La medicina basada en fármacos suele tratar al ser humano como materia que reacciona de acuerdo a leyes químico-moleculares. Esto conduce a ignorar buena parte de lo que sucede.

Hace décadas que se demostró que la energía es también una parte sustancial del Universo, complementaria a la materia y reconvertible en ella.

Si vamos aún más allá, nos daremos cuenta que materia y energía se estructuran de acuerdo a patrones de información, y que la interpretación de dichos patrones nos lleva a un determinado estado de conciencia. Podemos ampliar así nuestra visión del hombre material a otras facetas: la energética, la informacional y la de la conciencia.

La Bioenergética sobre todo trabaja la restauración de los aspectos energético e informacional.

Se suele pensar que la Física, salvo en contadas pruebas diagnósticas o quirúrgicas, no tiene una aplicación práctica directa en la Medicina, a pesar del enorme desarrollo que ha experimentado en los últimos tiempos. Esto no es exactamente así: la Biofísica tiene ya hoy en día suficiente conocimiento y herramientas como para ser útil a numerosos problemas. Pero sus posibilidades no se han dado a conocer todavía a gran escala.

Hoy es algo sobradamente probado y conocido que los seres vivos generan y sostienen fenómenos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos. El funcionamiento normal de estos fenómenos está cada vez mejor entendido. Cuando dicho funcionamiento se ve alterado es señal de un deficiente funcionamiento futuro de órganos o sistemas del cuerpo humano, a no ser que el propio cuerpo sea capaz de restablecer su bioenergética. Si corrigiéramos las incipientes anormalidades, estaríamos ayudando a prevenir enfermedades. Y si las enfermedades hubieran aparecido hace tiempo, la corrección bioenergética facilitaría al organismo la recuperación.

Aunque podríamos hablar de muchos instrumentos bioenergéticos, hoy nos vamos a limitar a hablar de algunos utilizados por la medicina Sintergética, haciendo algún inciso en otros campos.

Hay descubrimientos que marcan un antes y un después en nuestra concepción del ser humano. Uno de ellos podría ser el hecho, ya demostrado científicamente [1], de que las células humanas emiten luz; una luz coherente, de tipo láser (y no sólo emiten luz las células humanas, sino también cualquier sistema vivo). Aunque de muy baja intensidad, hoy en día esos fotones ya son detectables. Dicha radiación luminosa proporciona a las células un eficiente modo de comunicación.

Lo anterior podría hacernos entender el hecho de que con un soft-láser (láser de potencia ínfima, tan baja que no llega ni siquiera a penetrar la capa exterior de la piel) se puedan corregir en el cuerpo humano patrones alterados presentes. Este tipo de láser lleva más de cincuenta años utilizándose, desde las primeras investigaciones llevadas a cabo por el padre de la Auriculomedicina [2]. Hoy en día disponemos de suficientes códigos interpretativos como para aplicarlo con gran efectividad en la restauración del biocampo. Sus resultados siguen impresionándonos en multitud de casos.

Un instrumento muy utilizado en la terapia Sintergética (todo un sueño hecho realidad) es el Phi3. Realmente es un instrumento en apariencia nada complejo, aunque requiere para su elaboración del empleo de precisas técnicas de la nanotecnología. La idea de este instrumento es transferir información relevante de la persona tratada al agua. Hablaríamos de una finalidad análoga a la que realiza la homeopatía o las flores de Bach, aunque en este caso la “información” homeopática y la “flor” sería la persona que está siendo tratada. Aunque, en realidad, su funcionamiento es mejor definido por la palabra “biorregulación”: la información de la persona transferida al agua “retroalimenta” su organismo al serle aportada periódicamente. Esta repetición permite al sistema humano recibir en retorno la información que suele emitir, de la cual no es totalmente consciente. La plasmación de este instrumento es debida al creador de la medicina Sintergética [3]. (Es de hacer notar que las investigaciones en el campo del agua y su relación con la información están siendo en nuestros días objeto de una gran controversia. Grandes científicos de renombre mundial, cada vez abren más horizontes en el actual paradigma científico sobre la consideración del agua, a veces a costa de verse ridiculizados por quienes antes les elogiaban) [4]

Un tercer instrumento ampliamente utilizado en terapia Sintergética son los sistemas RAM. Aquí la Ciencia puede hacernos entender parte del proceso, pues su acción se debe a un efecto causado por la resonancia con las oscilaciones del organismo. Como en todo, son los resultados quienes dan más aval a dicho instrumento.

A pesar de que su funcionamiento es prácticamente opuesto, los sistemas RAM fueron ideados a partir de la cámara orgónica. Incorporan unos sistemas de espejos, creados mediante aleación de diversos metales, y contienen en el interior información relevante para procesos o partes del cuerpo humano. El sistema de espejos da lugar a una cámara resonadora dentro del biocampo que permite el paso de altas frecuencias. El organismo ve alimentada su emisión con las imágenes que este sistema le devuelve tras interactuar con las informaciones que contiene el sistema RAM. Estas informaciones ayudan al organismo a recuperar la “memoria” de su correcto funcionamiento y del estado de salud.

Podríamos extendernos casi indefinidamente hablando de bioenergética, e incluso tratar de llegar más allá, al plano en que la conciencia domina y lo puede cambiar todo, aunque para ir terminando esta breve disertación de bioenergética hablaremos de un hermoso ejemplo que siempre está y ha estado a nuestro alcance; quizás el más hermoso…

Estoy refiriéndome a la propia Naturaleza. Basta salir al campo, acercarse al mar, ascender la montaña… para darse todo un baño de bioenergía. La naturaleza que nos rodea en un instante concreto ejerce en nosotros una resonancia que es ya de por sí terapéutica. Una terapia ciertamente inespecífica, pero en muchas ocasiones sobradamente eficaz para restaurar los desequilibrios que nos surgen en nuestra vida cotidiana. Se podría decir que, si no fuera por el poder de nuestra mente, de nuestras emociones y de la tecnología humana, que aún no sabemos usar adecuadamente, la Naturaleza por sí misma sería más que suficiente para conservar y perpetuar nuestro estado de salud.

Jose A. Alonso
Terapeuta de Bioenergética y Sintergética
www.biosintergetica.com 

 

[1] Véase información sobre Alexander Gurvich, Bernd Ruth, Fritz-Albert Popp (este último fue nominado al premio Nobel por dicho descubrimiento)

[2] Véase información sobre Paul Nogier

[3] Véase información sobre Jorge Carvajal

[4] Véase información sobre Jacques Benveniste, Luc Montagnier (este último premio Nobel de medicina), etc.