El Sol es la estrella más visible desde nuestro planeta y el centro de nuestro sistema planetario, del cual constituye la mayor fuente de radiación electromagnética.
Desde la Tierra la visibilidad del Sol determina el día y la noche y mantiene en funcionamiento los procesos climáticos. Su energía es aprovechada por los seres fotosintéticos que constituyen la base de la cadena trófica, siendo así la principal fuente de energía en la Tierra.

A pesar de esto en los últimos años el Sol ha pasado de ser el Gran Benefactor a ser nuestro Gran Enemigo. Sin embargo, parcializarse en contra del sol resaltando únicamente los daños que pueda causarnos resulta ser una visión limitada y extremista.

Analicemos de cerca las afirmaciones que escuchamos y que nos alertan sobre el sol:

  • La exposición al sol causa daños irreparables en el ADN celular y por tanto puede inducir a mutaciones persistentes produciendo cáncer.
    Hay que aclarar que para que una persona desarrolle cáncer por exposición solar tienen que darse ciertas condiciones. La doctora Brigitte Houssin explica que esta patología multifactorial afecta, sobre todo, a personas de piel muy clara, las cuales se queman al exponerse al sol. Estas personas deben seguir estrictamente las indicaciones y cuidados para no quemarse que veremos más adelante.
  • Otros daños más leves, pero de los cuales nos previenen constantemente son: la formación de manchas en la piel, de arrugas, problemas en la retina, etc.

Para protegernos de estos efectos nos recomiendan el uso de protectores solares. Ahora bien, los protectores solares están cargados de químicos tóxicos que entran en el torrente sanguíneo y causan importantes efectos secundarios incluyendo los cada vez más comunes trastornos hormonales. Es importante saber que estos productos bloquean la síntesis de la valiosa vitamina D.

Veamos ahora los beneficios que nos aportan los rayos solares:

  • 1. Síntesis de vitamina D: La vitamina D se produce a nivel de la piel y tras una exposición al sol. Debemos saber que la vitamina D es indispensable para la salud ósea permitiendo una correcta mineralización del hueso. Destaca entre sus virtudes su propiedad anticancerígena. En efecto, estudios llevados a cabo por el Doctor William Grant mostraron como una correcta exposición a los rayos UVB tienen un papel preventivo en algunos tipos de cáncer: mama, colon, ovarios…
    La vitamina D es indispensable en patologías autoinmunes reduciendo significativamente el riesgo de artritis, esclerosis múltiple o diabetes de tipo 1, por ejemplo.
  • 2. Se ha visto que el calor liberado por los rayos infrarrojos relaja las tensiones musculares y las rigideces articulares pudiendo disminuir la intensidad de algunos tipos de dolores. También se sabe que al dilatar los vasos sanguíneos estos rayos van a favorecer la circulación de la sangre.
  • 3. Una exposición regular a los rayos solares puede mejorar las funciones de las barreras cutáneas y ayudar en casos de dermatitis, psoriasis, esclerodermia, vitíligo, infecciones dérmicas resistentes a antibióticos y otros desequilibrios.
  • 4. Estudios llevados a cabo por el científico Gavin Lambert y su equipo mostraron que los niveles de serotonina en sangre estaban directamente relacionados con la exposición al sol. Si tenemos en cuenta que este neurotransmisor es considerado como uno de los responsables de mantener en equilibrio el estado de ánimo, podemos comprender los efectos vitalizantes de la exposición responsable al sol.
  • 5. Los rayos UV son responsables de la síntesis de melanina a nivel de la piel. Esta proteína actúa como barrera, protegiendo las moléculas de ADN de posibles mutaciones que pudieran llevar a un cáncer.

Con estos datos y siguiendo los estudios realizados por la doctora Brigitte Houssin y su equipo podemos concluir que, no sólo el sol NO es el responsable del cáncer u otras patologías sino que, exponernos responsablemente a los rayos solares puede ayudarnos a prevenirlas.

Educar a la población sobre sus características puede ser la mejor manera de conocer y aprovechar esa energía que está siempre a nuestra disposición y que podemos usar para nuestro beneficio.

Indicaciones importantes para una correcta exposición al sol:

• Exponernos frecuentemente y gradualmente, sobre todo las personas de piel más clara, para darle tiempo a la piel de sintetizar la melanina y generar su propia protección creando una barrera para que las radiaciones no alteren el ADN celular.
• Exponernos en horas de la mañana temprano y tarde por la tarde, cuando los rayos solares son menos fuertes.
Mantener la piel en buena salud a través de un equilibrio entre grasas omega 3 y omega 6.
• Comer alimentos ricos en pigmentos vegetales como los carotenos (zanahoria, calabaza, espinacas, papaya,…) que se acumulan en la capa externa de la piel y la protegen de los rayos solares.
• Llevar una alimentación rica en antioxidantes naturales para contrarrestar posibles daños causados por una mala exposición a la radiación solar.
La piel se enrojece como señal de alarma cuando hemos sobrepasado nuestro límite de tiempo de exposición al sol y únicamente si no llevamos protector solar. Es importante observar sus reacciones y así detener la exposición.

Claudia Grinvalds Garbati
Naturópata por IEN El Vergel
Licenciada en Biología por la Université de Montpellier II,
Máster en ecología y virología por las Universidades Autónoma y Complutense de Madrid respectivamente.
www.el-vergel.com