Los suplementos nutricionales nos pueden traer grandes beneficios para la salud y el bienestar si sabemos elegirlos y usarlos adecuadamente. La mayoría de los consumidores de suplementos los elijen ellos mismos confiando en la marca que compran y en otros casos se los ha recetado su terapeuta o el dependiente del herbolario. Pero hemos de saber ciertas nociones básicas pues no siempre es oro todo lo que reluce y algunos suplementos, incluso de marcas reconocidas, pueden no ser lo que necesitamos o no tener una composición correcta.

No vamos a cuestionar la idoneidad de tomar o no suplementos, pues ya se ha demostrado que la dieta de nuestra sociedad actual está lejos de ser una dieta óptima, además de las necesidades mayores de ciertos nutrientes que tenemos en algunas circunstancias como exceso de estrés o malos hábitos de vida. Incluso optimizando la dieta es difícil cubrir ciertas carencias. Algunos de los beneficios de los suplementos nutricionales se alcanzan en dosis que son imposibles conseguir con la dieta solamente.

El objetivo de usar un suplemento nutricional puede ser corregir una deficiencia nutricional conocida, reducir el riesgo de sufrir una deficiencia nutricional o crear un estado de lujo nutricional respecto a algún nutriente por los beneficios que acarrea al organismo, es decir ingerir niveles de ese nutriente por encima de las necesidades diarias nutricionales, con el objetivo de prevenir, mejorar o sanar una condición médica.

No todas las sustancias que se venden como suplementos nutricionales son minerales o vitaminas necesarios en la dieta. Hoy en día la industria de suplementos alimenticios se ha vuelto tan sofisticada que podemos encontrar nutrientes que no son esenciales pero que la investigación ha demostrado que son beneficiosos si se administran como suplemento. Es el caso del betacaroteno (un precursor de la vitamina A), o el glutatión (un antioxidante y intermediario en el proceso de detoxificación) o la coenzima Q10 (que acelera la cadena respiratoria de las células) o la carnitina (que acelera el transporte de los ácidos grasos) por citar varios ejemplos. Para que estas sustancias puedan ser etiquetadas como suplementos nutricionales tienen que estar presentes en la dieta.


Hay ciertos factores que deberían influir en nuestra elección de un suplemento nutricional


No deberíamos comprar suplementos en base sólo a las últimas novedades. Un nutriente en particular para un síntoma o conjunto de síntomas no suele dar los mejores resultados pues el metabolismo corporal depende de miles de reacciones bioquímicas en las que intervienen diversos nutrientes. Lo ideal sería poder estar asesorado por un experto en nutrición terapéutica u ortomolecular que sepa evaluar los diversos factores que influyen en el estado de salud.

Sin embargo, hay varias marcas de suplementos que tienen formulaciones ya diseñadas para condiciones de salud concretas como osteoporosis, artritis, menopausia, etc. En este caso siempre es mejor usar un multinutriente que nutrientes individuales que pueden desajustar otros nutrientes debido a antagonismos o que puede que no se asimilen bien si no van acompañados de otros nutrientes que actúan como cofactores para su mejor asimilación.

Cuando compramos una fórmula multinutriente para un determinado propósito es importante fijarse bien en las cantidades de cada componente pues a veces, incluyen una gran variedad de ingredientes pero no a niveles efectivos. Normalmente si quieres una formulación bien diseñada que incluya variedad de ingredientes pero a dosis efectivas, tienes que tener en cuenta que este tipo de formulaciones bien hechas van a ser algo más caras de lo normal. En productos que recomiendan solo una cápsula al día, es difícil que la cantidad que incluya sea la más efectiva o que la formulación que lleven sea fácil de asimilar.

Los mejores multinutrientes suelen requerir que se ingieran al menos cuatro a seis cápsulas al día, pues las formulaciones de mayor calidad suelen ser en forma orgánica y ocupar más espacio en las cápsulas. Los citratos son por ejemplo la mejor forma de suplementar el calcio o el magnesio, pero ocupan más espacio que otras formulaciones inorgánicas como los óxidos. Si tomas carbonato de magnesio o de calcio su pH puede neutralizar la acidez estomacal y llevar a poca fuerza digestiva.

En cuanto a minerales, hay que tener muy en cuenta los antagonismos entre los mismos. Por ejemplo el zinc es antagonista al manganeso y al cobre, también al hierro. Por tanto no es recomendable tomar durante largo tiempo un suplemento que lleve solo zinc y no lleve sus antagonistas. Dado que el mineral predominante en la formulación tenderá a desplazar de los tejidos a sus antagonistas debido a que compiten entre ellos por su absorción.


La diferencia entre vitaminas sintéticas o naturales es crucial a la hora de elegir entre suplementos


En el caso de la vitamina E hay una gran diferencia entre la vitamina E sintética y los tocoferoles. Otro caso es el betacaroteno, que es parte del grupo de nutrientes llamados carotenoides. El betacaroteno es uno de los suplementos que no podemos esperar que funcionen igual si se fabrican sintéticamente y el que encontramos en suplementos más baratos suele ser sintético.

Por tanto los consumidores de suplementos nutricionales deben tener cuidado, no tanto por la seguridad de los mismos, pues la mayoría son muy seguros, sino por su calidad.

Recomendaciones generales a la hora de elegir suplementos

– La vitamina C se absorbe mejor si va acompañada de bioflavonoides. Los bioflavonoides son compuestos conocidos como fitonutrientes, que no son nutrientes esenciales, pero traen también beneficios.

– A la vitamina E le viene bien que la acompañes con selenio. Tambien se asimila mejor si va acompañada de vitamina C

– Los antioxidantes en general funcionan mejor si se toman en combinaciones, como por ejemplo carotenoides, con flavonoides, curcuminoides, etc

– Las vitaminas B no deberían tomarse aisladas si no van acompañadas de un complejo de vitaminas B, como por ejemplo B25 o B50

– Evita los suplementos novedosos si no tienes referencias científicas probadas sobre ellos. Por ejemplo, el germanio se empezó a comercializar hace unos años pero hay numerosos ensayos que muestran que puede ser peligroso para los humanos.

Elena Perea

Especialista en Nutrición Ortomolecular

www.nutricionortomolecular.com