Vivimos habitando una casa llamada cuerpo, a la que durante muchos años hemos aprendido a exigir sin reservas. Obediente y sumiso, el cuerpo ejecuta a la perfección toda una serie de movimientos, posturas, ademanes y juegos, a un determinado ritmo, para obtener un rendimiento óptimo y encajar en una flamante estructura. ¿Pero qué sucede si nos atrevemos desde la escucha a despertar la inteligencia del cuerpo, su conciencia, toda su sabiduría y el don de su presencia?

Resulta inquietante comprobar la relación que mantenemos con nuestro propio cuerpo. A menudo lo consideramos una máquina defectuosa y molesta, formada por diferentes partes aisladas, que supuestamente deberían coordinarse y funcionar a la perfección. El cuerpo en nuestra sociedad moderna parece estar desprovisto de vida, de autonomía, de libertad, o de inteligencia, y sin embargo nos acompaña a lo largo de toda nuestra existencia.

¿Es posible que un día tomemos conciencia de que nuestro cuerpo es el templo de nuestro alma? ¿Es posible que nos atrevamos de una vez por todas a despertar en él los potenciales dormidos permitiéndole que se exprese libremente?

A través de la práctica de la Danzaterapia, la persona logra relacionarse con el mundo exterior de una forma diferente, lo cual le permite expresar a su vez su rico mundo interior. La Danzaterapia posibilita el rescate del cuerpo, vivenciado como el recipiente que contiene amorosamente todos nuestros pensamientos, creencias, emociones, sentimientos, en fin, las experiencias, aprendizajes y lecciones de toda una vida.

Nuestro cuerpo es nosotros mismos. Gracias al movimiento, el cuerpo puede satisfacer sus necesidades, realizar sus actividades y expresarse. Las tensiones y bloqueos derivados de nuestra forma de vida, pueden limitar o restringir nuestra capacidad de expresarnos y de ser nosotros mismos. Un cuerpo en movimiento comunica constantemente, hacia dentro o hacia fuera. Si aprendemos a movernos adecuadamente, podemos aprender también a comunicarnos mejor, hacia dentro o hacia fuera.

La propuesta esencial de la Danzaterapia es viajar hacia el interior del cuerpo, contemplarlo en todo su esplendor y belleza, para después comprender intuitivamente que existe una realidad más allá del cuerpo, puesto que todos somos seres completos e ilimitados, seres espirituales habitando en un cuerpo.

¿Cuáles son los elementos que sirven como estímulo en Danzaterapia?

La Danzaterapia no se reduce únicamente al cuerpo y sus movimientos. Tampoco en las sesiones de Danzaterapia se persigue una técnica o una coreografía. El punto de partida son las capacidades, y no las incapacidades del individuo. La interacción entre música, espacio, cuerpo y movimiento se hace más estrecha si se le añaden nuevos elementos que facilitan que partes fragmentadas o aspectos inconscientes de nosotros mismos salgan a la luz.

LA PALABRA

La palabra tiene un poder inconmensurable. Cada palabra que empleamos a lo largo del día genera una vibración particular y produce un efecto concreto. Las palabras contienen intención. En Danzaterapia, utilizamos como recurso la imagen que surge de la palabra y del concepto, y es esta imagen la que conduce a la acción. De esta forma la idea sobre la que estamos trabajando se transforma en movimiento.

Algunas palabras como “tierra”, “raíces”, “crecer”, “agua”, “ola”, “lluvia”, etc, son conceptos que sugieren rápidamente imágenes. Cuando la imagen queda impresa en el interior de la mente pueden crearse sin esfuerzo y fácilmente los movimientos. De esta manera estamos estimulando el cuerpo, la imaginación y la creatividad, pues siempre resulta retador tratar de buscar nuevas posibilidades de expresión y comunicación a través del cuerpo. Lo que la mente no se atreve a explorar, puede ser encontrado a través de las metáforas y las imágenes reflejadas en el propio cuerpo.

“Cuando el cuerpo se mueve y se expresa, nos está diciendo la verdad, el cuerpo no puede mentir. Este lenguaje no verbal es de enorme riqueza y denota los estados internos, nuestro mundo interior. A través de la palabra podemos escondernos y mentir, pero nuestro cuerpo unido al movimiento no puede engañar ni mentir. Canalizamos la expresión natural auténtica”. (María Fux, “Danzaterapia, Fragmentos de Vida”).

LAS IMÁGENES

La utilización de las imágenes permite a las personas que desarrollen nuevas capacidades, en relación al espacio y el tiempo. Las imagenes colaboran activamente para despertar la idea del movimiento. La persona, aparte de los estímulos sonoros y musicales, puede trabajar con motivaciones que le permiten asociar imágenes, situaciones, objetos y estados anímicos, de modo que resulte un juego construir con el cuerpo una montaña, una ola o una hoja del otoño en su viaje desde la rama del árbol hacia la tierra.

INTERACCIÓN CON LOS OBJETOS

En Danzaterapia, por medio del contacto con los objetos se descubren las cualidades inherentes a ellos con respecto a su textura, color, forma, olor, peso, equilibrio, sonido, juego, movilidad, etc. Durante las sesiones se pueden introducir diferentes dinámicas en movimiento con aros, papeles de colores, globos, pelotas, cintas elásticas, pañuelos, etc. La persona entra en un proceso de exploración sensorial y comunicación silenciosa con el objeto, a través del cual intenta descubrir las posibilidades que éste le ofrece.

JUEGOS IMAGINATIVOS

Los juegos imaginativos están destinados a incentivar la creatividad a través de las vivencias corporales, de forma individual o grupal. Muchos de ellos nos ponen automáticamente en contacto con nuestro niño interior y nos permiten recuperar una amplia gama de soluciones creativas a las que probablemente no habríamos llegado desde la mera búsqueda intelectual. En todas las técnicas de expresión corporal la imaginación juega un papel principal, ya que en casi todos los juegos plástico-rítmicos se hace uso de un proceso simbólico.

A quién se dirige la Danzaterapia

La Danzaterapia está indicada para cualquier persona que desea explorar su mundo interior y mejorar su calidad de vida, con independencia de su edad, condición física o grado de disponibilidad de movimiento. Resulta especialmente beneficiosa en personas con conflictos emocionales, en aquellos que deseen mejorar sus habilidades de comunicación y de expresión, en personas con dificultades en los movimientos y bloqueos corporales, pero también en aquellos que se encuentren transitando por periodos de crisis, angustia o de importantes cambios en sus vidas.

Beneficios de la Danzaterapia

Entre otros muchos beneficios, podemos destacar los siguientes:

-Aumentar la toma de conciencia personal, la autoestima y la autonomía.

-Favorecer la confianza en uno mismo y en el otro.

-Aportar flexibilidad, agilidad y tonicidad al cuerpo.

-Conectar con las propias capacidades de creación.

-Observar los límites para aprender a escucharlos, respetarlos y transmutarlos.

-Contactar con otras personas desde la escucha, la comunicación y la expresión corporal.

-Vivir la realidad externa a través de los cambios internos.

La danza así vivida, nos posibilita la evolución y el crecimiento, la apertura hacia nuestro ser completo, y nos pone en comunicación directa con el regocijo de sentir que estamos vivos y en perpetuo movimiento.

Despertar de Luz – Espacio para la Evolución del Alma

Noelia Román

Profesora de Yoga, Danzaterapeuta,

Terapeuta de Reiki, Lectora de Registros Akáshicos

www.despertardeluz.es