Al sistema de Grafodiagnóstico y a su Grafoterapia, podemos considerarlos como un paso en la evolución del estudio del ser humano, porque con ellos podemos, por un lado, comprobar los estímulos, los receptores que los provocan, los centros nerviosos y su actividad motora y por otro, corregir las diferentes alteraciones psicosomáticas, utilizando para todo esto solamente la escritura manuscrita.

Nuestra capacidad para aprender sobrepasa, con mucho, la de cualquier otro animal.

El hecho de aprender el lenguaje hablado y posteriormente el escrito, ha sido uno de los pasos más significativos en la evolución del ser humano.

La escritura manuscrita se puede considerar un mensaje gráfico que posee un soporte espacio-tiempo en este universo donde nos movemos.

Existen tres tipos diferentes de escritura:

1. Escrituras sintéticas: son las que expresan a través del signo, la transcripción de un pensamiento, una idea o una información, por ejemplo todas las formas de proyección pictográfica.

2. Escrituras analíticas o ideográficas: son aquellas en las que el signo denota una palabra o un morfema (generalmente es el signo más pequeño de una lengua con significado propio). Por ejemplo: la escritura cuneiforme, los jeroglíficos egipcios y la escritura china.

3. Escrituras fonéticas: son aquellas en las que el signo ha perdido todo el contenido semántico y representa un sonido o un grupo de sonidos. Los alfabetos consonánticos, de los que el fenicio es el primero conocido, dieron lugar a una serie de alfabetos como el árabe y el hebreo. El alfabeto más económico es el que escribe las vocales y las consonantes, siendo el alfabeto griego el primer ejemplo histórico, que utilizaba los signos fenicios añadiendo vocales, dando origen a el alfabeto copto, armenio, georgiano, cirílico y al latino, que es el más difundido en el mundo.

Aunque aparentemente los tres tipos de escritura son diferentes, existe una característica común en todos ellos y es que quieren transmitir un pensamiento, una idea y aún más allá, una forma de ser, de sentir, de comprender, de actuar y de manifestar a un nivel personal todos los componentes físicos, psíquicos y mentales de aquel que proyecta la escritura manuscrita.

Cuando enfermamos físicamente, también se encuentran alterados nuestros pensamientos y nuestras emociones, esto no sólo podemos observarlo a través del cuerpo, sino que también a través de la escritura podemos diagnosticar todas las alteraciones físicas, mentales y emocionales de un individuo, por lo que podemos concluir que las tres partes que constituyen a un ser humano, son inseparables.

Por ser la escritura una cualidad única proyectada por el ser humano, es a través de esta vía como el encéfalo ha encontrado la manera de manifestar todo lo que pensamos y sentimos e incluso el estado en el que se encuentra cada uno de nuestros órganos.

El ser humano piensa y luego actúa, transmitiendo a los músculos, a través de los nervios, la actividad corporal que desea realizar. En este pensamiento también se transmite información al sistema emocional, para que éste coopere con el sistema nervioso.

El cuerpo humano trabaja correctamente sólo cuando el equilibrio dentro de cada órgano, tejido y célula está controlado. Igualmente la actividad, crecimiento y reparación de los tejidos, deben ser mantenidos junto con el aprovisionamiento de nutrientes y la eliminación de materias de desecho.

El sistema nervioso transporta los mensajes desde el cerebro al resto del cuerpo a través de todo el entramado nervioso y de su elemento principal, la neurona, mientras que el sistema endocrino transporta los mensajes químicos a través del torrente sanguíneo y su vehículo es la hormona.

El funcionamiento, dentro de su complejidad, es muy sencillo, el encéfalo, a través del sistema nervioso central (SNC), recibe la información del estado funcional general del organismo, así mismo a través del SNC y de las glándulas endocrinas, trata de corregir todas las disfunciones detectadas, no logrando siempre su objetivo y provocando lo que comúnmente se denomina enfermedad, esto ocurre, bien por la información del individuo recibida a través del medio que lo rodea (paratipo) o por la información genética recibida a través de generaciones anteriores (genotipo), que determinan a cada individuo (fenotipo).

El Grafodiagnóstico nace a partir del estudio de las diferentes escrituras manifestadas por el ser humano a lo largo de la historia, de los diferentes sistemas de grafología y de conocimientos científicos como Medicina, Psicología, Física, Metafísica, Matemáticas y Filosofía, que tras varios años de investigación, me han llevado a determinar que este sistema es un reflejo del todo integrado del individuo (tanto consciente como inconsciente), del medio que lo rodea y de la relación que tiene con él. Por poseer un carácter fundamentalmente holístico, es análogo a cualquier campo del conocimiento humano.

Se puede considerar un sistema de estudio terapéutico de tipo inductivo-deductivo, en ningún momento una mancia ni un arte adivinatorio, tampoco trabaja por grupos de escritura como la mayoría de los sistemas de grafología, simplemente observa y estudia todos los reflejos motores y sensitivos (neuropsicofisiológico) que el ser humano manifiesta a través de los trazos, en aquellos lugares de la escritura donde se encuentran los diferentes órganos, hasta concluir con un correcto y amplio diagnóstico psicosomático.

La Grafoterapia es el tratamiento de las diferentes alteraciones, comportamientos y patologías psicosomáticas que pretendemos corregir, modificando los trazos (funciones neuropsicofisiológicas) a través de su sistema de reflejos condicionados, que en forma de estímulos uniformes de origen externo, actúan durante un tiempo determinado, con el fin de abrir nuevos caminos neuro¬nales que fijen, con carácter automático, el restablecimiento de las zonas encefálicas (córtex) correspondientes a la inhibición o excitación de los diferentes estados psicosomáticos. Este restablecimiento tiene que llegar a manifestarse como un estereotipo estático, con el fin de que no se rompa por otro estereotipo de carácter dinámico (alteraciones emocionales), al que el ser humano está expuesto de una forma más o menos continuada.

Los ejercicios grafológicos estimulan las diferentes áreas cerebrales, para que éstas a su vez, generen un proceso de estímulo-coordinación del estímulo-respuesta, pero con una variante que es la que interviene activamente en la realización de la terapia para que ésta sea más efectiva, nos referimos a la retroalimentación negativa o feedback, que se caracteriza por la multiplicidad de ajustes dinámicos internos y los mecanismos propios de la homeostasis, que desempeñan un importante papel en tratar de mantener la estabilidad al final del proceso, con la finalidad de generar los distintos estados de consciencia, por supuesto que esta estimulación es de menor potencia que la de cualquier droga química, pero tiene la facultad de adiestrar a nuestro encéfalo, para que estas estimulaciones las realicemos conscientemente en el momento en que lo necesitemos, de ahí la gran eficacia del tratamiento psicosomático de la Grafoterapia.

En algunas ocasiones, existe una resistencia inicial a la elaboración de un nuevo estereotipo (Grafoterapia) por la complejidad existente de estímulos de carácter interno que produce el propio individuo (fenotipo), una vez superada esta resistencia inicial, estos estímulos quedan relegados a un segundo plano, ya que se adquiere un control de carácter inconsciente sobre la propia escritura que deriva en un cambio de comportamiento psicosomático y por lo tanto en el restablecimiento de la salud del individuo.

Jesús D. Morales Norro

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