Al expresar aquello que sentimos lo convertimos en algo observable que nos ayuda en la construcción del pensamiento y de la identidad. Integrando además diferentes lenguajes expresivos conseguimos que la inteligencia emocional, sensorial, relacional, motora y racional colaboren. La herramienta principal del Arteterapia Humanista es el propio arteterapeuta, por ello el proceso de formación requiere tanto de conocimientos teóricos y prácticos como del trabajo personal del futuro arteterapeuta.

Las terapias artísticas se desarrollaron cuando el arte dejó de ser una mera imitación de la naturaleza y el artista se atrevió a expresar sus emociones y sentimientos; esto supuso un cambio revolucionario no solo en el plano artístico, sino también en la puerta que se abrió a considerar el hecho artístico en relación con la salud.

Pintar, modelar, hacer teatro o música, se empezó a contemplar como una herramienta terapéutica que complementa los tratamientos de diversas enfermedades y un método para ayudar al crecimiento personal.

A diferencia de otras psicoterapias basadas en el lenguaje verbal como modo preferente de comunicación, las terapias artísticas permiten expresar aquello que resulta difícil decir con palabras, a veces porque nos llega a la conciencia a través de un gesto corporal, de una imagen o de una sensación.

Al expresar aquello que estamos sintiendo, lo convertimos en algo observable que es posible cuantificar, comprender, analizar, darle un significado y que de esta forma se convierte en un proceso de construcción del pensamiento que favorece la resolución de los conflictos o inquietudes psíquicas.

La mejor manera de trabajar con arteterapia, según la experiencia adquirida en los 15 años de formar personas en este campo que llevamos en nuestra escuela, es la de llevarlo a cabo mediante la integración de diferentes lenguajes expresivos, de forma que la inteligencia sensorial, emocional, corporal y racional tengan su espacio y puedan colaborar. Esto lo llevamos a cabo mediante cuatro áreas de trabajo:

1- En nuestros talleres damos mucha importancia a la escucha corporal, afinando nuestra capacidad de sentir las señales que el cuerpo nos envía ya que es la caja de resonancia en la que se manifiesta todo aquello que a nivel mental y emocional nos sucede.

2- Desarrollamos nuestra capacidad de visualizar mediante la imaginación activa tanto nuestros arquetipos, como nuestras imágenes internas; también la recreación de nuestros sueños es otro aspecto de la indagación en nuestro subconsciente

3- Utilizamos para expresarnos diferentes tipos de lenguajes artísticos; dependiendo del objetivo, del momento y de la persona, puede ser mejor emplear el baile, la pintura, el video, el modelado, una acción teatral, la música, la fotografía, …

4- Aprender a leer el significado personal que estas obras y sus símbolos tienen para su creador, es el siguiente paso y es lo que posibilita la reapropiación de su contenido para enriquecer nuestra vida cotidiana.

La propuesta que hace el ARTETERAPIA HUMANISTA es permitir que nuestra sabiduría interna, nuestro inconsciente, se exprese a través de los lenguajes creativos, simbólicos, no racionales, con absoluta libertad.

Después, y solo después, pondremos la mente lógica y estructurada, a trabajar en unión con la mente a-lógica y simbólica, para aprender a descifrar nuestra propia iconografía, ese lenguaje en el cual nos habla nuestro subconsciente y que en Arteterapia Humanista entendemos que solo uno mismo, el creador de los símbolos, es quien tiene todas las claves para poderlos descifrar.

De esta manera, con ayuda de diferentes lenguajes expresivos, del grupo y de los juegos de relación que se crean en él, vamos llevando a cabo nuestro proceso de individuación, descubriendo nuestra singularidad, convirtiéndonos en seres humanos integrados, en los que cuerpo, mente, emociones y espíritu se aúnan para que seamos capaces de desarrollar al máximo nuestras potencialidades y para poder acompañar a otros en su proceso de crecimiento.

Para que este proceso pueda llevarse a cabo es imprescindible el acompañamiento de un profesional adecuadamente formado que pueda generar un ámbito de seguridad y guiar cuando sea necesario.

Y aquí surge la pregunta, ¿ser arteterapeuta es una profesión o una vocación? La profesión tiene que ver con un rol social e implica prepararse para ejercerla y ganarse la vida con ello. Vocación, por su parte, se relaciona con una llamada interna, un deseo que parece no venir de la voluntad personal.

El perfil de las personas que acuden a formarse como arteterapeutas, son personas de edades variadas, para algunas será su primera profesión, otras tienen ya formaciones y profesiones diferentes, y otras desean completar, enriquecer su trabajo actual integrándolo con su vocación para que su profesión les permita desarrollarse como seres humanos. Pero en su gran mayoría, se interesan por algún tipo de arte: pintura, vídeo, música, baile,… les atraen los seres humanos, desean conocerles en profundidad, entenderles les gustaría, si no lo hacen ya, trabajar en alguna profesión de ayudaestán dispuestas y deseosas de profundizar en su propio conocimiento

Todas las profesiones requieren del aprendizaje de conocimientos específicos, y muchas de ellas necesitan además un buen manejo de habilidades sociales; ser arteterapeuta, también lo requiere; si tienen que ver con la educación hay que añadir además cualidades pedagógicas; ser arteterapeuta implica ser educador emocional.

Pero, además, desde las Psicoterapias Humanistas se considera que la principal herramienta de la terapia es el propio terapeuta, arteterapeuta en nuestro caso, no solo lo que sabe, sino lo que es; no las técnicas que utiliza ni los ejercicios que propone, sino su estar ante el otro, su presencia plena en cada situación.

Por ello, lo más importante es afinar esa gloriosa y versátil herramienta que es el propio arteterapeuta, para que sea capaz de resonar con el otro, y que como dos violines de igual afinación, puedan vibrar juntos. Pero esto no es simple lograrlo, antes es necesario limpiar las capas del ego que nos recubren.

Por ello el Proceso que realizamos con el trabajo de Arteterapia desde la corriente Humanista, además de los conocimientos teóricos y prácticos pone el énfasis en el trabajo personal del futuro arteterapeuta.

Es la conjunción de los dos impulsos, VOCACIONAL y PROFESIONAL, lo que posibilitará el cumplimiento del objetivo, porque el camino es largo y tiene tramos difíciles de transitar por el propio proceso personal de auto-descubrimiento, inevitable cuando lo que se quiere es acompañar a otras personas en su propio camino.

Elvira Gutiérrez

Dra. Bellas Artes y Psicoterapeuta Gestalt e Integrativa

Directora de Formación del Centro Arteterapia y Terapia Gestalt

www.arteterapiahumanista.com