Aprender a quererse

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Claves para una autoestima sana

Una de nuestras asignaturas pendientes es aprender a querernos. Cuando somos niños nos educan en modales, en formarnos académicamente o en el hábito de ser obedientes. Pero… ¿Quién nos enseña a querernos?

Aprender a quererse no es tarea fácil. Tampoco lo es enseñarlo a nuestros hijos.

¿Cuántas veces nos encontramos teniendo conductas nocivas para nuestra salud y no somos capaces de cambiarlas?

Cada paciente que viene a mi consulta, da igual edad, situación social o patología, tiene de base una falta de amor hacia sí mismo. Hablo de amor sano, no egocéntrico ni narcisista. Del amor que surge del centro del corazón.

Veamos algunos valores a cultivar para favorecer que nuestros hijos aprendan a quererse bien.

CONFIANZA

Una de las bases del buen amor es la confianza. Raíz central de una sana autoestima. Los adultos somos responsables de generar esta impronta en la piel y el cerebro de nuestros hijos. En la piel, porque es una sensación que se transmite con el contacto, la mirada, los abrazos, las caricias, los gestos. En las neuronas, porque nuestras palabras y mohínes se quedarán grabados y resonarán en su pensamiento durante años. En algunos casos toda su vida. ¿Quién no recuerda frases o ademanes de sus padres en su periodo adolescente? El impacto que se recibe ante expresiones reiteradas como “Eres un desastre. ¡Nunca conseguirás nada importante!” deja una huella emocional que genera descrédito, desconfianza y desvalorización interna. Si nuestros hijos no se sienten validados por nosotros ¿Por quién lo harán?

Confiar en sus potencialidades y promoverlas es más reparador. Les ayudará a construir una identidad fuerte y motivada hacia el logro. Si queremos que crezcan seguros y confiados debemos transmitirles seguridad y confianza. Pensar qué queremos comunicar y cómo vamos a hacerlo. Si ante un obstáculo verbalizamos: “Entiendo que te resulte difícil el examen. Verás como poco a poco y estudiando consigues aprobar con más facilidad.” Estamos validando su esfuerzo y empatizando con sus sentimientos. Esto les aporta seguridad y confianza en que pueden conseguir sus objetivos.

RECONOCIMIENTO POSITIVO

Todos necesitamos y buscamos reconocimiento. Los niños lo necesitan de los adultos y de sus iguales. Los padres somos su referente y lo que llegue de nosotros tiene un valor añadido.

Hacer sentir a nuestros hijos que estamos orgullosos de ellos, que apreciamos su esfuerzo en mejorar a pesar de los resultados, favorecerá su autoestima. Si las críticas van acompañadas de reforzarles algo positivo, la capacidad de escucha e integración será más constructiva y no se sentirán amenazados. Estarán más receptivos y menos reactivos a cambiar comportamientos disruptivos.

El reconocimiento positivo, les ayuda a mejorar y superar sus limitaciones internas desde un sentimiento de amor propio y dignidad.

SÉ TU MEJOR AMIGO

El peor y más feroz enemigo reside en el centro de nuestros corazones junto con nuestra esencia más noble y amorosa. Recuerdo a una adolescente que se autocastigaba cuando discutía con su novio. Daba igual la circunstancia. Siempre era la causante del conflicto. Cuando le sugerí “Imagínate que esto le ocurrió a tu mejor amiga. ¿Cómo la ayudarías?” se dio cuenta de lo que realmente necesitaba de sí misma. Abrir su corazón a aquello que ofrecía con cariño y ternura a sus amigas: amor, escucha, paciencia, aceptación. Aprendió a mirar hacia dentro y valorar la mujer que habitaba en ella como a su mejor amiga.

Debemos enseñar a nuestros hijos a valorar el quererse bien como un tesoro que preservar. Así mantendrán una autoestima fuerte y sana como compañera de vida.

Sandra García Sánchez-Beato Psicóloga.

Psicoterapeuta humanista Directora de Adhara Psicología
adharapsicologia.es

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3,3 minutos de lecturaActualizado: 04/04/2024Publicado: 27/11/2018Categorías: Desarrollo Personal, SOY MUJEREtiquetas: ,