Hermosa manera de acompañar a una persona

Ante todo quiero agradecer a aquellos pacientes que en veinte años pasaron por mi consulta abriendo sus almas y sus corazones con una gran confianza y entrega en el proceso «organismico» que potencia y desarrolla la Terapia Gestalt, entendiendo como «organismico» el movimiento que cada ser vivo tiene y dirige al desarrollo de todos sus potenciales…

En este momento que se me ha permitido hablar de cómo es la dinámica de esta forma de hacer terapia, me gustaría sobre todo dejar claro uno de los pilares fundamentales de la misma; hay una frase bastante precisa que la define: «de persona a persona», esto significa que nos apoyamos en el vínculo dinámico entre el profesional y aquel que busca ayuda. Con esto quiero decir que el trabajo también da luz a lo que sucede en dicha relación dónde se manifiesta la forma en que cada uno se sitúa frente al otro, esta posibilidad de juego proporciona claridad a lo que está ocurriendo mostrando los diferentes matices que aparecen. El espacio se convierte en una especie de laboratorio protegido y amplio para ensayar los diversas formas de la personalidad de aquel que busca ayuda y permite entonces la libertad de poder conocerse de una manera más amplia y rica.

La terapia Gestalt siempre invita a un viaje profundo experiencial hacia sí mismo, y bien es sabido que cuanto más uno se conoce aumenta su fuerza y confianza con relación a los constantes desafíos vitales.

¿Qué significa conocerse? Poner luz y DARME CUENTA de cómo me manejo, cuales son mis capacidades y condicionamientos, qué me impide accionar o cómo interrumpo ese flujo vital que a partir de un impulso desatado por una necesidad o deseo se queda en el camino generando una sensación de frustración, dolor, rabia o pena que va mermando la vitalidad, la autoestima y construye una coraza defensiva para evitar el dolor.

Normalmente los momentos vividos sobre todo en la infancia nos han dejado marcas condicionadas y automáticas que se disparan sin conciencia en situaciones similares a las antiguas, impidiendo que contactemos con lo real que sucede en el momento presente.

La forma de trabajo que se utiliza para desvelar, aclarar y reparar esas situaciones traumáticas en Gestalt se realizan a partir de actualizar dichas situaciones: se pide que la persona regrese a ese momento traumático, dónde la energía ha quedado atascada, y que reviva la experiencia, AQUI Y AHORA, esto ayuda a que la persona pueda Darse Cuenta, expresar emociones antiguas reprimidas, liberarlas y reparar el asunto inconcluso. Cuando sucede, la vieja fuerza queda a disposición de la persona en el Presente.

AQUI Y AHORA, ESO, AQUI Y AHORA. Teniendo en cuenta que la vida se desarrolla siempre en este momento, la posibilidad de experimentarlo todo el tiempo, ayuda a que cada uno desarrolle mas y mas su Atención y pueda con ello ser mas asertivo con lo que sucede. Cuando me refiero a que esta terapia es experiencial es porque justamente permite que cada uno desarrolle cada vez más dicha ATENCIÓN EN EL MOMENTO PRESENTE.

Creo que es importante también destacar que no es solo una comprensión racional, siendo esta muy útil pero un poco pobre para lo que somos. No olvidemos que además de la razón tenemos un centro emocional, un centro instintivo y un cuerpo dónde se pone en juego la energía vital. La posibilidad de DARNOS CUENTA claramente de las sensaciones corporales y las emociones que se despiertan frente a determinadas situaciones, los impulsos instintivos que se manifiestan, el conocimiento, aceptación e integración de los mismos nos permiten convertirnos en una persona completa y por lo tanto responsable y con capacidades para crear y sostener nuestra vida.

Cuando digo que el terapeuta gestáltico es un observador y acompañante de dicho proceso, me refiero a que todos y cada uno de nosotros lleva dentro a su propio terapeuta; se lo conoce como observador, testigo, sabio y un sin fin de nombres más en diferentes filosofías y escuelas de psicología; de lo que se trata es justamente de contactar con esa fuerza «organismica» dónde uno puede apoyarse confiando en que esa sabiduría todo el tiempo está a favor del desarrollo de nuestras capacidades y crecimiento.

Y entonces la pregunta siguiente es; ¿para qué sirve un proceso terapéutico gestáltico? y ¿en que nos puede ayudar? En la posibilidad de DARNOS CUENTA de cómo somos y que capacidades tenemos, también tomamos conciencia como nos falseamos o mentimos permitiéndonos comprender los motivos, muchas veces inconscientes, de nuestras manipulaciones al entorno o a nosotros mismos. El terapeuta es una suerte de «pepito grillo» cuyo trabajo consiste en reflejar lo mas limpiamente posible y sin juicios, los mecanismos neuróticos de nuestra humilde humanidad.

Repito, cuanto más sé de mí, mas puedo elegir lo que quiero y como quiero vivirlo, cuales son mis limitaciones, la libertad de aceptarlas o poco a poco frente a la realidad que se me presenta, disminuirlas, en definitiva cómo puedo aprender a danzar con la Fuerza de la Vida, y reconocer que con mayor conocimiento de mí, puedo jugar el verdadero desafío que Ella en cada momento, me presenta.

Charo Antas
Terapeuta Gestáltica y Consteladora
20 años de experiencia, colaboradora
de Ecodespensa.
www.ecodespensa.com