Equilibrio emocional con kinesiología aplicada

Arthur Schopenhauer dijo: “Toda verdad atraviesa tres fases: primero es ridiculizada; segundo, recibe violenta oposición; tercero, es aceptada como algo evidente”.

En estos últimos años hemos pasado de lo que se ha llamado el curanderismo (como forma ridícula de seguir la línea de lo natural) a un ataque directo a lo que se denominan “Terapias Naturales” y tanto los que tienen el poder como los que manejan la información se encargan de instalar en la sociedad una creencia errónea ya que se maneja esa información sin lugar a réplica por parte de los atacados. Esto es lo que hacía la Inquisición en la Edad Media, en la que, durante 400 años, “en nombre de Dios” se quemaba a todo aquel que le llevaba la contraria a la “Santa Iglesia”. Ahora se hace lo mismo, pero “en nombre de la Ciencia”.

Afortunadamente, y a pesar de la indefensión que todos los practicantes de estas terapias tenemos (la mayoría grandes profesionales), muchos científicos están dirigiendo su mirada hacia lo evidente y demostrando, desde la ciencia lo que en realidad es evidente.

El Dr. Bruce Lipton, biólogo investigador de la Epigenética, Bradley Nelson, Greg Braden y una legión más, junto con muchos médicos de carrera que practican estas terapias naturales evidencian este hecho.

Lo cierto es que en nuestro cerebro guardamos una serie de programas que manejan nuestra energía haciendo que esta fluya o se bloquee y como consecuencia tengamos o no salud.

Según esto, en el momento que somos engendrados y hasta los seis años, grabamos en nuestro sistema el manual para el resto de nuestra existencia. De esta forma, el aprendizaje recibido y los mandatos parentales y de nuestro entorno condicionarán nuestras experiencias. Pero lo importante es que estos programas y otros que acumulamos durante la vida, pueden ser eliminados para que nuestra energía fluya correctamente.

Por medio de la Kinesiología Aplicada podemos determinar exactamente en qué momento se produce el shock y aplicar la terapia adecuada. Esta técnica nace en EEUU en los años 60 y ha evolucionado hasta nuestros días de tal forma que, a través de una serie de test musculares; unos 50 músculos), podemos establecer un diálogo con el cuerpo de cualquier persona a través de una serie de estímulos que producen una reacción, y por medio de esa reacción establecer el origen del problema ya que cada músculo está conectado directamente con un órgano de nuestro cuerpo. Así, el Psoas está ligado a Riñón de tal manera que, si tenemos un problema en la rodilla, cadera o vértebra lumbar, puede estar relacionado con algún proceso renal. Pero el riñón no solo tiene una función fisiológica, sino que además se relaciona con los miedos e indecisiones. En él se asienta el Qi ancestral según la M.T.C. que nos da seguridad en nosotros mismos.

UN CASO REAL

Una persona joven, 40 años, acude a la consulta con un problema de hipertensión arterial (120/170). Desde hace varios años no logra controlarla con medicación. Por medio de la Kinesiología Aplicada, vemos que tiene un estado de alerta grande con exceso adrenalínico (lo que llamamos un vacío de Yin) y además adicción al dulce. También se detecta una Cándida Albicans que causa la adición al dulce.

Después de tres sesiones y un control de la Cándida Albicans la presión sanguínea se estabiliza en 88/128. El origen de la alerta que causaba la hipertensión era que, en la adolescencia, a los 15 años no podía salir con sus amigos por imposición familiar, lo cual impedía la expansión del SHEN (corazón) causando así una represión de esta energía. Ello le llevó a lo largo de su vida a ser una persona nerviosa e inquieta a pesar de practicar técnicas de relajación como el Yoga y el Tai-chi.

 

 

Manuel J. álvarez Rodríguez

Titulado superior en Naturopatía Profesor de Kinesiología Aplicada Cofenat nº 3105 Director de Casi Natural

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