Los aromas de origen natural obtenidos a partir de las plantas aromáticas y flores que los contienen, nos proporcionan múltiples efectos benéficos, tanto para la salud orgánica como para la salud emocional.

Pero todas estas cualidades terapéuticas tanto a nivel anímico como físico, se tendrán siempre que se utilicen aceites esenciales 100 por cien puros, es decir que provengan en su total de la planta. Debido a que son productos que están en pequeñas cantidades en las plantas, una media de 0,1 a un 3%, se realizan numerosas falsificaciones, diluciones o adulteraciones.

Por ejemplo hacen falta 30 rosas para producir una sola gota de aceite esencial de rosa, por supuesto de origen natural.

La primera vez que viajé a Grasse, ciudad referente en relación al perfume y los aromas, iba ilusionada pensando que iba a encontrar una ciudad llena de campos de flores y personas recolectando amorosamente las plantas para su posterior obtención de las preciadas esencias. Y aunque en el camino se observan muchos campos con cultivos de lavanda, fue realmente decepcionante no encontrar ninguno de estos floridos campos con jazmines, lilas, rosas o azahar. Allí en el magnífico museo del perfume de esta ciudad, se puede observar la evolución del mundo de los aromas y como en su origen, colonias y perfumes eran todos obtenidos a partir de materias primas de origen natural, pero a partir del desarrollo de la química y la industria, estas sustancias son en su mayoría sintetizadas en laboratorio, con lo cual se abaratan muchísimo los costes, tanto en la preparación de la materia prima como en el personal necesario para todo este arduo trabajo de recolección.

Así en la mayoría de los productos cosméticos, de perfumería y limpieza del hogar, ambientadores, velas perfumadas, etc, se están utilizando actualmente miles de moléculas sintéticas que tienen componentes químicos similares a las plantas a las que emulan en cuanto a olor y de muy bajo costo.

Pero estas sustancias aromáticas sintéticas tienen numerosos peligros para la salud, ya que las sustancias aromáticas en la plantas tienen un fin, son mensajes hormonales para atraer a los insectos hacia la polinización, por lo tanto estas moléculas químicas sintéticas son moléculas semejantes a hormonas, producen en nuestro organismo mensajes hormonales erróneos, alterando el funcionamiento natural de nuestro sistema hormonal, lo que es conocido como disruptores endocrinos.

Sólo hemos de ser conscientes de la diferencia que podemos sentir comparando cuando respiramos los aromas de un bosque; aquí nuestros pulmones se abrirán, percibiendo una sensación de bienestar, frescor y apertura, a diferencia de cuando pasamos por ejemplo por el pasillo donde se concentran los productos de limpieza del hogar de un supermercado, todos ellos llenos de aromas sintéticos que imitan al pino, al limón o al eucalipto; ahí sentiremos sensaciones de oclusión y opresión en la zona pulmonar.

Aromas tóxicos

La mayor parte de los perfumes existentes en el mercado tienen en su composición sustancias químicas potencialmente peligrosas: (ftalatos y almizcles sintéticos )

Producen alteraciones diversas especialmente a nivel hormonal (disruptores endocrinos) y del ADN. Así lo demuestra el informe Eau de Tóxicos presentado por Greenpeace.

«Regalar un perfume o llevar puesta un agua de colonia debería ser una sensación agradable y no una fuente de exposición a sustancias químicas peligrosas que entran en nuestros cuerpos» ha declarado Sara del Río, responsable de la campaña de tóxicos de Greenpeace.

Un estudio publicado en New Scientist, refleja la alta preocupación por la aparición de «fragancias» sintéticas en la leche materna. En la leche materna de mujeres americanas se han hallado niveles históricamente altos de fragancias sintéticas provenientes de los productos que se usan cotidianamente para la limpieza, desodorización y productos de belleza

Por todo ello, es mejor utilizar cosméticos sin fragancias, o bien asegurarse de que si las contienen, estas sean de origen completamente natural, y evitar utilizar todo tipo de producto a base de aromas químicos sintéticos.

Son mucho más seguras las plantas aromáticas o bien los aceites esenciales de origen natural. Es mejor utilizar la planta aromática en infusión, en polvo, tintura, o bien en aceite esencial puro de calidad, que utilizar un aroma sintético que recuerde al aroma de la planta pero que jamás la ha visto.

Receta de ambientador natural de aromaterapia

Podemos realizar una sencilla receta con aceites esenciales puros para la purificación y desinfección de nuestro hogar, de un aula, o la consulta de un terapeuta, para utilizar a través de una sencilla pulverización. Para ello mezclaremos 1 mililitro (unas 20 gotas) de cada uno de los siguientes aceites esenciales puros y de calidad: limón, eucalipto, hisopo y pino, completaremos hasta 100 mililitros con alcohol de 80 grados, envasaremos en un frasco con dispositivo atomizador y ya está listo para ser utilizado. Nos aportará frescor y bienestar, desinfección del ambiente en el que nos encontremos y proveerá también de moléculas aromáticas con carga negativa que actuarán ionizando el ambiente.

Palmira Pozuelo

(Farmaceútica Naturista)

www.alkemila.com