Ser humano es un misterio fascinante, un laberinto de infinitas posibilidades, cuyo hilo de Ariadna es el amor. El amor es la brújula de nuestra existencia. Y por esta hermosa realidad debemos dedicarle todo el tiempo necesario para aprender de él sus más preciados secretos.

Amar es una de las experiencias más sublimes y embriagantes que existen. Su llegada nos colma de alegría y felicidad. No obstante, al ser el amor la fuerza más delicada y refinada del universo, puede envolvernos en sus torbellinos de incertidumbre. A Eros, el dios del amor, lo llaman the bitter-sweet, el dulce amargo. Otros declaman metafóricamente que no hay montaña sin valle.

Aceptar el mensaje de los dioses implica comprender que abrirse al amor puede crear siempre un riesgo de dolor. Es imprescindible nuestro coraje de vivir para poder enfrentar las dificultades de subir a la montaña con el riesgo de caer hacia el valle.

Estar enamorados es compartir la cima de la montaña con alguien. Por otra parte, no es grave estar en el valle, hay muchos amores por conocer, hasta podemos deleitarnos con el misterio del encuentro. Es la oportunidad para amar nuevamente.

Arquetipos en Biodanza:
Los arquetipos son patrones de comportamiento, energías instintivas que nos orientan en el laberinto de nuestra existencia, generalmente de una manera inconsciente.
En el mundo de la mitología los arquetipos aparecen como diosas o dioses con poderes divinos y, a su vez, con características muy humanas. Podemos declarar que los dioses nos habitan.

Es crucial percibir que uno no elige quien le va a gustar, simplemente alguien nos gusta. Tampoco elegimos de quien nos vamos a enamorar, simplemente nos enamoramos. Uno sí puede elegir estar o no con la persona que nos gusta o nos enamora, pero solo después de que el acto mágico de gustarse o enamorarse nos ocurre. Este es el escenario donde danzan los arquetipos del amor.

Cuando hablamos de amor en Biodanza nos referimos al acto de vivir en todas sus dimensiones. Podemos ser más precisos y concentrarnos en tres líneas de vivencia: Afectividad, Sexualidad y Trascendencia.

La Afectividad es la gran puerta al amor, nos habla de la empatía, de la seguridad y de la nutrición en el vínculo; la Sexualidad es la atracción, la conexión erótica, la seducción, el apasionamiento; la Trascendencia se percibe en la admiración por el otro, la devoción, el agradecimiento por su presencia.

Cuando estas tres energías se combinan surgen relaciones maravillosas, intensas, duraderas. En estas relaciones el placer del encuentro nos visita diariamente. Y las dificultades, con sus momentos de dolor, solo lo hacen esporádicamente.

Diosas y dioses en el amor:
Ya hemos nombrado a Eros, el dios primigenio que organiza el Caos original, como la Vida que surge en el medio del Cosmos. También es el dios del enamoramiento, hijo de Afrodita, diosa de la belleza. Y de Ares, dios de la guerra.

Ya aquí tenemos dos mensajes muy importantes: por un lado la Vida y el Amor comparten el mismo dios. Por otro lado, Eros es hijo de la diosa de la belleza y del dios de la guerra…¡Qué pareja más intensa! Sin duda es una energía realmente poderosa.

También conocemos a Eros por su nombre romano Cupido, el pequeño ángel que arroja las flechas del amor. Lo que muchos no saben es que Eros tiene flechas de oro, que producen el enamoramiento, y flechas de plomo, que producen la indiferencia. Si no cuidamos el amor en nuestras relaciones, Eros nos arrojará la flecha de la indiferencia y allí es donde surgen las tinieblas que ensombrecen el amor.

Hay que saber cuidar para que esto no nos ocurra. En este sentido es de gran ayuda la fábula-mito de Cuidado. Es un arquetipo que necesitamos desarrollar imprescindiblemente. Es muy probable que el futuro de la humanidad esté dado por nuestra capacidad de cuidar y de dejarse cuidar.

La madre de Eros, Afrodita, es la diosa de la belleza y también de la seducción. Es un arquetipo esencial para las mujeres. Y no se trata de una estética formal, sino de una energía femenina que atrae y envuelve.
Muchas veces la mujer se deja poseer por el arquetipo de Deméter, la diosa de la fertilidad y fecundidad, se vuelve una madre modelo pero se olvida de su erotismo y su sensualidad. Aquí hay que estar atentas de combinar muy bien estos dos arquetipos, del amor de madre y del amor romántico y sexual.

Un arquetipo fundamental en el amor es Dioniso, a quien sabiamente un gran poeta lo llama el corazón pagano de Dios. Dioniso es el dios de la liberación de la sexualidad, del instinto y también de la ebriedad como estado de consciencia propio del éxtasis. En su versión romana es conocido como Baco, el dios del vino.
Los hombres precisan combinar muy bien este arquetipo de Dioniso con el de Apolo, el dios de la inteligencia y la poesía. La humanidad necesita hombres apolíneos y dionisíacos al mismo tiempo.

Biodanza nos propone danzas y vivencias que facilitan el acceso a estas fuerzas arquetípicas y nos ayuda a desplegar nuestra identidad amorosa en toda su gracia y plenitud.

Arquetipos de pareja:
Los arquetipos de pareja no nos ayudan mucho; la mayoría son relaciones que no nos gustaría encarnar. En la literatura varias parejas nos muestran las dificultades de vivir el gran amor que todos deseamos:
• Romeo y Julieta encarnan la rebeldía de dos jóvenes enamorados que desafían la oposición de sus familias y se casan clandestinamente pero terminan suicidándose.
• Tristán e Isolda, la leyenda de origen celta que dió lugar al drama musical de Richard Wagner, también nos ofrece un idilio extraordinario con un final trágico.
• Abelardo y Eloísa es una atrayente historia de amantes medievales y otro amor imposible.

Son relaciones apasionadas, de un amor profundo, pero que terminan en la separación de los amantes, con gran sufrimiento para ambos o con la muerte.
Les proponemos rescatar parejas que nos inspiren, como Eros y Psique, que nos enseñan cómo el amor puede triunfar ante las grandes dificultades.
También están Dioniso y Ariadna, quienes procediendo de mundos diferentes se encuentran, se enamoran y llegaron a ser la pareja más feliz del Olimpo, morada de los dioses del panteón griego.

Amor a la humanidad:
Tal vez el mayor secreto del amor sea que para amar mucho a una única persona es necesario amar mucho a la humanidad. Para que nos guste mucho alguien, el mejor camino es abrirnos a que nos guste mucho la gente. No aislarnos del mundo y esperar, como un alma solitaria, la llegada de nuestro mesías personal del amor. Esto ocurre muy difícilmente.
Es imprescindible despertar el arquetipo del amor infinito, del amor por la gente y la vida misma, para que este sentimiento nos abra las puertas de nuestra capacidad de amar y ser amados.

Invitación a danzar los arquetipos
Carl G. Jung nos ilustra con su teoría del Inconsciente colectivo, el territorio donde habitan nuestros arquetipos. Con sus diferencias culturales todos los pueblos tienen los mismos arquetipos, que cobran vida en leyendas, fábulas y mitos. La psicología profunda de Jung nos ayuda a conocer los arquetipos que encarnamos, a través de la palabra, los sueños y la psicoterapia.

Rolando Toro, el creador de la Biodanza, nos propone danzar los arquetipos y percibir estas fuerzas poderosas en nuestra corporeidad, en nuestros gestos, y en nuestras emociones y sentimientos.

Danzar los arquetipos del amor es una propuesta fascinante, que nos ayuda a descubrir cómo nos vinculamos en los diferentes tipos de relaciones humanas, ya sean afectivas, eróticas o románticas. Las vivencias de Biodanza nos orientan inteligentemente para poder reconocer qué arquetipos debemos estimular o autorregular, y permitir que el amor nos envuelva con toda su pasión, belleza y sabiduría.

Raúl Terrén Verónica Toro
www.escuelahispanicabiodanza.org