¿Cuántas veces has conocido a una persona que dice que ha pasado por decenas de terapias alternativas buscando sanar algún problema sin ningún resultado? Parece que su pasatiempo es hacer durante un tiempo limitado cualquier tipo de terapia que se le proponga, para después pregonar su ineficacia.

¿Será cierto que las terapias alternativas no funcionan? La respuesta podría sorprenderte. Hoy te demostramos por qué y cómo funcionan las terapias alternativas.

 

Pedirle peras al olmo

A veces las personas buscan las terapias alternativas porque pretenden aliviar algún problema de índole física, pero eso es como pedirle a un fontanero que repare el ordenador. Si bien es cierto que las terapias alternativas pueden complementar el tratamiento hecho por la medicina normal, no va a atacar directamente los síntomas de la enfermedad.

La mayoría de las terapias alternativas actúan en campos diferentes al físico: hacen efecto en la psique, las emociones y en el espíritu. El cambio opera desde la conciencia y esto puede tener repercusiones en el cuerpo; pero no quiere decir que pueda sustituir por completo la medicina.

Las terapias alternativas se pueden usar de forma conjunta con los tratamientos de medicina convencional. Por ejemplo, se puede utilizar aromaterapia o reiki para relajar a un paciente antes y después de una quimioterapia; asimismo, es posible utilizar algunas terapias para solucionar problemas de índole emocional, e incluso para complementar tratamientos psiquiátricos. Lo que no es posible es afirmar que pueden curar enfermedades graves, que necesitan tratamiento médico inmediato.

De hecho, la mala fama que algunas terapias alternativas pueden haber adquirido a lo largo de los años puede provenir de personas inescrupulosas e incluso inocentes que no han sabido comprender la verdadera naturaleza del trabajo sutil e íntimo que puede hacerse con este tipo de medicina complementaria.


Las terapias alternativas realizan el cambio desde la conciencia


Es un error pensar que las terapias alternativas puedan ser la solución a todo tipo de problemas. De hecho, quienes luego afirman que no funcionan se han acercado previamente con la convicción de que sus dolencias y síntomas fisiológicos se resolverán de inmediato, cuando las terapias pueden trabajar a un nivel más profundo (psíquico o energético), resolver ciertos bloqueos y mejorar la condición del cuerpo, lo que mejorará la capacidad de sanarse.

 

Cómo funcionan las terapias alternativas

Las terapias alternativas trabajan en un nivel diferente al de la medicina convencional. Si bien esta se encarga de tratar directamente las causas y síntomas de las enfermedades del cuerpo, la mayoría de las terapias alternativas se ocupan de fortalecer la psiquis, equilibrar las energías o eliminar bloqueos energéticos. Hay otras que contribuyen a la gestión adecuada de las emociones, manejo del estrés y re-significación de patrones mentales; por mencionar algunas. El enfoque vendrá determinado por cada terapia y por supuesto, cada individuo.

Existen muchas terapias alternativas; algunas se han universalizado y se han convertido en disciplinas reconocidas (como el yoga y la acupuntura), pero si hay algo que tienen en común todas es que implican un trabajo subjetivo y completamente personal e íntimo. El verdadero cambio opera cuando el individuo comienza a cobrar consciencia de su proceso. En la medida en que la persona comience a entender las razones que le llevan a actuar de determinada forma o a procesar las vivencias de un modo, viene la transformación interior.


Las emociones pueden influir y causar determinadas respuestas en el organismo


Hay quien no encuentra nunca un tratamiento que le beneficie; acuden a cientos de terapeutas, prueban un par de sesiones y desisten. El problema no radica en el tipo de terapia que decide probar (aunque cierto enfoque podría ajustarse más a las necesidades de un paciente u otro y ser más efectiva) sino que el conflicto se presenta cuando esta persona se niega a ver lo que realmente le está afectando en su interior y se concentra sólo en los síntomas.

Por ejemplo, está científicamente confirmado que ciertas emociones pueden influir y causar determinadas respuestas en el organismo, y en la medida en que se aprenda a gestionar esas emociones de forma adecuada se resolverán esos síntomas. Ahora, si la persona no se da cuenta de estos procesos, entonces estará desperdiciando su tiempo y la profesionalidad del  terapeuta.

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Cómo aprovechar las terapias alternativas

Ve con un objetivo en mente: es importante que definas qué aspectos necesitas trabajar.

Acude a centros de terapias serios y que tengan cierto tipo de organización, certificaciones y reconocimiento. Desconfía inmediatamente si te dicen que abandones completamente tus tratamientos médicos o que los sustituyas con otras cosas.

Mente abierta: asiste a tu cita dispuesto a recibir orientación y guía sobre el tipo de terapia que puede servir para tus necesidades. Puede que sea diferente a lo que tengas en mente, pero para eso consultas a un experto.

Sigue todas las instrucciones y ejercicios que debas hacer por tu cuenta. El trabajo personal no acaba sólo en el tiempo de terapia.

Los resultados no siempre son inmediatos. Si bien es cierto que hay terapias alternativas que ofrecen resultados increíblemente rápidos en algunas ocasiones, hay procesos que requieren más tiempo y dedicación. Constancia es el secreto para lograr cambios reales.

Acepta el cambio: esta es la parte más difícil, pero también la más fundamental. Recuerda que el objetivo de las terapias alternativas es hacer transformaciones en tu vida para que ciertos patrones mentales que atraen molestias físicas y emocionales desaparezcan por completo. El trabajo es personal, íntimo y único. Nadie puede decirte cómo transitar tu camino; eres tú mismo quien tiene el poder y la responsabilidad para lograr el cambio.

Begoña Ramos
Directora de Centro Reiki es Luz
Experta en Crecimiento y Superación Personal.
www.centroreikiesluz.com