Fibromialgia es un término que se usa para describir un conjunto de síntomas que sufren algunas personas: Dolores musculares en puntos concretos o bien por todo el cuerpo que se prolongan más de tres meses consecutivos, fatiga crónica, problemas digestivos y síndrome de intestino irritable, dolores de cabeza, incapacidad para concentrarse, insomnio, depresión, ansiedad, fluctuaciones en el peso…

No hay una causa definida para esta enfermedad por lo que la medicina convencional se centra generalmente en tratar de controlar los síntomas con medicación: antiinflamatorios para el dolor, antidepresivos, relajantes, somníferos… Desde la terapia nutricional, sin embargo, se buscan las causas o raíces de la enfermedad con el objetivo de trabajar en estas causas y no solo en los síntomas. En este artículo se mencionan algunas de las causas o factores que pueden contribuir al desarrollo de la

Fibromialgia:

1. Intolerancias alimentarias. Las intolerancias alimentarias causan inflamación y pueden producir “brotes” por lo que es importante eliminarlas de la dieta. El gluten encabeza de la lista de los alimentos que pueden producir más daño, no solo intestinal, sino muscular y neurológico. Incluso cuando los análisis de celiaquía dan negativo, esto no quiere decir que el gluten no cause daños, pues existe la sensibilidad al gluten no celiaca, en la que el gluten produce daños, aun cuando no haya atrofia total de las vellosidades. Ya existen tests que miden la sensibilidad a varios de los péptidos del gluten, así como las reacciones cruzadas que se producen con otros alimentos.

2. Problemas tiroideos: es necesario comprobar que todos los marcadores del tiroides sean óptimos, pues a menudo los médicos solo comprueban los niveles de TSH.

3. Infecciones bacterianas o por hongos. Especialmente la infección por Candida, una bacteria que puede expandirse y cambiar a su forma micelial o invasora, produciendo toxinas, irritando la mucosa intestinal y produciendo síntomas digestivos, de fatiga y dolor.

4. Sobrecrecimiento bacteriano. Ocurre cuando hay un exceso de bacterias en el intestino delgado, produciendo gas, hinchazón y dolores digestivos. Se puede medir con un sencillo análisis de aliento.

5. Intestino poroso o hipermeable. Las intolerancias alimentaria o las infecciones pueden irritar la mucosa intestinal y producir a medio o largo plazo el síndrome de intestino poroso o demasiado permeable. Eso a su vez exacerba las intolerancias y facilita la invasión de otros patógenos, produciendo un círculo vicioso difícil de romper.
Artículo completo.- El síndrome del Intestino Poroso

6. Desequilibrio en los neurotransmisores. Los síntomas de la Fibromialgia pueden estar causados por problemas en la comunicación entre los nervios periféricos y el cerebro. De hecho muchos pacientes con fibromialgia suelen tener niveles bajos de neurotransmisores, especialmente de serotonina. Los niveles de neurotransmisores pueden medirse con un test de orina.

7. Deficiencias de vitaminas: en personas que sufren de fibromialgia es común la deficiencia de algunas vitaminas, especialmente vitamina D y B12 y de minerales tales como el magnesio.

8. Fatiga o estrés adrenal. Se produce como resultado del estrés crónico, ya sea psicológico o fisiológico. Las intolerancias alimentarias, las dietas desequilibradas, infecciones, toxicidad por metales pesados… producen una descompensación hormonal (cortisol, DHEA) y un agotamiento progresivo de las glándulas suprarrenales.
Artículo completo.- Stress sistema inmune y candidiasis

Las personas que padecen de fibromialgia tienen una respuesta al stress alterada. El estado de las glándulas suprarrenales se puede medir con un sencillo análisis de saliva.

9. Problemas en el proceso de metilación y detoxificación. Las mutaciones en el gen MTHFR reducen la capacidad de metilación y detoxificadora del hígado produciendo una gran cantidad de problemas de salud. Se puede averiguar realizando un análisis de sangre.

10. Toxicidad por metales pesados, mohos, pesticidas… A través de los tests funcionales se puede analizar los niveles de metales pesados que pueden estar afectando a la persona con Fibromialgia. El mercurio es el más frecuente, por el uso habitual de amalgamas. Igualmente, puede ocurrir que la persona esté expuesta a mohos, debido a los sistemas de aire acondicionado o paredes mal conservadas.

Como conclusión, la fibromialgia es una enfermedad compleja, en la que interactúan muchos factores, pero en la práctica es posible reducir el dolor y conseguir llevar una actividad diaria cotidiana. Para ello, la terapia nutricional ofrece un enfoque totalmente personalizado, averiguando primero qué factores están afectando a la persona en concreto. Afortunadamente, existen tests funcionales que nos pueden ayudar en esa tarea.

Teresa Peláez
Terapeuta y Consultora Nutricional
www.teresapelaez.com

Fibromialgia. Depuracion.Estrés