Yoga, una medicina natural

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Yoga, una medicina natural

Desde hace años tenemos ocasión de leer en los periódicos noticias sobre investigaciones médicas llevadas a cabo sobre el yoga o la meditación. Estas investigaciones nos parecen nuevas, pero vienen dándose desde hace muchos años. Desde que viajara por primera vez a la India en 1972 (y luego llegarían a ser un centenar de viajes), comencé a visitar in situ instituciones dedicadas a la investigación del yoga en su vertiente terapéutica, y a entrevistar a un gran número de médicos y biólogos interesados en este tipo de indagaciones.

Así entrevisté, en diversas ocasiones a lo largo de años, a los doctores Bhole, Varandani y Karambelka entre otros muchos, cuyas entrevistas he publicado en mis obras “Yoga y Medicina” y “Principios de Yogoterapia”, donde se incluyen numerosos apéndices de destacados médicos, también españoles, especializados en diferentes ramas de la medicina.

Hace ya más de tres décadas, que yo mismo me sometí a una serie de pruebas y fui “cobaya” de investigaciones que practicaron sobre mí los doctores Miguel Fraile (internista) y Juan Estada (especialista en aparato respiratorio y circulatorio, y entonces jefe de servicio del hospital Puerta de Hierro).

El doctor Miguel Fraile me investigó realizando la postura sirshasana, la respiración bhastika o fuelle, el uddiyana-bandha o llave del abdomen y la concentración. Tras el examen, donde se utilizó también el electrocardiograma, concluyó:

Sirshasana (postura de inversión sobre la cima de la cabeza): “Se parte de unas condiciones basales medias de 78 pulsaciones/minuto y 100/7O mm Hg de tensión arterial. Realizado el asana durante diez minutos se ha obtenido una modificación de estas constantes, oscilando la frecuencia cardiaca media a 84 pulsaciones/minuto y la tensión arterial media a 130/100 mm HG. El aumento de la frecuencia cardiaca es prácticamente inapreciable; puede que un incremento de las pulsaciones/minuto en seis, teniendo en cuenta el esfuerzo muscular realizado, no supone sobrecarga cardiaca apreciable por la postura y está perfectamente justificado por dicho esfuerzo. En este asana se hizo un registro electrocardiográfico a los dos y diez minutos, no apreciándose modificación alguna entre estos dos electrocardiogramas y el de base; esto implica que no hay una auténtica modificación cardiaca en cuanto al trabajo miocárdico, pudiendo ser realizado incluso por enfermos coronarios sin riesgo, siempre que sus condiciones físicas les permita su puesta en práctica sin exigirles un excesivo esfuerzo. Tras un periodo de tres minutos de relajación yóguica, las constantes regresaron a sus valores iniciales”.

Ejercicio de respiración Bhastrika: “Se realizaron seis ciclos de aproximadamente 100 expulsiones cada ciclo. La tensión arterial no sufrió modificación apreciable; el pulso se incrementó de 78 pulsaciones por minuto a 135 pulsaciones por minuto al finalizar los seis ciclos. El esfuerzo realizado es tan intenso que por sí solo justificaría el aumento de la frecuencia cardiaca si a ello no se uniese un efecto de alcalosis respiratoria y la consiguiente excitabilidad neurovegetativa que acarrea. Paradójicamente, el practicante manifiesta externamente una sensación de calma y reposo tras la realización del ejercicio, no apreciando subjetivamente palpitaciones ni estado tensional alguno”.

Uddiyana-bandha o “llave de control abdominal”: “La tensión arterial no sufre modificación alguna, manteniéndose en sus niveles basales 100/70 mm Hg. La frecuencia cardiaca sufre un incremento de 78 de base a 94 pulsaciones (incremento explicable simplemente por el esfuerzo muscular que exige la realización del ejercicio”.

Concentración-visualización: “Realizando durante treinta minutos un ejercicio de concentración sobre la infinitud, y registradas las constantes al finalizar éste, obtenemos una modificación sorprendente por lo inesperado y por lo manifiesto. La tensión arterial no se modifica. La frecuencia cardiaca desciende de 78 a 50 pulsaciones/minuto al finalizar el ejercicio”.

Por su parte el doctor Juan Estada especificó:

“En un estudio hecho por nosotros, en donde junto a un amplio numero de parámetros de mecánica ventilatoria, como resistencias de vías aéreas, trabajo dinámico, pneumotacograma, etc, durante repetidos bhastrikas ejecutados por el maestro de yoga Ramiro Calle, registramos la concentración de CO2 en el aire espirado, pudiendo constar que éste descendía considerablemente, lo que indica que la eliminación de CO2 no estaba significativamente alterada. En cuanto al oxígeno, la determinación incruenta de la saturación de oxihemoglobina, medida fotoeléctricamente con empleo de ocho longitudes de ondas, mostró, como era de esperar, un ligero aumento. El aflujo al corazón será favorecido o frenado por las variaciones de presión intratorácica, las que alternan en rápida sucesión durante el bhastrika, mientras que en otros ejercicios de yoga predominan las presiones positivas o negativas. “

“Nuestros estudios de las repercusiones circulatorias de estos ejercicios, hechos igualmente sobre Ramiro Calle, nos han permitido reconocer lo complejo de los efectos que pueden producirse. Otros ejercicios, como pudimos comprobar durante nuestros estudios sobre el maestro de yoga Ramiro Calle, favorecen diversos aspectos de la mecánica ventilatoria, lo que pudiera ser motivo de indicación terapéutica en alteraciones de la misma”.

El doctor Estada escribió:

“Si bien el yoga no va a sustituir a las artes médicas actuales, sí puede ser utilizado por el médico en algunos tipos de enfermedades, con lo cual se verá ampliado su arsenal terapéutico. El yoga, además, favorece un desarrollo armónico de la musculatura, crea un gran sentido del equilibrio y, como combina ejercicios de tensión con otros de relajación, estos últimos pueden tener una acción general muy favorable”.

En un siguiente trabajo, segunda parte de éste, recogeré las opiniones de los numerosos médicos que han practicado en nuestro centro y de algunos entrevistados en la India. Pero hay que aclarar que una cosa es el yoga y otra la yogoterapia. El yoga es ante todo un camino espiritual, donde incluso el trabajo consciente sobre el cuerpo es para ir logrando la evolución de la consciencia. La yogoterapia es la aplicación de algunas técnicas psicosomáticas y psicoespirituales del yoga para prevenir distintos trastornos o ayudar, como coadyuvante, a potenciar la aplicación de los procedimientos puramente médicos. Siempre que una persona llegue con trastornos somáticos a un centro de yoga, debe ser básica y previamente atendido por su especialista. Solo un médico, con amplia experiencia también en el yoga, puede erigirse como yogoterapeuta.

Durante años he investigado junto a mi buen amigo el doctor José Álvaro Calle Guglieri (escribimos una obra juntos), que es médico psiquiatra, doctor en física y psicología y un incansable investigador de la neurociencia. Con unas de sus aseveraciones acabo esta aportación:

“Para evitar los efectos desestabilizadores del mundo neurotizado en el que vivimos, pensamos que la práctica del yoga o del zen (más adecuado el primero a la mente occidental), unida, si es posible, al cultivo de las artes, puede representar la terapia psicosomática preventiva más natural y eficaz que se le puede proporcionar al hombre actual, en una época en que casi todas las “soluciones” que le suelen ofrecer son artificiales (drogas, biofeedback, etc) y, muchas veces, inoperantes”.

Ramiro Calle

Director del Centro Sadhak

www.ramirocalle.com

2013-03-04T11:14:57+00:00 04/03/2013|Categorías: RAMIRO CALLE|Etiquetas: , , |