Desde tiempos remotos, gentes de todas las épocas y culturas han visitado y peregrinado a los centros de poder y lugares sagrados. Estos lugares mágicos ejercen misteriosas capacidades sobre nuestro cuerpo, mente, corazón y espíritu. Pueden ser privilegiados entornos naturales o estar asociados a monumentos o construcciones religiosas de cualquier culto, pero siempre conectados a mitos, leyendas, antiguos dioses, héroes o santos. Pero, ¿Qué es un lugar sagrado? ¿Cuál es su naturaleza para considerarlo como tal?

 

En un lugar sagrado o de poder ocurren una serie de fenómenos extraordinarios. Para la gran mayoría de las personas que los visitan, estos lugares suelen presentar la especial habilidad de: sanar el cuerpo físico, aclarar la mente y crear estados meditativos y de serenidad y paz interior. En otros casos e individuos, el poder de estos lugares va más allá pudiendo despertar ciertas habilidades psíquicas, observación de fenómenos paranormales, extrañas luces, etc, llegando incluso a estados alterados de conciencia, profundas experiencias místicas, apariciones y milagros.

Según todas las antiguas religiones, el universo entero, está sostenido por una energía sutil básica; llámese Chi por los taoistas, Ki por el zen, Prana por los hindúes, Pneuma por los antiguos griegos, etc. Esta energía alimenta y sustenta nuestro cuerpo y nuestro campo bioenergético. Recorre nuestro cuerpo a lo largo de unos meridianos y los centros de intercambio de esta energía con el exterior son denominados Chakras. La Madre Tierra es igualmente sustentada y nutrida por esta energía básica, e igualmente circula por ella a través de unos meridianos conocidos como redes telúricas y presenta vórtices energéticos a semejanza de nuestros chakras.

Todo en el universo es energía y cada elemento del universo vibra a una intensidad óptima para su crecimiento y desarrollo.

El mapa energético de la Tierra es complejo. En sus zonas neutras vibra a unas 7000 – 8000 uB (unidades Bovis), que es el mismo nivel vibracional de un cuerpo humano sano. Sabemos que en los lugares donde se cruzan sus redes telúricas, o se cruzan con fallas del terreno o corrientes subterráneas de agua, el nivel vibracional baja. Estos puntos los conocemos como geopatías y sabemos que una exposición prolongada de nuestro cuerpo a ese bajo nivel energético hace descender el nuestro, siendo perjudicial para nuestra salud y llegan a crear enfermedades a personas que, por ejemplo, duermen a diario sobre una de estas zonas geopatógenas. Actualmente estamos redescubriendo, que en ciertos puntos donde correspondería una zona fuertemente geopatógena, y siempre asociada a un cruce con una vena de agua, podemos encontrar en ocasiones un fenómeno contrario; aparece un vórtice puntual de energía de alta intensidad, siempre por encima de 10000 uB. Existen vórtices energéticos desde 10000 a 33000 uB. Al igual que vimos anteriormente, la exposición de una persona durante un tiempo prolongado a estos niveles de vibración, van a hacer elevar su propio nivel energético y dependiendo de su intensidad van a influir en su cuerpo físico, en su cuerpo mental, en el emocional e incluso en su cuerpo espiritual. Con esta información es más fácil comenzar a entender cómo es un lugar de poder o sagrado.

Cuando en una zona determinada existen varios vórtices energéticos cercanos entre sí, crean un campo donde las energías telúricas son mucho más altas y sutiles, y donde cualquier persona que se sitúe sobre sobre su campo de influencia elevará su propio nivel vibracional. Campos energéticos por encima de 9000 uB van a influir en nuestro cuerpo físico, de ahí las experiencias de sanación corporal; campos energéticos por encima de 10000 uB además influirán en nuestro cuerpo mental, de ahí los estados de claridad mental; campos por encima de 13500 uB influirán además en nuestro cuerpo emocional dando lugar a estados de paz interior y campos por encima de 21000 uB comienzan a influir en nuestro cuerpo espiritual, pudiendo ocasionar estados alterados de conciencia y experiencias místicas.

De este modo parece claro que lo que da el carácter de Sagrado a un lugar determinado, es el LUGAR en sí, las características de su especial campo energético. Nos explicamos así como estos lugares sagrados y centros de poder lo han sido siempre desde el amanecer de los tiempos. Un conocimiento ancestral de las antiguas culturas, ligadas profundamente a la Naturaleza y a la Madre Tierra, hacía que pudieran conocer esta geografía sagrada de la

Tierra y elegían estos puntos de poder como los lugares donde realizaban sus cultos, ritos y sanaciones. En algún momento de la historia, el ser humano comenzó a desligarse de la Naturaleza y su mente comenzó a perder esa capacidad, comenzó a olvidar. Este conocimiento no se perdió del todo y ciertos individuos siguieron cultivándolo y transmitiéndolo, seguramente como parte del conocimiento de gremios ocultistas y escuelas mistéricas. Es una regla fija en los lugares sagrados, encontrarnos una superposición de cultos a través de la historia. Bajo cualquier iglesia o catedral moderna es sumamente común encontrarnos que ésta ha sido edificada sobre los restos de edificios sagrados de culturas anteriores y son muchos los casos en que se descubre que, bajo todo, existe un antiguo monumento megalítico a modo de dolmen, menhir o ara sagrada. Todo uno encima del otro, no cerca, ni a su lado, porque lo sagrado es el LUGAR preciso y marcado.

Estos lugares sagrados son auténticos portales que nos ofrece la Madre Tierra al mundo etérico, al mundo espiritual. En ellos el velo que separa nuestro mundo material del espiritual de hace más fino.

Según mi experiencia dirigiendo grupos en “viajes sagrados”, la visita a los lugares de poder siempre mueve el interior del peregrino. Siempre hay un antes y un después. Además de proporcionarnos excelentes momentos de íntima felicidad, tiene la facultad de, a veces, despertar en nosotros intuiciones que nos marcan para el resto de nuestra vida. El mejor modo de conectar con estos lugares es conocer la historia del lugar, sus leyendas, sus mitos, sus valores, seguir los pasos de la sabiduría ancestral de los pueblos que nos precedieron y que conocían los secretos de estos lugares; para, seguidamente, vaciar la mente, comprender sintiendo y sentir la magia del lugar, conectar con su espiritualidad. Los viajes a estos lugares son tanto exteriores como interiores. Estos lugares se conocen completamente si nos acercamos a ellos con respeto, relajados y en silencio, miramos hacia nuestro interior y sencillamente SENTIMOS. El campo vibracional sagrado hará su trabajo.

David Martín y Elena Marín
Organización y guías de viajes sagrados con Axis Mundi.
www.axismundics.blogspot.com