El éxito forma parte de nuestra realidad desde el mismo momento de nuestra concepción. Nosotros fuimos aquel espermatozoide que llegó a fecundar el óvulo de nuestra madre, y que llegó el primero venciendo a millones de competidores. La concepción, con independencia de sus circunstancias fue un gran éxito, lo mismo que nuestro nacimiento.

La mente suele quedarse con las dificultades del nacimiento, fórceps, cesárea…, y no con el hecho de que finalmente nacimos y superamos todos los obstáculos.

Existe una gran fuerza que guía nuestra vida y somos capaces de conseguir muchas más cosas de las que pensamos. La vida se ha abierto camino con fuerza y debemos ser capaces de aprovecharlo.

Debemos aprender de las personas corrientes que en circunstancias excepcionales, superan obstáculos insospechados. Viktor Frankl fue un psiquiatra judío que fue encerrado en un campo de concentración donde perdieron la vida la mayoría de sus familiares. Él decidió que los nazis podrían arrebatárselo todo, pero no su libertad interior y se visualizó fuera del campo y dando conferencias por todo el mundo: lo consiguió. Plasmó su experiencia en el libro «El hombre en busca del sentido», todo un clásico del desarrollo personal.

Shakelton fue un marino que se propuso hacer la primera travesía en barco alrededor de la Antártida en 1914. Su barco naufragó y pronto se dio cuenta que su verdadero propósito era conseguir que sus veintisiete compañeros y él pudiesen regresar con vida. Tuvieron que recorrer enormes distancias marinas en una pequeña barca, superar olas enormes y un frío estremecedor y atravesar enormes montañas y desafiantes glaciares sin el equipo adecuado. Finalmente lo consiguieron: todos volvieron con vida.

Ambos tomaron su decisión en medio de enormes dificultades y su determinación les llevó al éxito.

La pregunta que nos hacemos es ¿qué tenemos que hacer para conseguir el éxito?

1/ Descubrir cuál es nuestro verdadero propósito. Si yo me propongo bajar de los 10 segundos en los 100 metros, eso es realmente imposible, porque no es mi propósito. Con un gran esfuerzo bajaría de 15, pero más allá de eso, descarrilaría. Conviene no ponerse objetivos que nos alejan de nuestro interior, y aceptar los objetivos que nuestro interior nos ofrece, por mucho que nos parezcan desafiantes e imposibles. Nuestro propósito siempre es posible, aunque haya que vivir un proceso para conseguirlo.

2/ Trabajar con los patrones inconscientes que se encuentran enquistados tanto en nuestro inconsciente personal, como en el familiar y el colectivo, utilizando los instrumentos adecuados.

3/Alinear nuestra parte física, mental, emocional y energética.

4/ Intentarlo sin desfallecer, como Shakelton y Frankl. El inventor de la bombilla tuvo cientos de fracasos, hasta que tuvo éxito. “El éxito es ir de fracaso en fracaso, sin desalentarteWinston Churchill.

5/ Decidir interiormente que vas a tener éxito, apoyándote en la libertad interior de la que nos hablaba Frankl. Conseguir que tus dudas duden de sí mismas.

6/ Dejar de hacer cosas que nos consuman energía y empezar a hacer cosas que nos aporten energía.

7/ Buscar los medios visualizando el objetivo. El éxito llega siempre si todo lo anterior está bien trabajado.

8/ Ponerte metas intermedias. Cuando fui a hacer el Camino de Santiago, me abrumaban los más de 700 km del recorrido. Un amigo que ya lo había hecho me ayudo con una visualización en que simplemente daba el primer paso. Cogí una gran fuerza interior, me sentí capaz de hacerlo y lo terminé. La enorme importancia de dar el primer paso, y luego el segundo…

9/ Considerar el objetivo inevitable.

10/ Creer en ti sabiendo que el éxito eres tú y tú eres el éxito. No hay nada separado de ti.

La prosperidad está en ti, el éxito está en ti. ¿Qué decides?

Sergio Pi
Coach de prosperidad y abundancia
Licenciado en Ciencias económicas y empresariales por la UAM
sergiopicoach.com