¿Cómo se relacionan el abdomen y la columna vertebral?

En la antigua filosofía oriental, concretamente en India, los antiguos yoguis hablaban de la existencia de 3 cerebros, tres centros que controlan las funciones del organismo, la cabeza (encéfalo), corazón y abdomen. Esto, fue posible de forma empírica gracias al conocimiento que desarrollaron del cuerpo-mente a través del sistema energético de chakras, que recorren la columna vertebral axialmente.

Años más tarde, los anatomistas europeos descubrían el nervio vago, que recorre la caja craneal, respiratoria (pasando por el corazón) y el abdomen como bien decía uno de mis mejores profesores de osteopatía, Renè Daugbana: “La ciencia y la mística actualmente convergen y esto último es un ejemplo”.

El abdomen está conectado con la columna vertebral, que es el soporte óseo a la pared del cual se suspenden las vísceras abdominales, mediante un tejido conjuntivo muy especial llamado fascias. Por tanto, la salud del vientre y la espalda están muy conectadas.

Entre cada dos vértebras existe un espacio llamado agujero de conjunción del cual salen a izquierda y derecha un par de nervios, de la médula espinal que corresponden a un músculo, órgano o glándula abdominal. De aquí que un bloqueo de la interconexión existente entre, por ejemplo, la 6ª y 7ª dorsal, pueda dar lugar a trastornos digestivos.

 

Las posturas y gestos cotidianos también inciden notablemente en la relación abdomen-columna, ya que la repetición diaria de gestos inadecuados en la ejecución de trabajos, por ejemplo, tipo administrativo, donde en vez de permanecer erguidos, con la espalda recta apoyada sobre el respaldo, tendemos a curvarnos (primero sobre el pecho y más tarde sobre el abdomen), producen tensiones a nivel dorsal y lumbar, e incluso cervical, ya que la cabeza tiende a inclinarse hacia adelante y hacia abajo, sometiendo a los músculos de la nuca a un trabajo extra.

Es muy corriente, sentarse a comer y dejar caer el peso de la espalda sobre el vientre, creando una cifosis o giba a nivel dorsal; esto es otro ejemplo. No se trata de que tengamos una musculatura abdominal débil, sino de hábitos posturales inadecuados, por falta de conexión mente-cuerpo, que remonta, posiblemente a varias causas: una disfunción vertebral lumbar o dorsal, de aquí que nos repleguemos o nos enrollemos sobre el punto que crea el malestar.

Estas tensiones sobre el abdomen van a provocar a su vez, una tensión sobre las fascias abdominales, que son las “cuerdas” que sujetan los órganos o vísceras abdominales a la columna vertebral, como antes señale, dando lugar a lumbalgias, dorsalgias e incluso ciáticas, en el caso de las embarazadas, de tipo u origen visceral.

Influencia de la alimentación

También, cabe destacar que una mala alimentación como excesos de grasas, productos cárnicos, azúcares rápidos, harinas blancas, mariscos… así como exceso de bebidas y comida enlatada, comidas rápidas, colas, alimentos light, etc… contribuye negativamente, vía circulación sanguínea, a un PH ácido en sangre que se traduce en trastornos de tipo músculo esquelético, afectando a la columna vertebral, en su zona abdominal.

Como decía el padre de la medicina natural, Hipócrates (420 a.c.): “Que tu alimento sea tu medicina”, luego no sólo se hace necesario, sino imperativo un cambio saludable en la dieta diaria.

Puedo constatar como cambios significativos en la dieta, más sesiones de osteopatía y reeducación postural pueden ayudar a mejorar de forma gradual trastornos digestivos y lesiones dorsales y lumbares.

Sobre el abdomen, a nivel de la vértebra lumbar número tres (L3), se encuentran puntos y vectores de fuerza que gobiernan el equilibrio de la columna vertebral.

L3 es una vértebra clave en la función de los órganos del abdomen y su nutrición sanguínea es la llave de la función víscero-motriz.

L5/S1 es otra interconexión importante a nivel del abdomen bajo, ya que hace posible la inervación de los órganos de la pelvis: genitales (ovarios, escrotos,…) e intestino grueso, en su parte final: ano y colon sigmoide, junto con el nervio vago. De aquí de determinados casos de estreñimiento se pueden solucionar con un trabajo manual osteopático global.

Estudio de un caso

Luis, 35 años, conductor profesional era un hombre luchador, hecho a sí mismo, que desbordaba alegría, confianza y tenía un don especial para escuchar a sus clientes y darles buenos consejos si éstos se lo pedían, y de hecho se lo pedían casi siempre. Sus años al volante más ese “don” según él, le habían dado una habilidad innata de saber leer los ojos de sus clientes a través del retrovisor, sus inflexiones de voz, sus silencios y sus miradas pérdidas sobre el tráfico de la ciudad…

Según él, debía haber sido un buen psicoterapeuta, pero la vida le superó. Luis llevaba unos dos meses con unas molestias en la espalda baja que le impedían realizar bien su trabajo; pisar el acelerador se volvía cada vez más difícil. Las molestias se habían convertido en un dolor en barra, horizontal a nivel lumbar y se sumaba una irradiación ciática que le llegaba a veces más allá de la rodilla, hasta concretamente el dedo gordo. Me señaló también que desde hacía 10 meses padecía estreñimiento. Acudió a su seguro para encontrar una solución pero la rehabilitación no tuvo grandes resultados; sentía una mejoría leve, pero en 2 días estaba igual, según él.

Sus pruebas de imagen, radiografía más resonancia magnética, indicaban una protusión L4/L5 (lumbar cuarta y quinta) y una hernia de disco L5/S1 (quinta lumbar, primera sacra).

Su tratamiento con éxito, no fue fácil. La visión global de la osteopatía siempre tiene en cuenta que todo problema físico, conlleva un problema emocional subyacente. En cuanto al tratamiento físico, no solo tuvo que trabajar sobre el problema lumbar, sino también sobre los desequilibrios posturales, una vez eliminados las disfunciones más aparentes: ciática y lumbalgía. La postura sentada al volante le producía tensiones cervicales que comprometían al nervio vago a su paso por la columna cervical, presentaba molestias a nivel suboccipital-nuca-derecho y un desajuste entre C3/C4 cervicales tercera y cuarta).

Su hábito de dejar caer la espalda al sentarse al volante muchas horas le producía una cifosis dorsal, giba, más una compresión a nivel abdominal; el terreno estaba sembrado para el estreñimiento.

Fue necesario un cambio paulatino en sus hábitos dietéticos, que contribuyó a la mejoría del índice ácido-básico de su PH sanguíneo. El consumo de más alimentos alcalinos (verdura y frutas) hizo aumentar el ritmo peristáltico, el tránsito intestinal, sobre todo a nivel del colon sigmoide, la última parte del intestino grueso antes del ano. Las maniobras osteopáticas sobre esta zona, contribuyeron notablemente. En cuanto al problema emocional subyacente, la cuestión era obvia, de claridad meridiana… Le hice una pregunta que tomo tiempo en explorar en varias sesiones: ¿Cómo es posible que un hombre con su carácter alegre, confiado, luchador y con un don especial para escuchar y aconsejar a los demás, no se atreva a explorar todo su potencial y ponerlo en juego a través de un cambio profesional?. ir?t=espaciohumano 21&l=alb&o=30&a=8416605548 - Abdomen y Columna Vertebralir?t=espaciohumano 21&l=alb&o=30&a=B01I2ZAKJK - Abdomen y Columna Vertebralir?t=espaciohumano 21&l=alb&o=30&a=B01J7SEFB0 - Abdomen y Columna Vertebral

La vida a veces nos sorprende y vivir en nuestra zona de comodidad tiene sus riesgos. Toda esta tensión emocional se estaba reflejando en su cuerpo, que utilizaba el lenguaje del dolor para ser escuchado. La zona lumbar, a veces, expresa conflictos de tipo económico o profesional y el estreñimiento, a veces, habla de un conflicto a la hora de soltar algo que ya no nos hace falta.

Después de reflexionar, tomándose su tiempo, Luis inició planes para dar un giro, reconducir, nunca mejor dicho, su vida.

“Todos los problemas tienen su talón de Aquiles”, y la Osteopatía practicada de forma global nos ayuda a encontrar una conexión cuerpo-mente satisfactoria.

Eutiquiano Endje
Osteopatía, Reeducación Postural
Terapia craneosacral
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