El escritor y economista Álex Rovira, autor de bestsellers como La Buena Suerte, La Buena Vida y la Brújula Interior, y Pascual Olmos, director ejecutivo del área comercial de Repsol, y ex Campeón Nacional de Judo, han aunado fuerzas para escribir “La Vida que mereces”, en Editorial Conecta. En este libro presentan una alternativa al sistema actual basado en la búsqueda de un sendero que armonice lo material con lo espiritual, la productividad con la satisfacción personal, la rentabilidad con una economía sostenible que cuide el planeta.

EH- ¿Para quién bajo dirigido “La Vida que mereces”?

PO – Este libro nació de una conversación que tuvimos Álex y yo hace unos 4 años. Yo tenía un proyecto y luego lo sumamos e integramos entre los dos. La motivación que tenía era la intención de hacer un mundo mejor para mis hijos, para mis hijas Paola y Davinia, pero en especial para mi hijo Christian Marc, que tuvo un accidente mortal de coche en el 2007. Era un pequeño legado que quería hacer para él. Una motivación de mejora social para nuestros hijos y extensiva para todos los jóvenes y para toda la sociedad.

EH – Si, pero hacéis una advertencia muy fuerte, a empresarios y gobernantes,… Llegáis a decir que o cambian los valores o vamos a la Revolución

AR – Esa es la idea. Miseria moral engendra miseria económica. O cambiamos por convicción, por pasión, por deseo, por consciencia, por respeto y por amor o cambiaremos por marasmo, por desgracia, por ruina, por ocultación, por falta de transparencia. Elegimos nosotros qué camino queremos construir.

EH- ¿Existen realmente empresas que integran la productividad y la satisfacción de los empleados? ¿Nos podéis dar algún ejemplo?

AR – Hay muchos ejemplos. ¿Conoces el caso de la cooperativa de yogures de la Fageda? Producen yogures e integran a personas con capacidades diferentes. Hay empresas de todos los tamaños.

PO – Según un riguroso estudio de la revista Fortune las empresas que tienen el personal más motivado, el mejor clima laboral, tienen un valor en bolsa un 50% superior a las otras.

Es mucho más sostenible hacer un planteamiento donde el clima laboral sea el adecuado que tener una visión a corto plazo quizá te lleve a tener unos resultados mejores en 1 año o 2 años pero luego los destruya. Efectivamente la motivación de los empleados y la productividad van en paralelo y eso está demostrado. Se piensa que la mejora de la productividad es de un 40% si las personas están motivadas y satisfechas.

EH – Pero contrasta mucho con el modelo imperante. ¿no? Por ejemplo Telefónica, el año pasado tuvo beneficios y despidió al 25% de su plantilla ¿Qué satisfacción pueden tener sus empleados?

AR – Eso es indecente, es inmoral. La legalidad a veces es inmoral.

Nosotros pensamos que hay dos caminos. Está la economía verdadera, del valor añadido verdadero, de la eficiencia verdadera, de la productividad, del talento, y luego está la economía especulativa que se alimenta por definición de generar grandes pelotazos o beneficios sin valor añadido correspondiente. Y ahí hay robo. Es inmoral y debería estar prohibido.

Pero hay otra manera de hacer las cosas y la única manera de cambiar las cosas es desde la pedagogía y la ilustración con el ejemplo. Sino a largo plazo vendrán más crisis y algunas pueden ser catastróficas. Toda crisis es una aviso, una alerta, una llamada a la conciencia, una crisálida, un crisol, una alquimia, una transformación… Pero si no se gestiona bien acaba produciéndose una catástrofe.

En “La Vida que Mereces” queremos poner el acento en todo lo bueno que hay que no sale en los medios. En los medios te ponen las bombas no las caricias, te ponen el árbol cortado no los que crecen, te ponen el río contaminado no las depuradoras,…

Pongamos el foco en que realmente hay otra manera de hacer las cosas a partir del individuo, de su necesidad de realización personal, de amar y ser amado, de dar un sentido a su existencia, de contribuir, de morir y vivir dignamente. Pongamos el foco en la articulación del talento, en la competitividad, no entendida como destructiva sino para el propio crecimiento, la que nace de la autocrítica, la que como dice Pascual, como maestro de Artes Marciales, te permite agradecer al adversario que te ha hecho aprender y crecer, etc.

Pretende ser un manifiesto por la humanidad, y que el lector tome consciencia de que cada vez que hace una llamada está pagando un dinero… ¿Se lo merece ese operador? ¿Es necesaria esa llamada? Cada vez que tiras de la cadena ¿eres consciente del agua gastada? Cada vez que pones dinero en un banco ¿sabes donde va a parar ese dinero? Cada vez que compras ¿sabes qué estás comprando? ¿Conservantes? ¿Colorantes? ¿Estás fomentando el comercio de proximidad?

Hazte la pregunta y rompe la inercia de la inconsciencia. Porque en lo que compras, en lo que inviertes, en lo que decides en la cotidianidad, en cómo educas a tus hijos, está un mundo distinto. En esos pequeños microactos vanales de cada instante podemos cambiar radicalmente el mundo pero hay que hacerlo desde la capacidad de servir y amar y desde estar despiertos.

EH – Todo esto requiere un nuevo estilo de liderazgo.

PO – Un líder íntegro y transformador que tiene que mejorar a las personas a su cargo, guiarlas en valores, sacando lo mejor de ellos mismos. Es positivo, la gente crece durante el proceso y tanto las personas como la empresa se benefician. Si eso no es así y el líder es un líder tóxico, que no es coherente con lo que predica y está muy orientado a sus intereses personales, eso puede funcionar un año o dos pero al final destruye el conjunto

EH La Vida que mereces es una hoja de ruta para un nuevo sistema, lo llamáis La Cuarta Vía para la realización personal, ¿No es muy utópico?

AR Es deliberada y conscientemente utópico. Sabemos que esto no cambiará el mundo pero si queremos dejar por escrito todos los yacimientos de empleo que va a haber en el futuro, cómo nos va a cambiar la nanotecnología, o la farmacogenómica, cómo nos va a cambiar el grafeno o la cultura del reciclado, y las economías sostenibles… Eso está por venir.

Queremos abrir puertas, inspirar. Estamos cansados del mensaje negativo. Seguimos vivos, estamos aquí y hay mucho trabajo por hacer. Hay mucha gente que no sale en los noticias que está tirando adelante, que está siendo solidaria, compartiendo lo que tiene, está invirtiendo,… Ese es el propósito. La utopía es el no lugar, nunca llegaremos a ella, pero si no existiera no daríamos un paso hacia adelante

EH – Proponéis un Modelo de Gestión por Valor y unas políticas muy interesantes de Innovación Social en la empresa…

AR – Que Pascual ha aplicado en su empresa y han recibido muchos premios por sus políticas de integración de personas con capacidades diferentes.

PO – En el Modelo de Gestión por Valor hay dos pilares. Uno es la cuantificación de la aportación de Valor de las personas en los puestos de trabajo y otro es intentar dar más sentido a las tareas que uno hace. Para dar más sentido y también para aportar un valor adecuado todos estos conceptos de integración de personas con capacidades diferentes, la igualdad de género, el teletrabajo, la conciliación,… son muy importantes. Está demostrado. Había mucha gente con miedo al teletrabajo. Pero la gente responde con mejor clima, con mayor productividad, a un teletrabajo bien planteado, de dos días, o unas tardes, a la semana. La gente responde a esa confianza que se le da, siempre que tu controles el valor que aporta la posición y la persona.

Hace falta un cambio cultural. Cuando se ve que la gente que promociona es gente que está teletrabajando, que el jefe mira medir el valor real aportado y no la presencia física, la cosa cambia. Requiere un tiempo y un ejemplo claro por parte de la alta dirección.

La innovación social es el algo que las economías occidentales deberían promover. Se hace mucho en el norte de Europa con resultados muy positivos. El camino está por esa aportación de valor más que por una reducción de los costes salariales.

¿Ganar productividad bajando los salarios? No. Hay que ser competitivo pero con las nuevas tecnologías que está habiendo y va a haber en los próximos 10 años. El camino está en saber aplicar esta tecnología a todos los campos, a la ecología, la cultura, los servicios, la industria, la telemedicina,…

EH – ¿Y podremos con China? Porque habláis de estas políticas de innovación social, del slowfood, la economía sostenible, del downshifting (trabajar menos para vivir más) y sin embargo parece que el sistema productivo triunfador y predominante es el chino.

AR – Te pongo dos ejemplos. En Shangai, y Pekin las autoridades están diciendo que mujeres y niños no salgan a la calle porque los índices de contaminación son tremendos. En el otro extremo está Detroit, que fue una ciudad industrial que se hundió y que ahora se ha convertido en la sede de los creativos culturales y los ecologistas de Estados Unidos, que están limpiando la ciudad y reconvirtiendo los solares en huertos urbanos. Un trabajador de las fábricas de automoción de Detroit cobraba 1200-1500 dólares netos al mes. El rendimiento que está sacando un trabajador por hectárea de cultivo ecológico en Detroit es de 2000-2200 dólares.

Si nos concentramos en la educación, si ponemos énfasis en la cultura, en las actitudes, en los valores, en las virtudes, en los principios, en la consciencia, en las habilidades, en los hábitos…

Actitud, siembra emoción, que siembra pensamiento, que siembra acción que forja hábitos, que crea carácter, que marca destino. Si hacemos esa cadena podemos transformar. Pero si compites en precio estás condenado ya de entrada porque además vas a crear un sistema que pervertirá la propia edición de valor y a la larga no te permitirá invertir. En China todavía tienen margen para tirar adelante desde la miseria donde están. Pero mi hipótesis es que China va a tener realmente dificultades para contener los conflictos sociales, la contaminación y la cohesión.

PO – China tiene dos problemas graves. El coste social y medio ambiental, y la posible desintegración y la falta de democracia. Ese sistema marcial difícilmente puede subsistir y entonces ya veremos qué pasa con la productividad que hasta ahora se ha basado mucho en salarios muy bajos

EH – También mencionáis un cambio en el modelo de Consumo, el Downshifting, simplificar el materialismo.

PO – Empecemos a dejar de consumir en cantidad. No hacen falta tantas camisetas, tantos zapatos,… Y hacen falta más productos de valor añadido, más productos ecológicos, por ejemplo, con unas calidades y unos sabores distintos.

AR – Y los productos de proximidad. No tiene sentido que yo compre en Barcelona un ramo de flores cultivado en el Maresme, pero que ha sido comprado por un mayorista que lo ha llevado a Holanda para una distribución internacional y luego han vuelto a España.

Habrá que diferenciar necesidad de deseo, habrá que cuestionarse que no podemos tener un crecimiento económico ilimitado en un mundo que es limitado, habrá que recuperar lo local.

Hay ejemplos en Alemania, en Austria, de ciudades que hace unos años tenían una miseria y paro tremendos en relación con la pujanza económica del país que se dijeron: tenemos unos bosques formidables, vamos a sacar biomasa de aquí, a limpiar los bosques, a abonarlos,…

En el Pirineo mismo hay un pueblo abandonado donde fue gente joven: una pareja que se dedica a las plantas medicinales, otros que se dedican a recuperar una cabra autóctona y han hecho un queso que ha ganado el año pasado un premio al mejor queso del mundo, otro que se dedica a la artesanía de la madera que hace juguetes, unos artistas han montado su taller de alfarería, otro que produce miel y derivados. Y han reconstruido un pueblo precioso. La gente está empezando a ir allí, los que van a esquiar pasan por allí,…

Otra manera de hacer las cosas es posible pero hay que tener el coraje de hacerlas y la inversión que supone hacerlas. Pero no nos miremos en China. Miremos Dinamarca, miremos Noruega, miremos Finlandia y su modelo educativo.

EH – Parece que los dirigentes de la Unión Europea van por otro camino

AR. Es tremendo, es ignominioso. La solución es una nueva consciencia, una nueva cultura, y sembrar lentamente como en Espacio Humano hacéis cada mes, o a través de libros, de entrevistas, a través del ejemplo, a través de una conferencia en la cárcel, en la escuela, en la empresa, cambiar el sistema desde dentro, como hace Pascual, integrando a personas con capacidades diferentes o introduciendo los productos con denominación de origen en las estaciones de servicios. Hay que tener el coraje desde el liderazgo de pensar que se pueden hacer cosas diferentes. Pongamos el foco en eso que está aquí pero que a veces no vemos porque no sale en las noticias

EH – Pascual tu empezaste en la tienda de ropa de tu abuelo ¿Qué aprendiste ahí? ¿Qué podrías recomendar a la gente de la pequeña empresa desde tu experiencia?

PO – Aprendí el trato humano por parte de mi padre y de mi abuelo con las personas que venían a comprar y a estar ahí, porque había gente que venía sólo a estar allí y a escuchar y hablar. También aprendí de negocios lógicamente. Cómo establecer los inventarios, los conceptos de austeridad, de responsabilidad, lo que es llevar un negocio en pequeño volumen. Muchos conceptos simples pero muy básicos e importantes en un negocio real.

Lo que les recomendaría es que por muy poca gente que tenga empleada que cuide a la gente, que tenga muy en cuenta las innovaciones de tipo tecnológico para mejorar la productividad, que no esté en la autocomplacencia, que ese es el peor de los males, el creer que lo haces muy bien, que vea como puede ir mejorando tanto los costes como la satisfacción de los clientes y todo lo demás. Con esos elementos tanto de creatividad como cuidado del personal interno como del cliente cualquier empresa va ir desarrollándose por el buen camino.

Los ingresos derivados de los derechos de autor de “La Vida que Mereces” estarán dirigidos a los proyectos sociales desarrollados en Etiopía por la Fundación Christian-Marc Olmos Vente.

Cristina Garcia Castro