Detenerse para ser

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Me escribe mi buen amigo José Ignacio Vidal Morán (facebook: nacho vidal moran) y me hace unos comentarios que comparto con vosotros, con un texto mío que le alienta y conforta. No es fácil detenerse y ser. A mi gato Emile no parece costarle nada, pero su dueño tiene que entrenarse una y otra vez para ello. Para salir del laberinto, Nacho, hay que salir de la mente ruidosa y atenazada por el pasado y el futuro, el gusto y el disgusto, lo que debió ser o no debió ser. Porque las aguas del lago se remansan, recobran su cristalinidad. Al meditar, tratamos de suspender la mecanicidad de los pensamientos y recuperar lo que está más allá de ellos.

«Querido Ramiro,
Ayer en el Facebook tuve la licencia que subir esto.

Cuando no tienes el día recto, cuando tu mente te lleva al laberinto del Dédalo, cuando tus pensamientos están teñidos de negro, cuando pasa todo esto y más, siento a mi lado a Ramiro que sin consolarme, me dice:

«La tempestad se calma y los huracanes se aquietan, pero el ser humano no sabe detenerse. Aunque aparentemente se pare, sigue haciendo-deshaciendo con la mente ocupada y preocupada. El secreto está en parar, dicen los sabios orientales; incluso aunque se esté llevando a cabo una gran actividad hay que estar en el centro interno de quietud, del mismo modo que todo se mueve en la rueda que gira, aunque el eje está siempre centrado. Detenerse no es sólo aquietar el cuerpo, lo que ya resulta difícil. Incluso inmovilizar el cuerpo exige esfuerzo; la verdadera ciencia de la detención consiste en estabilizar el cuerpo, pacificar las emociones, desconectar de todo y acallar la mente.
El hombre moderno ha perdido por completo la sabiduría del ser y del estar. Aunque no haga nada, continúa haciendo con su mente y sus emociones. No sabe detenerse, ni quedarse sereno, ni parar. Se comporte casi siempre como una tormenta insensata y no como un apacible lago.
La meditación es la ciencia de la detención. Debería ser la cosa más natural y sencilla del mundo, pero como se ha entrado en una dinámica de inquietud y agitación mental y física, se necesita seguir un ejercicio de reeducación para saber meditar. Meditar es adiestrarse psíquica y mentalmente para hallar un estado superior de la mente, un talante más armónico, una mejor manera de relacionarse con los demás, una actitud más tolerante y expansiva.
Activa las potencias creativas de la mente, perfecciona sus funciones, esclarece la visión mental y sosiega psíquicamente. La meditación es una práctica y una experiencia, mediante las cuales se logra un estado más equilibrado y firme de la mente; se desarrolla la ecuanimidad, se estimula la inteligencia primordial y se eliminan los venenos enraizados en la mente.
Muchas cosas no salen a la superficie debido a un elevado coeficiente de actividad. Parar es el secreto para sentir más allá de la actividad.»

Ramiro Calle
Centro Shadak

 

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2,9 minutos de lecturaActualizado: 21/11/2017Publicado: 25/10/2016Categorías: RAMIRO CALLEEtiquetas: , , , , , , , ,

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