El rayo de la ascensión

La Llama octava, regida por el Maestro Kumeka, es la energía que guía el proceso de ascensión. La energía Mahatma lleva a integrar el Ahimsa como única forma de lucha y de vidas. Es la rebelión sin violencia; es la transformación sin el enfrentamiento, es la ascensión sin la ruptura.

El Ahimsa nos ayuda a convertirnos en Mahatmas, como el ser Mahatma nos hace integrar el Ahimsa en nuestro ser como único camino.

Mahatma quiere decir alma grande, alma elevada; Ahimsa es el principio de la lucha por la No-violencia.

Es tiempo de aprender a ser sin la necesidad de romper con lo establecido, sólo de reconducirlo, de adaptarlo a la nueva conciencia de la nueva forma de ver la vida, de sentirla, de Ser.

Si integramos la idea de que no podemos potenciar en nosotros para producir los cambios, el mismo tipo de energía que nos ha traído aquí y que nos daña tanto y no nos deja avanzar, entenderos que sólo con la lucha a través de la no violencia o Ahimsa podremos llegar a trascender y transcendernos, a que el proceso individual y colectivo de la Ascensión se dé.

Actualmente, el más fuerte es el que, estando en contacto íntimo con su ser interno, con su alma, con su luz, sabe el camino a seguir, tiene los objetivos claros y avanza con la sinceridad y la fuerza de su alma, de su ser. Es el que se revela a lo establecido haciendo lo que su corazón le dicta, haciendo lo correcto, sin temer o pretender ser entendido, valorado, seguido, que le dé igual que le tomen por loco, absurdo o fuera de su realidad. El que hace y dice sin dañar al otro pero hace y dice lo correcto, lo que es para el bien propio y ajeno, lo que hace que el grupo esté mejor, más unido, más fuerte.

Es el que ya no mira por el propio interés dentro de este mundo de materia, sino que mira por un bien mayor para todos y por un futuro mejor.

Es aquél que siempre busca servir, aunque esto le suponga incomodidad e incluso dolor, pero que entiende que sólo así podrá conseguir el fin último, contactar con su verdadero ser, practicar la ley que ha de guiar a la nueva Humanidad en la Unidad y el amor que es el Ahimsa, la unión y victoria mediante la No Violencia, que no es el no hacer, el asumir, el dejarse arrastrar, sino el Ser en Plenitud, en total comunión con la luz y con la unidad en estado puro.

Así, todos conseguiremos desplegar nuestras almas al nivel de Cristos, de Mahatmas.

Para este aprendizaje, para conseguir este propósito, llega a nosotros la llama 8ª, la llama de la Síntesis de la mano del Maestro Kumeka, para ayudarnos a superar nuestras trabas y para alcanzar la Ascensión en su plenitud. Mediante la conexión e integración de esta energía en nosotros, conseguiremos este fin, la Ascensión.

Esta llama, también es llamada el Rayo de la Síntesis porque nos ayuda a unificarnos, a conectar inconsciente con consciente y así identificar y sanar lo traído en otras vida y en ésta y poder transmutar esta energía e integrarla. Una vez hecho esto, podremos vivir en el aquí y el ahora, siendo plenamente quienes somos y lo que venimos a hacer y poder así dar el salto para unificar consciente con supraconsciente, de forma que sea éste último quien viva en nosotros, quien os guíe, en quién nos transformemos, al despertar a nuestro verdadero yo, al despertar y ser quienes realmente somos.

Para todo esto, la Llama de la Síntesis, Mahatma, nos ayudará a desenmarañar todo este proceso y a realizar así los cambios y a ser consecuentes con lo que hacemos.

En realidad, nos ayudará a unificar pensar, sentir y actuar, de forma que en realidad seamos Uno con la integridad que esto requiere y, por supuesto, siendo totalmente honestos, veraces y consecuentes con nosotros mismos. Las máscaras caen y desnudos comenzaremos un nuevo camino en la Verdad, la Unidad, la Sabiduría y el Amor de nuestro Ser Supremo, de nuestro Mahatma.

Este es el camino, así podremos conseguirlo.

Termino como empiezo, sigamos el camino de la NO-Violencia, del Ahimsa y conseguiremos conectar con nuestro verdadero ser, con nuestra divinidad, convirtiéndonos en las almas grandes que somos, convirtiéndonos en Mahatma.

Sol Hernández

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