Cada vez me estoy encontrando más casos, de personas desahuciadas que me llegan, tanto por la medicina tradicional (ya que como sabemos, están limitados, por no aceptar que todo ser vivo, sea animal, vegetal o humano, está compuesto por una anatomía física y otra energética amén de un ser emocional, mental y un alma) como por la medicina alternativa, al ir de mano en mano sin encontrar ayuda real.

Cada vez me están viniendo más personas que han quedado hundidas y tristes, debido al trato o a las expectativas que les han dado los terapeutas alternativos o energéticos. Los casos que me llegaron me cuentan que les han dicho que no se curan porque no quieren o porque están también siguiendo un tratamiento tradicional o porque tienen entidades con ellos que no se lo permiten o algún parásito, etc., múltiples cuestiones que cuando se estudia el caso, en realidad lo que está indicando es que son personas que NO están preparadas para tratar enfermedades de verdad, genéticas, con problemas graves, ya sean físicos o energéticos ante los cuales, para realmente poder tratarlos hay que tener información, no solo de la típica técnica alternativa, como puede ser reiki, flores de bach y otras, sino también tener una base buena de lo que es y cómo funciona una persona o lo que es lo mismo, de Anatomía Física, de Somática, de Anatomía energética, de Psicología basica.

Esto es necesario, precisamente porque si estamos diciendo que los médicos están limitados por sus cortas creencias, resulta que los alternativos y energéticos están haciendo lo mismo. ¿Porqué? Sobre todos los que se dedican a técnicas propiamente energéticas son los que tienen más carencias en este sentido, pensando que con solo pasar energía sin saber mucho lo que están haciendo es suficiente. Un Homeópata, Naturópata, Osteópata, por ejemplo, sí tienen que estudiar anatomía y otras disciplinas.

¿Por qué olvida esta línea terapéutica que tenemos un cuerpo físico? La explicación que dan es: ”Trabajando en la energía todo se arregla”. ERROR. Cuando se tiene algo de tipo genético, por ejemplo, entre otras dolencias, no funciona así. Cuando se tiene algo de tipo grave, como puede ser un cáncer, no se puede tratar así. Cuando se trata de un problema psíquico, en el que no hay una influencia externa, no siempre funciona así, porque muchos de los problemas físicos vienen de una anomalía biológica o fisiológica, como es una alteración en las funciones de la glándula pineal, en los circuitos cerebrales, etc. Por lo tanto, antes de tratar a una persona, habría que 1º Formarse de verdad en lo que representa el ser humano, un ser físico, emocional, psíquico y energético y si no es así, habría que ser lo suficientemente honesto como para reconocer que no se está capacitado para tratar la problemática de la persona en cuestión, que se sale del propio conocimiento (que eso nos puede pasar a cualquiera), antes de soltarle cosas como “es que te lo estás buscando”, “tienes un mal de ojo” o cualquier otro tipo de historias, que no son reales. No porque no existan, que si existe y bien lo sé (es una de las primeras cosas que aprendí a tratar) sino porque en esa persona no es real,  y lo único real es que lo que tiene anatómicamente o fisiológicamente se escapa a las capacidades del terapeuta.

¿Toda enfermedad tiene arreglo? Si se trata adecuadamente, sí.

¿Todos los terapeutas podemos curarlo todo? NO y eso no se nos mete en la cabeza. Cada terapeuta está preparado para enfocarse en determinadas direcciones y aspectos, en determinados tipos de técnicas, canalizaciones o sanaciones. Está en nosotros ser lo suficientemente honestos y humildes como para reconocer este hecho.

Si hoy estoy diciendo esto, es porque me está llegando últimamente tanta gente confusa, desilusionada, asustada, triste, por el trato tanto médico como terapéutico que han recibido, que siento que debo exponerlo, independientemente de como caiga al mundo terapéutico, que es el mío, pero que creo lo realmente importante es la persona que llega a nosotros, que necesita ese acompañamiento en su proceso de sanación y nosotros no somos nadie para hundirles, asustarles, deprimirles más de lo que puedan estar.

Podría contar cantidad de casos en esta línea, pero no creo sea éste el fin, sino hacer «una llamada» para que seamos lo suficientemente honestos con nosotros mismos, si queremos dedicarnos al mundo terapéutico para no caer en este tipo de acciones, que son muy lamentables.

Para bien o para mal no somos infalibles, no somos dioses. Ya es tiempo de llamar a las cosas por su nombre y dejarnos de mitos y autoengaños disfrazado mediante palabras bonitas y dejemos de montarnos películas, excusas y dejémonos de engaños. Y me da igual quien sea el terapeuta o el canalizador, por muy famoso y conocido que sea, porque en muchos casos la fama corrompe, nos hace relajarnos y dejar de mirar en nuestro interior y cuando esto pasa, mejor dejarlo.

Estas reflexiones a quien primero se las escribo es a mí misma, para que no se me olvide y que, cuando vea que no soy capaz de dar con el problema y encontrar las pautas que la persona tendría que seguir, se lo diga para que pueda ir a otros terapeuta para seguir con su proceso, porque lo que realmente importa es la persona que está mal, no nosotros. No por esto es que la persona no quiera curarse, es sencillamente que yo no estaría capacitada para acompañarla en su proceso de sanación, nada más. Tampoco es que no sea capaz de realizar mi trabajo, sino que con esa persona en concreto, no soy la persona que pueda ayudarla, habrá muchas otras para las que sí sea útil, solo eso, sin darle más importancia al asunto.

Dejemos de darnos tanta importancia y quitémonos la costumbre de que cuando algo no sale como esperamos le echemos la culpa a los demás; en ocasiones las cosas salen bien y en otras no y no por eso, hay culpables. El enfermo hará su parte y, si no la hace, es su proceso, él sabrá; y el terapeuta tendrá que hacer la suya y si no resulta, con dejarlo y que la persona pruebe con otro terapeuta, será lo mejor.

Sin más, así de sencillo, ni culpas, ni acusaciones, cada uno responsable de su parte.

Sol Ahimsa
Face – Sol Ahimsa Escuela
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