Lactancia con conciencia

La lactancia favorece el contacto íntimo madre-hijo, y al succionar el pezón se produce prolactina, hormona que estimulará a la vez las conductas maternales, el amor y la producción láctea.

La naturaleza es sabia, pero al ser humano le gusta interferir con el orden natural, como si quisiéramos demostrar nuestra fuerza, y es así como a principio del siglo XX se inicio lo que muchos han considerado «el mayor experimento a gran escala en una especie animal»: se intentó cambiar la forma de alimentación de nuestros lactantes y estos pasaron a ser alimentados con leches modificadas y además de una especie distinta a la nuestra. Se perdían así todos los beneficios del amamantamiento natural y se ganaba «eso» que tanto perseguimos: Tiempo.

En el momento de nuestra individualización, cuando cambiamos las oníricas aguas del seno materno por la dura y seca tierra, la sensación no es del todo placentera, se siente miedo. Luego el contacto de nuestros labios con su pecho, el calor y protección de su abrazo, el reconocer ese olor característico que nos ha acompañado los últimos meses y el volver a sincronizar con sus latidos cardiacos, proyecta sin lugar a dudas sobre nuestro sistema límbico una emoción que nos acompañará el resto de nuestras vidas: El Amor.

Amamantar a un hijo es una de las experiencias más placenteras en la vida de una mujer. Puedes ayudarte de un cojín de lactancia para que sea más cómodo. Las primeras horas son especialmente importantes, y el calostro (la leche amarillenta y espesa que se produce al final del embarazo) es el alimento perfecto que la Naturaleza tiene preparado para el recién nacido.

El amamantamiento favorece el contacto íntimo madre-hijo, y al succionar el pezón se produce prolactina, hormona que estimulará a la vez las conductas maternales, el amor y la producción láctea; el calostro a la vez otorga la inmunidad que el bebé necesita ante su interrelación con un mundo nuevo y desconocido.

Pasados los primeros días, la leche materna cambia su composición por una que se adapta mejor a las limitaciones fisiológicas del tubo digestivo del recién nacido.

A nivel emocional, el amamantamiento mantendrá durante los primeros meses un correcto vínculo afectivo, base sobre la cual se desarrollaran los demás vínculos que establecerá el niño con las demás personas a lo largo de su vida. Además favorecerá un adecuado crecimiento ponderal, ayudará a la consolidación del sistema inmunológico y a nivel de boca facilitara el correcto desarrollo del complejo maxilo mandibular.

El bebé nace con la mandíbula ligeramente más pequeña en relación al maxilar superior; esta crece sobre todo a nivel del cóndilo el cual lo hace hacia atrás, arriba y afuera con lo que la mandíbula crece hacia delante y abajo. Al mamar del pecho materno el bebé necesita succionar con fuerza para adquirir el alimento, y debe realizar un esfuerzo repetitivo con la mandíbula y la musculatura facial. Este proceso ayuda y facilita su respiración nasal, ayuda a un correcto posicionamiento de la lengua y a un buen desarrollo de la musculatura oral, previene patrones de deglución anormales, promueve una correcta forma del paladar y aumenta el flujo salival, favoreciendo con todo ello el crecimiento armonioso de huesos y cartílagos del aparato masticatorio y facial previniendo anomalías dentofaciales tales como mordidas abiertas, retrognatismos o mordidas cruzadas.

Es importante evitar el chupete, al menos durante las primeras semanas.

Por lo menos hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y las tetinas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.

Con el biberón el niño no cierra los labios con tanta fuerza, ya que no requiere de un movimiento constante de la mandíbula y ésta queda en una posición más atrasada. El biberón estimula un trabajo muscular pero de los músculos equivocados (buccinadores), que junto con la mala colocación de la lengua para poder frenar el flujo de leche y no ahogarse, generara arcadas estrechas y consecuentemente falta de espacio para dientes y lengua, instaurándose tempranamente una deglución atípica base de alteraciones esqueléticas posteriores.

Si aun así por la circunstancia que sea solo puedes darle biberón, es recomendable que utilices biberones que tengan el orificio de salida pequeño, y que sostengas al bebe en posición vertical para de esta forma estimular en lo posible la musculatura oral. No añadas nunca azúcar, miel, cereales y edulcorantes a las leches maternizadas y sería interesante que zumos, agua y demás líquidos sean ofrecidos en tacitas y no en biberón, para de esa forma contrarrestar la acción negativa de la toma de biberón en el desarrollo facial.

Pasados los seis primeros meses y como si la naturaleza, con la erupción de los incisivos quisiera advertir a la madre de la necesidad de un cambio en la alimentación, el bebé comienza a modificar sus necesidades alimenticias.

La leche materna comienza a dejar de proporcionar todos los nutrientes que necesita un niño para continuar creciendo adecuadamente, el sistema inmunológico del bebe ya está maduro y las gammaglobulinas maternas puede que le estén sobreprotegiendo y posiblemente frenando el desarrollo de su sistema de defensa, el cual por estas fechas debería comenzar a enfrentarse por sí solo a las agresiones externas. La masticación debería comenzar a suplir a la succión, para que de esta forma se instauren movimientos mandibulares laterales los cuales comenzaran a colocar al bebe en un espacio tridimensional, y a desarrollar el macizo facial a lo ancho.

Este cambio o complementariedad alimenticia se debe ir introduciendo durante los dos primeros años de una forma gradual, firme, aunque sin forzar al niño. Estos alimentos complementarios, (líquidos, semilíquidos y sólidos) se deben dar en vaso y con cuchara para favorecer la masticación.

El destete

El momento concreto en que se ha de llevar a cabo el destete es una decisión familiar en la que los padres deberían ponerse de acuerdo. Este momento es variable y depende de factores de muy diversa índole, sobre todo en la sociedad actual. Como no existen razones ni estudios científicos por lo que se deba recomendar dejar la leche materna a partir de los seis meses, ni continuar dándola hasta los siete u ocho años; esta decisión está en manos de los progenitores.

Para las madres puede ser la primera vez que tomen conciencia de que sus hijos nunca volverán a depender de ellas como lo hicieron durante los primeros meses de vida. Este debe ser un proceso gradual que exige una buena dosis de paciencia y comprensión, tanto por parte de la madre como por parte del hijo.

El destete no tiene que ser un proceso de todo o nada. Algunas mujeres prefieren destetar al bebé durante el día y darle el pecho por la noche, dependiendo de su situación laboral y de sus horarios. La mayoría eliminan la toma de la hora de acostarse en último lugar porque es la toma a la que el bebé se siente más apegado emocionalmente.

Desde el punto de vista de la salud bucal de tu hijo es necesario que las madres tomen conciencia de que una vez erupcionado el primer diente de leche, se debe evitar la toma de cualquier líquido que no sea agua durante la noche, o bien si se continuase dando pecho o biberón, es importantísimo realizar una limpieza bucal a tu bebe antes de irse a dormir para evitar las caries de biberón, ya que esta toma es la que tiene mayor susceptibilidad al ataque bacteriano y acidificación sobre el esmalte porque el flujo de saliva es casi nulo, el contenido lácteo suele permanecer largo tiempo en la boca y la autolimpieza de la masticación no existe.

La toma de pecho materno a demanda nocturna conlleva, a la larga, a la desmineralización del esmalte dental de tu hijo.
Es importante entender que la lactancia no es la causante de las caries, lo que produce las caries es la toma de pecho, biberón o papillas de leche a demanda por la noche sin la limpieza posterior.

Conclusiones

  • El pecho materno es la mejor alimentación posible para un bebé.
  • El uso del biberón debería restringirse a casos de total imposibilidad de la madre para la lactancia, pero en caso de utilizarlo es importante tener presente, una serie de pautas, tales como darlo con el niño vertical y  con un biberón que tenga el orificio de la tetina estrecho para que tenga que ejercitar sus músculos y desarrollar su esqueleto al igual que hace con el pecho.
  • A partir de los seis meses se debería ir sustituyendo el pecho materno por otros alimentos, líquidos, pastosos y duros, los cuales deberían darse en vaso y cuchara, nunca en biberón. Y si está tomando biberón sustituir a este del todo.
  • Si se mantiene la toma de pecho materno como complemento alimenticio, intentar que estas tomas sean diurnas, evitando el contacto de la leche durante las horas nocturnas.
  • Si aún así se mantienen la oferta de pecho en horas nocturnas, es indispensable la limpieza dental una vez finalizada la toma. La toma a demanda nocturna de pecho materno producirá desmineralización del esmalte dentario de tu hijo.

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Dr. D. Miguel Angel Recatero

Especialista en Homeospagyria Colg nº 28082

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