Tao o Dao, significa “El Camino”, pero no un camino cualquiera; es el “Camino de la Vida y la Virtud”, el que nos hace ser más libres y mejores seres humanos con cada paso que damos en él.

En el instante en que comienzo a escribir estas palabras, me viene un pensamiento – ¡voy a abrir el libro del Tao Te Ching que tengo sobre mi mesa por una página al azar a ver qué dice! – y en el capítulo 29 leo lo siguiente:

“¿Quieres mejorar el mundo?

No creo que pueda hacerse.

El mundo es sagrado.

No puede mejorarse.

Si lo manoseas lo arruinas.

Si lo tratas como un objeto, lo pierdes.

Hay un tiempo para estar delante

y un tiempo para estar detrás.

Un tiempo para estar en movimiento

y un tiempo para estar en descanso.

Un tiempo para estar vigoroso

Y un tiempo para estar exhausto.

Un tiempo para estar a salvo

y un tiempo para estar en peligro.

El Maestro ve las cosas tal cual son

sin intentar controlarlas.

Deja que sigan su propio curso

y reside en el centro del círculo.”

Cada día que pasa, valoro más la autenticidad, la simplicidad y el trabajo bien hecho, será por aquello del paso de los años. Encontrarme con personas humildes, sencillas, lúcidas y que se sienten contentas con su vida es como un soplo de aire fresco en mi corazón, que agradezco con todas mis fuerzas. Estas personas me hacen comprender lo que el TAO nos quiere transmitir…

Tengo la impresión de que vivimos en un mundo donde en general reina la confusión. Hay un gran lío entre lo auténtico y lo sucedáneo. Nos identificamos con lo de afuera como si fuese lo de dentro, y lo de dentro se vive como si estuviese afuera. Perdidos entre tanto materialismo en una búsqueda de beneficios inmediatos, y con la mínima inversión posible (el esfuerzo personal necesario para llegar a realizar un propósito), andamos por el mundo, esperando vivir mejor, tener mejor salud, y ser más felices.

12 2 Tao - El Tao, un camino con corazón

Es muy fácil saber lo que queremos, eso depende de nuestro capricho que es variable como el viento; lo verdaderamente difícil es saber lo que necesitamos. Eso es asunto del corazón y se llama sabiduría.

Cualidades como la humildad de reconocer que no sabemos lo suficiente, la paciencia necesaria para poder corregir nuestros errores y perfeccionarnos, la concentración necesaria para no distraernos de lo que estamos haciendo y la constancia para ser perseverantes en aquello que emprendemos, son muy necesarias a la hora de completar el camino de la vida de una forma satisfactoria.

EL TAO – UN CAMINO CON CORAZÓN

Pero sobre todo lo que nos da la fuerza moral y la motivación para caminar en la vida, es sentir que estamos haciendo lo correcto. Nuestro corazón reconoce la verdad, la bondad y la belleza en lo que hacemos, cuando no buscamos un beneficio inmediato y estamos dispuestos a esforzarnos lo que haga falta y a ayudarnos unos a otros, como cuando el maestro ayuda al discípulo a superar las dificultades, pero luego el discípulo camina sólo, se hace fuerte y de esta manera puede ayudar a otros, así la rueda de la vida gira.

Cumplimos nuestros compromisos, nos hacemos responsables de nuestras palabras y nuestros actos, decimos la verdad, no engañamos a nadie, ni nos engañamos a nosotros mismos, somos respetuosos con los demás y reconocemos que cada cual tiene su camino, sin forzar las cosas y sin pretender que el mundo sea según nuestros deseos.

El Tao es un camino de respeto, de cuidado hacia los demás y hacia uno mismo, de honradez, de ligereza, de trabajo alegre, de vida y de despertar. Esta es la virtud de la que habla el Tao. En suma, se trata de vivir la vida de una manera auténtica y natural.

 

Janú Ruíz

Instructor de Qi Gong

chikungtaojanu.com