El reposo, la depuración y la reducción de estrés es la decisión adecuada cuando es necesario reparar los tejidos y recuperar energía. No es casual que se hable de “Sueño Reparador”, que justamente significa eso: durante el sueño nocturno se restauran y recomponen materia y energía.

Antes de llegar a situaciones extremas de agotamiento que llevan a confusos diagnósticos por exclusión de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica u otros síndromes asociados, es importante saber alternar la actividad y el reposo.

Cuando la actividad se lleva al límite existe el riesgo de producir una gran pérdida de energía vital que interfiere en las funciones de depuración del organismo, aumentando la toxemia y es entonces cuando empiezan a aparecer los síntomas de enfermedad.

Sin embargo lo más frecuente es, que ante la sensación de cansancio o fuerte agotamiento, la respuesta sea utilizar estimulantes para continuar funcionando como si nada pasara cuando lo lógico sería reposar. Los estimulantes (café, té, chocolate, bebidas cola, azúcar, medicamentos, ginseng, guaraná, tabaco, etc.), provocan un enorme gasto energético detrás de la apariencia de energía, que al no ser real dejan al organismo agotado. Hay que practicar una reducción de estrés.

La importancia del reposo

El energizante primero y fundamental es el reposo. Mediante el reposo y el sueño la energía se recompone y se experimenta la recuperación de las fuerzas.

El reposo para ser efectivo debe considerarse en todos sus aspectos. Reposo físico y mental implica detener el cuerpo y la cabeza; obviamente, frente al agotamiento se impone suspender la actividad laboral. El trabajo puede ser una fuente de salud cuando es gratificante y se realiza en un estado energético suficiente, pero cuando existe un estado de agotamiento es imprescindible apartarse del medio laboral.

Una casa o centro de reposo en la naturaleza es un espacio ideal al que acudir cuando necesitas hacer un alto en tu vida o mejorar tu salud a un nivel completo e integral: físico, emocional, mental, energético y espiritual, para modificar tus hábitos alimentarios, o incrementar tu energía vital. Reposar no es poca cosa, pues implica un trabajo de aceptación y conciencia.

Es un lugar lleno de equilibrio, armonía y paz pensado para ofrecerte reposo a todos los niveles, con espacios para la compañía y la soledad, para que elijas a tu gusto. Puedes reposar tu cuerpo físico, estirando, respirando aire puro, nutriéndote con alimentos reales, sabrosos y saludables.

Reposo digestivo

La energía que gasta el organismo cuando realiza el proceso de la digestión no es recuperada hasta horas o días después, cuando el alimento ingerido se convierte en nueva energía. La disminución del coste energético del proceso hace que esa fuerza vital ahorrada se canalice hacia otras situaciones necesarias en ese momento.

Cuando el estado de agotamiento es importante y las condiciones físicas, mentales y emocionales lo permiten está indicado el ayuno hídrico y el reposo físico adecuado.

Si la situación aún no fuese tan extrema, y la sensación es de cansancio: “Primero descansar y luego comer”. Cuando el organismo está en disposición de recibir y trabajar los alimentos, podremos comer eligiendo aquellos productos que con menos esfuerzo digestivo me aporten más energía.

Lo más indicado es comenzar con un plato de verduras crudas, hermosas y variadas ensaladas que se pueden preparar en primavera y verano, y luego, dependiendo de las circunstancias, se podrá tomar una proteína o hidratos de carbono intentando no mezclar estos dos productos en la misma comida para contribuir aún más a ese beneficioso ahorro energético.

Es muy positivo ayudar a nuestro organismo a desintoxicarse de ciertas impurezas que se van acumulando como consecuencia de una forma de vida poco saludable. Los zumos de frutas y verduras nos ayudan a ello.

Cuando realizamos alguna variante depurativa como las dietas détox, mono-dieta y ayuno, conseguimos múltiples beneficios: sentirnos más ligeros, aumentar nuestra vitalidad, mejor humor, regulación del tránsito intestinal, hidratación de la piel, mejora de salud general, mejora en el descanso y sueño reparador, más intuición, optimismo, resistencia, etc.

La importancia de la respiración

También conviene poner atención en la respiración; seguir, por ejemplo, una pauta mediante la cual detenerse tres minutos cada tres horas para realizar respiraciones abdominales lentas y profundas, a la vez que se dejan pasar los pensamientos para atender sólo a la respiración.

La respiración consciente implica un importante ahorro energético, que además nos recuerda que no es saludable dilapidar energía por causa de ansiedad. Ansiedad = hiperventilación = agotamiento.

Reposo sensorial

Todo lo que entra por los órganos de los sentidos implica un trabajo del sistema nervioso que transmite esa información y luego decide si la archiva o la desecha; en consecuencia, es importante bajar el nivel de estimulación. No ver televisión, escuchar música suave, tener un ambiente cálido y bien ventilado, luces adecuadas… estas simples medidas te proporcionarán una agradable sensación de bienestar.

Relajación y sueño

La importancia del reposo hace que pongamos atención en la relajación, la siesta y el sueño nocturno.

La relajación puede efectuarse tanto en el plano físico como mental. La relajación física consciente en una postura cómoda en silencio, o con una suave música de fondo, constituye un momento de reposo reparador importante, y es conveniente practicarla por lo menos una vez al día.

El sueño nocturno merece nuestra atención tanto por la cantidad de horas que es indispensable dormir como por su calidad. La duración del sueño varía con la edad, la actividad diaria, el estado emocional, etc. El sueño debe prepararse durante el día evitando, por ejemplo, el consumo de estimulantes y disminuyendo la actividad a partir del atardecer.

 

 

Joaquín S.V.

Experto en Nutrición Natural y Holística Naturopatía Higienista

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