Mujeres en círculo

¡Cuánto tiempo hacía que no olía la tierra! es una de las exclamaciones comunes cuando las mujeres han de trabajar ese elemento arrastrándose sobre el humus del bosque o rodando sobre la hojarasca.

Y es que con la conexión directa con la tierra las mujeres experimentamos un cambio de consciencia, nos regeneramos y comenzamos a sanar.

Sí, es un buen comienzo para aliviar la profunda herida que llevamos todas las nacidas en la sociedad patriarcal. Es la herida que nace cuando nos desconectamos de nuestro cuerpo y emociones para no sufrir más. Es el daño que nos hacemos a nosotras mismas cuando buscamos la aprobación de los demás y nos volvemos tan quebradizas que el abandono y el miedo nos hace estremecernos. Es ese romper (¡tantas y tantas veces!) el flujo de la vida en nuestra mente juzgando y juzgando, una y otra vez.

Por fortuna, las mujeres de todos los tiempos hemos contado con los círculos en donde el arquetipo de la sabia interna de cada una recuerda a su aprendiz que siempre hay una forma para salir del laberinto en el que te has metido, y vencer el dolor que la falta de amor hacia ti misma o de otros te hayan infringido.

Uno de estos círculos actuales como herramienta de sanación es la propuesta “Ciclo Misteria” de la Asociación Artemisad ana. En este ciclo gestación (9 meses) recorremos experiencias con cada uno de los cuatro elementos. Hacemos inmersión en el elemento tierra en la propia naturaleza, conectando con nuestro útero físico y energético y también recorriendo espirales y laberintos de piedras o a veces de sal, generando energía al rotar por sus pasadizos sagrados.

No nos olvidamos de crear algún encuentro para moldear con la arcilla o profundizar en la metáfora de los alimentos. Algunas mujeres han comentado “la verdad, es que después de conocer la simbología de un fruto o vegetal no puedes obviarlo en tu vida cotidiana”. Y es que no solamente hemos de nutrir nuestro cuerpo físico, sino que necesitamos los alimentos de lo sutil para generar alegría y contento en nuestro mundo interno.

Transitamos nuestro emocionario cuando corresponde atender el elemento agua y también cantamos y danzamos para nutrir el aire y el fuego en nosotras. Nos sentimos ayudadas, recogidas y respetadas en rituales ancestrales y también en nuevos ritos gestados por el propio círculo.

Consultamos geomancias (que significa “adivinación por tierra”). Se trata de preguntar a nuestra sabiduría interna mediante piezas de la Consultamos geomancias (que significa “adivinación por tierra”).naturaleza, que nos aportan guía e información para reconocer los verdaderos anhelos de nuestros corazones, porque es ahí donde reside la brújula de nuestra vida.

Acudimos al encuentro de animales chamánicos que nos ayudan a centrar nuestra voluntad y concretar lo que deseamos. Invocamos su sabiduría para permitirles ser la luz de la humildad para nosotras, porque
sin la bendición de la humildad nada tiene sentido.

En la gran mayoría de los encuentros se finaliza reflejando lo experimentado en un mandala (formamos mandalas sólidos con piezas de la naturaleza, y mandalas húmedos en los que interviene el agua u otros
líquidos). Se trata de una expresión que nos permite hallar la clave de la curación de un mundo interior helado. Hablando y escuchando el significado de nuestras creaciones, vamos recuperando la esperanza
porque nos damos cuenta de que todas podemos ayudar y ser ayudadas.

En este ciclo gestación no falta la tarea de ser conscientes de las poderosas fuerzas internas que influyen en lo que hacemos y en cómo nos sentimos. Además de los arquetipos femeninos Artemisa y Dana, recorremos en ceremoniales y experiencias internas otros patrones subyacentes hasta que somos conscientes de qué arquetipo trata de realizarse a través de nosotras. Mitos y diosas que nos permiten vivir en nosotras el rito que nos aportará sentirnos estimuladas, más que abrumadas, cuando la vida nos presente obstáculos.

En el recorrido nos acordamos de establecernos en algún momento en nuestro lado masculino para reconocer qué fuerzas nos están impulsando, y también para saber ver en los hombres por qué arquetipo
han sido “tocados” (o mejor dicho, “bendecidos”), en mayor o menor medida.

Resulta de mucha utilidad, por ejemplo, que una mujer sepa si su pareja está dominada por el arquetipo Hefesto, para ayudarle en todo lo posible a obtener su “fragua” y valorar al máximo sus creaciones, porque un hombre con ese influjo arquetípico es alimentado internamente cuando sus obras son enaltecidas. O ¿qué decir de un joven que participa exclusivamente del arquetipo Dionisios? Convendría que fuera orientado en muchas ocasiones para que adquiera la perspectiva de futuro que suele faltar al influjo dionisíaco. En definitiva, conseguir una información valiosa que nos permita hacer la alquimia interna y
en la pareja para devolver la vida a muchas relaciones gélidas.

Al final, y después de todo el trayecto de encuentros, cuando un ciclo gestación es completado (9 meses), se celebra el ritual llamado “Dar Luz”.

Se trata de otorgar consciencia a comprensiones que antes no se tenían. Una tarea de recapitulación de dos mujeres que se preparan para hacer de doula (Comadrona) la una a la otra y cortar un cordón umbilical
que une a lo vivido anteriormente, como símbolo también de romper cadenas que no nos permiten vivir al servicio del amor.

 

Ángeles Sánchez
Transmisora de Tradición Celta
y Chamanismo femenino
Asociación de mujeres ArtemisaDana
artemisadana.wordpress.com