DIETA ANTICANDIDA: ERRORES QUE SE COMETEN HABITUALMENTE Y QUE ENTORPECEN LA CURACIÓN

La candidiasis crónica no solo es debida a una infección fungal del hongo candida albicans, que suele alojarse en las mucosas intestinales, sino también a un estado tanto energético como inmunitario del organismo que se ve agravado por estrés, falta de sueño o desarreglos hormonales.

El paciente que empieza una dieta anticandida suele empezarla con muchas ganas, mucha desesperación (pues los síntomas pueden ser muy molestos) y casi siempre ansiedad. A menudo buscando apoyo se suele visitar foros y esto puede ser de gran ayuda pero a veces nos puede desesperanzar más. Ya que tanto los síntomas, tratamiento y causas de la candidiasis crónica son muy variados y lo que a una persona le funciona muy bien a otra puede no hacerle tanto efecto. Podemos encontrar gente que lleva con la dieta y el tratamiento mucho tiempo y no acaba de curarse del todo y esto da desesperanza. La candidiasis tiene muchos niveles de severidad y afecta a cada persona de manera muy diferente. Pero también puede pasar que la misma dieta anticándida no se esté haciendo correctamente y esto no contribuya a la curación.

Es importante saber por qué aparecen los hongos

En muchos casos es por uso o abuso de antibióticos o medicamentos de corticoides o incluso de hormonas sintéticas. Pero también pueden aparecer por un exceso de estrés o una dieta muy desequilibrada y alta en azúcares. Tanto el exceso de estrés como de preocupaciones, así como una dieta desequilibrada, crean un exceso de acidez en el organismo y en consecuencia un pH intestinal no ácido que favorece la proliferación de hongos y flora putrefactiva.

La dieta anticándida evita las harinas refinadas y los azúcares rápidos, reduce mucho la fruta, elimina fermentos y levaduras para luchar contra el organismo cándida que prolifera en el intestino. Este organismo se alimenta de azúcares y fermentos y le pueden afectar las levaduras. Pero es una dieta que hay que hacer con unas buenas pautas, no solo es importante lo que dejamos de comer sino lo que sí comemos. Algunas personas pueden correr el peligro de acabar haciendo una dieta muy desequilibrada evitando todos los carbohidratos y frutas.

Si solo nos enfocamos en matar de hambre al hongo cándida dejando de alimentarle con azúcares o fermentos, pero no cambiamos el ambiente donde habita, va a poder volver fácilmente a invadir nuestro intestino pues la cándida no es una infección sino una invasión, y somos nosotros los que permitimos que invada si no tenemos suficientes defensas intestinales o el pH intestinal no es el correcto.

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Errores más comunes en la dieta anticándida

Estos son los errores más comunes cuando se hace una dieta anticándida estricta, centrándonos únicamente en los alimentos a eliminar y no tanto en hacer una dieta realmente terapéutica:

1.- Tomar un exceso de proteína animal, sobre todo de cerdo. El jamón ibérico y lomo están permitidos en una dieta anticándida, pero si abusamos de ellos podemos estar generando un pH incorrecto. Es mejor no abusar en general de la proteína animal, sobre todo las carnes, y no tomar jamón o lomo más de una vez en semana.

2.- Tomar café o té negro a diario, ambas bebidas son altamente acidificantes para el organismo. El café y el té alteran el sistema nervioso y contribuyen a un mayor estrés nutricional. Se pueden tomar en cambio té verde, te rooibos, te blanco o infusiones. Tampoco deberíamos tomar bebidas carbonatadas como coca cola, aunque sea coca cola light o zero, pues también alteran el sistema nervioso, contienen cafeína, son acidificantes y roban nutrientes. Si fueramos a tomar café, podemos tomarlo ocasionalmente mezclado con aceite de coco para evitar que sobreestimule el sistema nervioso, y para que se metabolice mejor en el hígado (ver receta café de cardamomo)

3.- Consumir alimentos muy procesados como pueden ser comidas muy preparadas, o tomar alimentos fritos tipo nachos de maíz a menudo. Estos alimentos teóricamente están permitidos en una dieta anticándida, pero son alimentos acidificantes y muy procesados, así como altos en sal.

4.- No tomar licuados y no tomar nada de fruta. La fruta se puede permitir en dosis bajas en una dieta anticándida, sobre todo frutas como manzana o pera, limón o bayas rojas (frambuesas, arándanos, moras, grosellas). Los licuados o batidos verdes a los que se puede añadir una manzana o un limón, ayudan a depurar el organismo y generan un pH correcto tanto intestinal como tisular, ya que son altamente alcalinizantes. Frutas como los arándanos tienen un alto poder antioxidante y ayudan a regenerar y proteger las mucosas vaginales.

 

Elena Perea

Especialista en nutrición ortomolecular

nutricionholistica.es