Terapia biológica animal

Los animales, como las personas, deben cubrir a diario sus necesidades mínimas para encontrarse en armonía con el entorno. De lo contrario entran en conflicto, y si no lo resuelven de inmediato, se van a encontrar, la mayoría de las veces, con una serie de signos y síntomas asociados.

 

La TBA es una adaptación al mundo animal de la Terapia Cráneo-Sacral aplicada a la Nueva Medicina. Estamos ante una medicina que nos aporta luz y nos ayuda a entender con claridad cómo se sienten los animales cuando enferman.

Desde que comencé mis estudios de osteopatía, movido por el entusiasmo de los resultados que cosechaba en humanos, me dispuse a ponerla en práctica en los animales. Más adelante, con la Terapia Cráneo-Sacral, las posibilidades de conexión se multiplicaron. Y el año que conocí al Dr. Hamer (1999), experimenté un salto de calidad sin precedentes en mis consultas.

 

Muestro brevemente lo que postula la Nueva Medicina, para que se entienda mi planteamiento de la Terapia Cráneo-Sacral aplicada a la Nueva Medicina en humanos, y cómo se puede utilizar del mismo modo en animales.

 

En la mayoría de los casos el enfermo expresa sus alteraciones mediante signos y/o síntomas, que las medicinas convencionales se ocupan de trabajar, olvidándose de aspectos tan relevantes como estos.

 

La enfermedad la expresa el enfermo mediante un triángulo en cuyo vértice superior se sitúa la psique, y en los vértices de la base el cerebro y cada órgano afectado. Esta secuencia la experimentó Hamer cuando se enfrentó al mayor drama que había vivido hasta ese momento: la muerte de su hijo Dirk en 1978. Ante semejante experiencia Hamer observó en su cuerpo la huella que esta pérdida le estaba dejando, lo que después le serviría para descubrir la 1ª ley de la Nueva Medicina: la ley férrea del cáncer. Esta ley afirma y constata que todo cáncer o enfermedad equivalente se produce por un shock conflictivo, altamente agudo, dramático en ocasiones y vivido en soledad, que afecta a tres niveles: psique, cerebro y órganos.

En la psique suele aparecer estrés y alteración del comportamiento, como insomnio y pérdida del apetito. A nivel cerebral aparece el Foco de Hamer (FH), con forma de diana, siendo la región del encéfalo en la que se registra el impacto producido por el conflicto biológico. El FH se comporta como un cortocircuito que afecta a un área del encéfalo que a su vez controla el funcionamiento de un órgano. Este último, cuando falla, lo expresa con signos y síntomas, que es lo que se suele diagnosticar y tratar, resultando a menudo un proceder médico incompleto, ya que se olvida de la revisión de la psique y del cerebro.

Lo más coherente es atender estos tres aspectos involucrados en las enfermedades, pero no todas las veces es factible. Por un lado, no siempre es asequible el conflicto biológico. Y con frecuencia los órganos no se encuentran accesibles o están inflamados y dolorosos y no se dejan manipular. Sin embargo, el encéfalo, siempre está a nuestro alcance, mediante la Terapia Cráneo-Sacral, para poner en marcha la fase de solución de cualquier enfermedad.

 

La 2ª ley biológica de la Nueva Medicina es la ley del carácter bifásico de las enfermedades. Hace referencia al sistema nervioso autónomo, el cual funciona en dos fases: fase de simpaticotonía y fase de vagotonía. La 1ª, también denominada de conflicto activo, se desencadena a partir de una situación de emergencia, miedo, estrés o prisa, y se caracteriza por elevación de la frecuencia cardíaca, hipertensión y nerviosismo. Y la 2ª, la fase de vagotonía, o de solución de conflicto, es la que se encarga de reparar los daños producidos en la fase anterior. Se distingue por la desaparición del estrés, la recuperación del sueño y el apetito, las inflamaciones, los dolores y la fiebre.

 

Aunque la vagotonía trae síntomas incómodos, resulta la fase más conveniente para acelerar la recuperación del organismo.

Y es aquí donde la Craneosacral despliega una de sus mejores cualidades: pasar de manera inmediata de simpaticotonía a vagotonía, acelerando la fase de recuperación, de solución, facilitando que el individuo sane cuanto antes con estas ventajas:

• Trabajamos con tal nivel de sutileza que permite acceder a cualquier tejido por muy inflamado o sensible que se presente.
• Actuamos sobre órganos y encéfalo para alcanzar la fase de solución de manera inmediata; sin necesidad de desvelar el conflicto, bien porque el paciente no lo entienda, o porque se trate de un bebé o un animal.

 

En los animales, como en humanos, el tratamiento se dirige hacia sus focos encefálicos, con excelentes y duraderos resultados en conflictos y enfermedades como:

-Conflicto de delimitación territorial: suele aparecer cuando irrumpe un nuevo individuo en el lugar donde vive el animal. Los síntomas son de alteración en las vías urinarias.
-Conflicto de desvalorización: si el animal sufre por no soportar o resistir una situación, como no cumplir con las expectativas de sus dueños, padecerá osteoporosis y posterior artrosis en la cadera.
-Conflicto de separación: afecta a la piel y al pelo.
-Conflicto de pérdida: con afectación genital y de las mamas, especialmente cuando se retira prematuramente la camada de la hembra.

 

Existen más conflictos, y a cada animal, como a las personas, le corresponde ser tratado de manera singular y respetuosa, prestando especial atención a su interactuación con el entorno en aspectos tan importantes como dónde y cómo es el lugar en donde vive, con quién vive o cómo es su rutina.

 

Y antes de iniciar la sesión terapéutica, me parece indispensable conectar con la energía vibratoria esencial de cada animal.

 

Michael Laloux Kodaewa

Diplomado en Osteopatía, Terapia Cráneo-Sacral y terapeuta de La Nueva Medicina, Terapia Hormonal Craneosacral y Terapia Biológica Craneosacral.
Centro Terapiasalus

www.terapiasalus.com