Un escritor inglés, del siglo pasado, cuenta en una de sus obras, que estando en la playa cerca de su casa, una cosa muy interesante con frecuencia llamaba su atención: Un barco lanzando su ancla en el mar embravecido.

Difícilmente existía, para él, cosa más sugestiva que esa. El navío danzando sobre las olas bajo el poder y a merced de ellas.

El viento y las aguas poniéndose de acuerdo para hacer, del barco, su diversión. Sin embargo podía observarse que no obstante el baile, el navío mantenía centrado su equilibrio.

Aunque a simple vista pareciese un juguetito desamparado a merced de los elementos, lejos de serlo se lo veía seguro y tranquilo, implacable y defendiendo su lugar.

¿Cuál sería el secreto del equilibrio de este navío?

¿Cómo podría resistir las fuerzas de la naturaleza con tanta tranquilidad?

Lo que le permitía mantenerse en el mismo lugar y no ser arrastrado por la tempestad era su anclaje!

No importa cuan fuerte sople el viento o cuan altas sean las olas del mar… La cuerda a la cual está amarrado atraviesa las aguas y está fijada al fondo sólido del océano.Y esto es lo que le da su seguridad y le permite su danza despreocupada.

Hay períodos de nuestra vida en que todo parece darse vuelta y nos sentimos en medio de una tormenta, arrastrados por las olas de la vida para arriba y par abajo y azotados por los vientos de la adversidad temiendo por nuestra integridad.

Sin un anclaje espiritual, nuestra vida puede sentirse como un navío sacudido por el mar enfurecido por las circunstancias incontrolables de la vida. Y solo experimentando la presencia de la fe y la confianza aparece el coraje y la esperanza que nos permite enfrentar cualquier cosa que el destino nos tenga preparado.

La espiritualidad nos mantiene firmes y anclados frente a las tempestades con que nos sorprende la vida

No somos seres humanos

con experiencias espirituales,

sino seres espirituales

con experiencias humanas.

Teilhard de Chardin

En los últimos años la espiritualidad ha cobrado un nuevo sentido y se ha transformado en la búsqueda de muchos.

Sin embargo a esta altura sería interesante reconocer ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de espiritualidad?

Y es posible que frente a esta palabra, lo mismo que frente a tantas otras, cada uno tenga su propia interpretación dependiendo de la vida que le ha tocado vivir: Todas igualmente válidas.

Consideramos al camino espiritual como la búsqueda de la voz interior o el camino del autoconocimiento.

Iluminación espiritual significa tomar plena responsabilidad por tu vida

Existe una concepción metafísica de la espiritualidad que la ubica como una búsqueda o un camino hacia algo que está afuera. Nosotros desde una postura ontológica consideramos a la espiritualidad como una búsqueda interior que nos conecta con nosotros mismos y con nuestra propia grandeza y divinidad.

Lo que fundamentalmente diferencia estas posturas es en la ubicación que hacemos de lo divino. Para algunos está afuera y para otros la divinidad vive en nosotros.

Podemos ver una expresión de esta controversia si miramos con atención la llama de una vela. Por un lado la llama se alza hacia afuera y hacia arriba como queriéndose conectar con el Universo y con todo lo divino que él le ofrece, y por otro el pabilo tira hacia adentro, como conectándola con su interior hacia su propia esencia.

¿Entonces dónde podemos encontrar la paz, la calma, el centrado y la aceptación que falta en la mayoría de nuestras vidas?

Desde esta mirada en la cantidad de anclajes que hayamos podido desarrollar, sin importar si ellos estén dentro o fuera de nosotros.

«Cuando el ojo no está bloqueado el resultado es la visión.

Cuando la mente no está bloqueada el resultado es la sabiduría.

Cuando el espíritu no está bloqueado el resultado es el Amor.»

Sostengo que uno de los mejores anclajes que podemos desarrollar vive en el reconocimiento que tengamos de nosotros mismos, de nuestros logros, de nuestras capacidades y de nuestras posibilidades.

En nuestra familia, en nuestras relaciones y en el amor que podamos crear a nuestro alrededor.

La próxima vez que te sientas en medio de una tormenta:

¿Que va a ser lo que te mantenga centrado y equilibrado?

¿De donde vas a sacar fuerzas y energías para enfrentar lo que te sucede?

¿Qué anclajes aun no has desarrollado y son tu área de oportunidad?

¿Cómo lograrás que se manifieste en ti tu espiritualidad?

¿Qué cosas puedes comenzar a hacer hoy para desarrollarla?

La fortaleza de un árbol no está dado por la exuberancia de su follaje sino por el desarrollo de sus raíces

Cuando tomamos Flores de Bach u otros Sistemas Florales (California, Mediterráneo, Orquídeas…) afinamos la percepción de nuestro estado interno, nos hacemos más sensibles a nuestras propias mejorías o empeoramiento, percibimos mejor cambios cada vez más sutiles.

Constituyen un método de conocimiento, no sólo una técnica de salud preventiva o una terapia complementaria sino una «filosofía de vida».

Lograr ser uno mismo, o acercarse progresivamente a uno mismo, es lo esencial de este sistema de sanación.

Para Bach «gozar de buena salud es ser uno mismo» y que las enfermedades surgen debido a un relativo «alejamiento de uno mismo».

El Coaching y la Terapia Floral son dos abordajes que facilitan una mejor comprensión de los obstáculos que nos limitan para concretar nuestros sueños.

*P.Hashuel

Francisca Arrom

Psicóloga Social, Coach y Terapeuta Floral

Miembro de Seflor y Aso.TFI

Editora de «Claves para emprendedoras»

www.transform-action.net

http://coachingevolutivofloral.blogspot.com