La Dra. Irmgard Radefeldt nos invita, en su último libro de preguntas y respuestas, a vivir el despertar espiritual como una transformación profunda de la visión del mundo, que nos provoque una nueva actitud que podamos plasmar en nuestra forma de vida.

“¿Piensas volver a casa tal cual viniste a este mundo o quieres realmente regresar con un trabajo realizado, con una conciencia elevada, habiendo expresado a tu Ser?”.

Pregunta: La iluminación, ¿nos viene desde fuera (enseñanzas, Maestros, libros, personas, lugares…) o desde dentro (el alma, el Ser, la conciencia)?
Las informaciones, sabiduría, enseñanzas, ejemplos de vida… nos ayudan a comprender, a despertar, a inspirar, a fortalecer. Pero la realización, la iluminación, no viene de afuera; no viene de conocer a personas, lugares o enseñanzas sino que viene de dentro, de lo que cada cual haga en su vida con esa enseñanza.

Pregunta: ¿A qué hemos venido?
A veces pensamos que nos tenemos que portar bien para agradar al Ser. ¡Pero el trabajo no es ese! Es expresarlo cada día con más intensidad y presencia. ¡Hemos venido a expresar a Dios!

Sabemos que el camino de la iniciación tiene diferentes circunstancias y vivencias: tiene grandes alegrías, tiene grandes procesos, a veces también tiene momentos de tristeza, de desilusiones, momentos de reconocer aspectos de nuestra vida que no son muy agradables. A veces nos desilusionamos de nosotros mismos, momentos de culpa y momentos también de perdón, de inocencia.

Sabemos que todo lo que existe es el efecto, pues la causa está dentro de nosotros. Entonces, si hay efectos muy positivos en nuestra vida, ¡felicidades! Porque los ha originado la misma persona. Si existen efectos negativos en nuestra vida, ¡felicidades! Porque sabes que surgen de ti mismo. Y esto significa que no dependes de los demás ni de nada externo para cambiarlos.

Solo son un espejo que muestra a cada persona el trabajo pendiente por hacer: aún no me amo lo suficiente. La reactividad interior se refleja en reactividad exterior, descuido mis pensamientos y sentimientos, etc.

Nada ha de perturbar nuestra luz interior porque es en esa luz que resolvemos esos efectos.
Intentamos ser buenos y buscamos cómo lograr esa bondad en nuestro interior porque desde pequeños nos programaron para la dualidad: eso es bueno, eso es malo, tu eres bueno o tu eres malo. Si haces la voluntad de los padres eres bueno y si no, eres malo. Subconscientemente la persona está intentando serlo y se miente a sí misma para mantener ese estatus interno.

No es ni bueno ni malo, solo es. Ese “es” puede desencadenar amor y armonía o bien ira, tristeza y desarmonía. Puede perturbar mi luz interior, perturbar la presencia de mi Ser, perturbar también mi conciencia.

Y yo puedo elegir.
Sabemos que no somos el ego sino que el ego entra en nuestra mente y se manifiesta, pero que esa no es nuestra identidad. El mal no es nuestra identidad; el Ser es nuestra verdadera identidad. Y si cometemos errores, entonces hemos de saber que el Ser no comete errores sino que es la personalidad la que ha cometido ese error.

Comprendiendo en profundidad este aspecto nos separamos de lo negativo, nos separamos del ego, nos separamos de lo que está incorrecto y de lo que está vibrando en desarmonía. Pero si se hace lo contrario, empieza la persona a mentirse a sí misma y a contarse cuentos y a justificarse de esto y de lo otro. Entonces está perturbando su luz interior, no está reconociendo que es un ser divino y que la personalidad falló, cometió un error.

Si logro separar estos aspectos trascendentes, no caeré en manos del ego, lo podré observar y no creeré ser el ego. Aplicar esto en mi espiritualidad me ahorrará muchos años de trabajo interno.

Le ha sucedido a personas que piensan que otros han impedido su realización o que han afectado a su iniciación, que les han impedido avanzar, que les impiden reflejar a su Ser, que les impiden ser felices, que les impiden estar sanos… y realmente eso es una historia que nos contamos. La causa está en nuestro interior.
Hemos venido a expresar a Dios. Ante esta misión podemos hacer una importante pregunta: ¿regresaré a casa igual que vine? (…).

¿Piensas volver a casa tal cual viniste a este mundo o quieres realmente regresar con un trabajo realizado, con una conciencia elevada, habiendo expresado a tu Ser?
Si así lo decides, entonces ésta será una encarnación que ha tenido significado, que ha tenido propósito; una encarnación aprovechada al máximo; una encarnación donde sientes la alegría interior de estar vivo y de tener esta oportunidad de despertar.

Esta mañana hablaba con una persona que me decía que no quería estar aquí en este plano, que no lo interesaba nada de lo material, solo lo espiritual. Le comenté: “Tu tarea es estar aquí y amar la vida. Tu tarea es ser feliz aquí y ahora, es aprovechar esta oportunidad, no irte de aquí sin haber sacado el máximo rendimiento a tu existencia. Y si vas a continuar rechazando la vida y las circunstancias de la vida, entonces será una encarnación perdida, donde toda tu energía la has utilizado para rechazar este plano desde la no aceptación de lo que es la existencia”.

Se puede caer en estas trampas, que parecen sinónimo de ser muy elevados y trascendidos, y que no soportan vivir en la materia… cuando la materia es la oportunidad de realización. Millones de almas estarían felices de que les correspondiera estar en estos momentos encarnadas para tener esta maravillosa oportunidad.

Resulta que la oportunidad que nos ha dado el Ser de estar encarnados es para realizarnos, porque la realización no se hace en dimensiones superiores; la realización se logra en esta dimensión, con un cuerpo físico y expresando a nuestro Ser plenamente.

Existe el camino del propósito claro, que es el camino de la directa; y está el camino de sufrimiento, que es el camino de la espiral.
Todos llegaremos algún día (…). Es solo proponerse expresar el Ser que somos y preguntarnos de vez en cuando: “A ver, a ver, ¿voy a regresar como vine? ¿Estoy cumpliendo mi propósito?”.

El universo tiene toda la paciencia del mundo, espera encarnaciones y encarnaciones hasta que lo logremos; nos envía Maestros y guías para acelerar el proceso. Unos lo aprovechan y otros no. La experiencia y sabiduría de un Maestro, integradas en nuestras vivencias diarias de la espiritualidad, pueden acelerar el camino del iniciado y, en una existencia, dar pasos importantes para su realización (…).

El Ser está siempre en cada uno. En la tercera dimensión está anclado en el cuerpo físico, en nuestro corazón. Y hemos de expresarlo a la vida, compartirlo a la vida. Y para eso tenemos que estar conscientes de que está en nuestro interior y que tiene una misión que ha de poder realizar. Su Luz ha de poderse reflejar al mundo. Y quien logre hacerlo, ese ser estará realizado.

Extracto del Libro «Diálogos de Ser a Ser», de Editora Desoto, 2015.

Dra. Irmgard Radefeldt
Presidenta de la Federación Internacional de Asociaciones de Ayuda Social, Ecológica y Cultural, Inc. (FIADASEC).
Directora Ejecutiva de FIADASEC ante el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) y del DPI de la ONU.
ONG / Estatus consultivo
www.fiadasec.org