Nuestra Feminidad Sagrada, nuestros dones más sagrados, se encuentran en toda mujer, seamos altas, bajitas, abuelas, niñas, rubias, morenas, secretarias, camareras, terapeutas. Desde que el mundo es mundo, desde el principio de los tiempos y, por supuesto, también en nuestro Siglo XXI, nuestra Feminidad Sagrada se halla en el interior de cada una de nosotras,

independientemente de nuestra condición física, personal y profesional. A día de hoy, el ritmo acelerado de vida nos lleva a cumplir con estereotipos «perfectos» de belleza, a ser las «mejores» en lo personal y profesional, a olvidarnos o postergar lo que sentimos, amamos, disfrutamos. En este momento de «poder» en el que, como mujeres, nos encontramos, de poder elegir lo que queremos para nosotras y nuestra vida, estamos invitadas a activar nuestra fuerza interior danzando, como se viene dando desde hace miles de años (6000 a.C).

Es nuestro tiempo, nuestro momento de empoderamiento, el tiempo de recuperar nuestra historia femenina. Atrás queda la Era en la que la mujer era quemada en la hoguera, vilipendiada por ser ella misma, por despertar sus dones, por ayudar a parir, por sanar con plantas y ungüentos o, por simplemente, danzar su feminidad. Ha llegado la hora, de compartir en círculo, con nuestras danzas sagradas, la belleza y el misterio de ser mujer, de brillar y honrar nuestros ciclos, nuestros dones innatos, nuestro vínculo natural con las estaciones del año, de integrar, de manera divertida y festiva, el gran regalo de ser mujer.

Así cada mes abrimos un espacio para nosotras en el que trabajamos en tres tiempos. En la primera fase, soltamos las tensiones, durezas y rigideces de nuestro cuerpo y nuestra mente y limpiamos las emociones atrapadas en nuestra musculatura y en nuestras «aguas» (estamos compuestos por aproximadamente entre un 60 y un 70% de agua, varía en función de la persona, la edad, et.). Una vez aligeradas y libres, entramos en la segunda y la tercera fase de nuestro Pack donde danzamos vestidas de blanco (pureza y sabiduría) «enlaces» de Danza Oriental Mística, unos movimientos concretos que, enlazados, activan nuestra alquimia interior y materializan nuestra Feminidad Sagrada. Estos movimientos primigenios elevan, descubren y potencian todos los aspectos que nos alimentan y alientan a ser nosotras mismas en armonía con los ciclos de nuestra vida y con cuanto nos rodea (el sol, el viento, las estrellas, el agua, la luna, la primavera, etc).

Todas a una, danzando, estamos recuperando nuestras fiestas femeninas, nuestras celebraciones, honrando a la anciana sabia, a la niña juguetona y a la mujer consciente desde nuestro cuerpo, con alegría, ilusión y en compañía de otras muchas mujeres, que saben y sienten que nuestro momento está aquí y ahora. Así, como hemos hecho siempre las mujeres, de manera más o menos velada, nos unimos para aprender, disfrutar, recuperar danzando nuestra Feminidad Sagrada, nuestra hermandad en la que cada mujer, sea consciente o no, tiene mucho por aportar, compartir y descubrir.

La aventura de la Danza Oriental Mística nos ayuda a habitar nuestro cuerpo con amor, dulzura, fuerza y alegría y nos ofrece herramientas prácticas para empoderarnos como mujeres desde lo físico, liberándonos de cargas, dudas, miedos, estrés, propios del ritmo de vida que llevamos.

Los «enlaces» de antaño, que disfrutamos en cada uno de nuestros encuentros, nutren con gran intensidad nuestras emociones, nuestra química femenina, nuestra esencia más vital y nos abren la puerta a disfrutar del «movimiento de las mujeres libres». Atrás queda la competencia, la rivalidad que tanto nos ha perjudicado entre nosotras. Nos unimos y abrimos danzando, con dicha y gratitud, a la gran maravilla de ser creadoras de nuestra realidad, de ser nutridoras de nuestra elecciones, de ser cazadoras de nuestros propios sueños, de darles tierra, realidad, materia, de manera práctica, eficaz y sanadora. En nuestra historia hablada (de madres a hijas, de abuelas a nietas), pintada (en cuencos, vasijas, cuevas), danzada en encuentros femeninos alrededor de un fuego, en valles sagrados (País Vasco, Cataluña, Aragón, etc) o en las cocinas de nuestros hogares, siempre nos hemos unido para celebrar la Tradición de ser mujer, de traer vida, de alimentar, de dar cobijo, en definitiva, de amar. Así, en nuestras danzas, las palabras de nuestra mente desaparecen y nuestro corazón habla, danza, se expresa con el lenguaje de la geometría ancestral, universal, como ya hicieron nuestras antecesoras a lo largo y ancho del Planeta. Todo un regalo para nuestro legado femenino, para nuestra vida cotidiana de ahora y, especialmente, para nuestras futuras generaciones de mujeres que crecen con ganas de saber, aprender y celebrar el misterio de ser mujer.

La alquimia que se da en nuestros círculos de Danza Oriental Mística se fundamenta en la sencillez, el amor y el humor sano, nutritivo, directo, sabiendo que vamos todas a una, danzando en la misma dirección, la Feminidad Sagrada. Es tiempo de bendecir nuestro útero danzando, de perpetuar nuestro legado femenino aquí, en nuestra tierra, y ahora, en este momento presente. Dancemos con sabiduría por todas las mujeres que nos preceden, por nosotras mismas y por nuestras futuras generaciones. Sigamos transmitiendo, elevando y honrando nuestro linaje femenino en un espacio sagrado para nosotras, en el que cada mujer encuentra su lugar, su chispa, su sal, en beneficio suyo, del grupo y de la sociedad. Ha llegado nuestro tiempo y nuestro momento de disfrutar y compartir, de danzarnos y reírnos de todo, lo «bueno», lo «malo», lo inesperado, las sorpresas, las alegrías, las penas….Lancémonos a celebrar danzando nuestra feminidad cíclica, nuestras transformaciones, emociones, ilusiones que traen vientos llenos de amor y libertad para nosotras y para las mujeres que nos rodean. ¿Lo sientes? ¿Lo notas? Es como una sensación interior, como unas «ganas», una chispa, un algo que te empuja….Bienvenida…!!!

Nuur Ydalga.
Creadora de la Danza Oriental Mística.
Formadora en Feminidad Sagrada
www.danzanuur.com
www.taoyinmadrid.com