutrición, no insistiremos en este tema. Solo puntualizaremos la necesidad de cuidar nuestro peso para sentirnos vitales. Te proponemos cuidar los niveles de azúcares que ingieres (¡no solo de dulces!), aumentar el consumo de productos frescos, consumir grasas y proteínas saludables, mantenerte bien hidratado y comer cinco veces al día. Pueden ser los cambios que necesitas para evitar la diabetes y las reacciones inflamatorias que anteceden a las enfermedades crónicas.

La regeneración de nuestro cuerpo se produce en el tiempo que dedicamos al descanso (D). Es cuando nuestro cerebro produce las enzimas quele detoxifican. Para nuestros antepasados la ausencia de luz significaba
descanso y el comienzo de los trabajos de reparación y limpieza. Dormían una media de dos horas más que nosotros.

Adicionalmente, no se trata solo de la cantidad de horas que dormimos, sino de la calidad del descanso. El mindfulness y la meditación son buenas herramientas de trabajo en este sentido y no solamente de cara al
sueño nocturno, sino también para proporcionarle a nuestro cerebro y a nuestras glándulas adrenales un cierto descanso a lo largo del día.

Finalmente, las personas con una actitud mental positiva (AMP) se hacen cargo de sí mismas y de su vitalidad, por eso es un factor que multiplica.

Los médicos saben que el 80% de las visitas a atención primaria tienen que ver con un problema psicosomático.

Vitalidad no es ausencia de enfermedad, sino el ser capaces de vivir plenamente disfrutando de nuestros días con las personas a las que queremos y que nos quieren. Si para eso necesitas un estimulante, estarás tomando prestada para hoy la energía de mañana y eso es abrirle la puerta a la enfermedad. Párate, revisa qué es lo que te está sucediendo y toma las medidas necesarias. Mejor ahora mismo que dentro de un rato.

 

Olga Albaladejo Juárez
Socia fundadora en Salmah,
Centro oncológico integrativo y participativo
centrooncologicosalmah.com