Cuando empecé a leer los primeros textos y a escuchar las primeras conferencias sobre la Era de Acuario me las prometía muy felices: llegaba la hora de decir adiós a Piscis y dar una calurosa bienvenida a la nueva era astrológica, se avecinaba la extinción de la antigua energía, la evanescencia de las frecuencias conocidas y el subsiguiente gran viaje por las incógnitas y prometedoras vibraciones energéticas de la de Acuario.

Parecía que despuntaba al fin la luz para inundarlo todo y que poco a poco se irían disipando las brumas de una existencia que no sabe evolucionar más que debatiéndose con torpeza en la dualidad.

Pero el tiempo iba pasando y la luz de Acuario tardaba en llegar. Tardaba en llegar y no llegaba. Y no llegaba y no llegaba. ¿Y dónde rayos estaba?

Pues estaba aquí. Ya estaba aquí, sí, aunque no al alcance de tod@s… Porque, según parece, la vibración de Acuario es todavía demasiado elevada para quienes hemos encarnado en la antigua energía y tratamos mal que bien de sintonizar con la nueva, demasiado sutil para quienes hemos nacido en un mundo de incertidumbres, miedos e inquietudes y soñamos con amanecer uno de estos días en una renovada Tierra de equilibrios y armonías, para quienes llevamos grabado en el ADN un ancestral y casi insufrible medievalismo sociocultural y sentimos con el corazón que quizá sea tiempo de pasar a otra cosa…

Y convendrán conmigo en que saber de la luz, de la paz y la armonía, pero no estar todavía en disposición de regalarse en ellas resulta paradójico y tiene su punto de crueldad.

Dice Christophe Allain, autor del sublime e incomparable Diario de un despertar del tercer ojo, que en la actualidad hay básicamente tres tipos de personas:

  • Las que han encarnado para vivir la experiencia de la antigua energía
  • Las que han encarnado en una estirpe de la antigua energía y están determinadas a evolucionar hacia la nueva
  • Las que han encarnado en perfecta consonancia con la Era de Acuario

Y que nunca como ahora ha habido tant@s terapeutas y terapias al alcance de tod@s porque nunca como ahora ha habido tanta gente necesitada de ell@s

Así que, en esas estamos, tratando de avanzar sin dejarnos la piel en el intento. Y hasta donde yo sé, tenemos tres opciones: vivir una experiencia, sufrir una enfermedad (o un accidente) o transmutar en lo sutil.

Si, por poner un ejemplo, estuviéramos inmers@s en una espiral de estrés laboral y cotidiano y para poder evolucionar necesitáramos relajarnos o parar, podríamos elegir –aunque no necesariamente de un modo consciente– entre:

  • Que nos despidieran del trabajo
  • Que nos cayera una teja en la cabeza o un ladrillo en el tobillo (y ya me duele solo con pensarlo)
  • Buscar recursos para, al menos, tratar de transmutar algunos bloqueos

Y recursos no faltan: desde los más clásicos, como la fitoterapia, la litoterapia, los siempre socorridos ejercicios de respiración y relajación o el arte de caminar, hasta los más modernos, como los generadores de frecuencias o los de ondas, pasando por la fisioterapia, la acupuntura, las flores de Bach o el par biomagnético, haberlos, haylos. Y algunos de ellos –bienvenidos sean– ciertamente propios de los tiempos nuevos.

En Terra et sidera tenemos la profunda convicción de que el proceso evolutivo ha de manifestarse necesariamente en nuestra capacidad para vivir experiencias positivas y enriquecedoras, de que la nueva espiritualidad, bien entendida, no está tanto en la capacidad de existir en frecuencias elevadas como en la de ser felices y poder crear armonía a nuestro alrededor. 

Y por ello, ponemos a disposición de nuestros clientes dos tipos de productos bien diferenciados: publicamos textos de autor@s inéditos en castellano y distribuimos shunguita de calidad garantizada y dispositivos energéticos de nueva generación.

Nuestros libros –editados en tapa dura y cosidos, con letra grande, papel de calidad y certificado FSC– tienen por objeto dar a conocer experiencias contemporáneas y excepcionalmente singulares del ámbito de lo sutil, experiencias vividas en carne propia, aquí y ahora, en el siglo XXI y en nuestro entorno sociocultural.

Además y por otra parte, distribuimos los Spinor y Vernada, productos sencillos, prácticos y funcionales que nos protegen de la contaminación electromagnética y nos ayudan a recuperar la armonía energética en una sociedad tan saturada de dispositivos tecnológicos como la nuestra.

Y, cómo no, el Bioenergetic Feeling System, fruto de más de dos décadas de trabajo de campo del investigador suizo Stéphane Cardinaux y su equipo en el ámbito de lo sutil.

Con el BFS, Cardinaux ha conseguido algo a mi modo de ver tan insólito y extraordinario como identificar, clasificar, registrar y reproducir signaturas vibratorias del reino mineral, del vegetal y del de los espíritus de la naturaleza.

El BFS incluye una nutrida gama de frecuencias concebidas para mantener el equilibrio del sistema energético, la armonía y el bienestar, tanto para uso personal como para grupos y espacios físicos. Y además y, por otra parte, nos permite vivir la experiencia física de signaturas vibratorias tan diversas y fascinantes como la de una delicada amatista, la de una poderosa montaña, la de un arraigado roble, la de una reconfortante dríada de tilo o la de un bellísimo dragón diamante. Un auténtico presente, ¿no les parece?

Todos y cada uno de los libros y demás artículos que encontrarán en Terra et sidera han sido seleccionados con un cuidado exquisito. Confiamos en que les serán de alguna ayuda.

Gracias por compartir con nosotr@s este trecho del camino.

 

Teresa Olivares

Editora y responsable del proyecto Terra et sidera

terraetsidera.es