Es muy normal encontrar en los diferentes textos de Reflexoterapia podal que está contraindicada en personas que tengan un órgano trasplantado principalmente por problemas de rechazo. De hecho durante varios años lo enseñé así, al igual que me lo enseñaron a mí, aunque más que por miedo al rechazo era para no ser injustificadamente responsabilizado si algo le sucedía a la persona.

En el año 1998 por primera vez tuve la oportunidad de ver que no tenía porqué ser así. Al curso de reflexoterapia avanzada que impartía llegó un alumno trasplantado de riñón, yo no quería que se pusiera de modelo sobre todo porque sus compañeros estaban aprendiendo, pero él insistía a toda costa que quería sentir la terapia, así que bajo su responsabilidad acepté, fue muy interesante ya que no sufrió ningún tipo de reacción contraproducente y cuando volvía a clase comentaba que se había encontrado muy bien durante la semana. Siempre le agradeceré que sus ganas de sentir el masaje me ayudaran a ver que también en un caso como éste, se podían también obtener resultados.

Después de aquella experiencia no volví a tener un caso similar, hasta este año en que me he vuelto a encontrar con otra alumna trasplantada, pero esta vez de un órgano mucho más grande: los pulmones.

Imaginaros cual no fue mi sorpresa cuando estando en la camilla y mientras sus compañeras le hacían los primeros mapas que habían aprendido nos comentó la imposibilidad que tenía para llorar, me acerqué intrigada y le pregunté por qué, y que tal vez podríamos ayudarle ya que hay un punto del “Descenso de las Lágrimas” el 41 de meridiano de vesícula biliar que se encuentra en el pie. Nos contó una parte de su historia: hacía seis años había pasado por una situación tan fuerte que después de lo que había sufrido cuando se encontraba en situaciones emocionales que pueden derivar en llanto era incapaz de llorar.

Le dije que si quería nos podía contar lo que le había pasado para tratar de ayudarla, fue entonces cuando nos dijo que hacía seis años le habían trasplantado los dos pulmones. Nos quedamos impactados, no te lo esperas, sobre todo porque tiene 24 años y por tanto la operaron con dieciocho. Le dije que esas cosas se deben avisar siempre antes de ponerse en manos de los compañeros para practicar la reflexoterapia podal, pero me contestó que ya desde el primer momento de ser operada, e incluso antes de la operación había sido tratada con reflexoterapia por una antigua alumna mía, y que gracias a ella muchas veces podía eliminar las flemas que era incapaz de expectorar, pues a pesar de haber hecho mucha rehabilitación para aprender a respirar tras el trasplante, después de seis años aún no es capaz de toser y la mucosidad que se le queda atascada en los bronquios.

Necesitó el trasplante de ambos pulmones porque había nacido con fibrosis pulmonar, desde niña siempre estaba muy enferma y en cuanto los médicos vieron que alcanzaba la edad adecuada consideraron que la mejor opción para ella era esa.

No puedo hacerme ni siquiera una ligera idea de todo lo que lleva sufrido entre la enfermedad, la operación y la posterior rehabilitación, pero la sonrisa y las ganas de luchar las tiene intactas.

Profundizando un poco más en su historia nos contó que un año después de la cirugía y cuando todo iba muy bien sufrió una infección por un hongo que le llegó al pulmón derecho. La tuvieron que intervenir de nuevo, y en más de una ocasión le dijeron a su madre que se moría, y mientras la veía llorar se prometió a sí misma que lucharía y vencería. Lo consiguió.

Hoy se trata con remedios de naturales, con reflexoterapia y sólo toma la dosis mínima de medicamentos necesaria para que no se produzca el rechazo, el Prograf y el Myfortic, ambos inmunosupresores, y un corticosteroide.

Otro de los problemas que presenta en situaciones emocionales difíciles es que al no poder expresar lo que siente se le queda bloqueado el intestino, y más de una vez la han tenido que introducir una sonda para ayudarla a desbloquearlo.

Desde el punto de vista de la medicina tradicional china, los dos órganos: pulmón e intestino grueso están en el elemento Metal, y la emoción que los controla es la tristeza, de ahí deriva que cuando la emoción se le atasca también lo haga su intestino.

Desde que ha empezado el curso no ha vuelto a tener ningún problema en este sentido, y de hecho ahora está viniendo también a terapia antiestrés.

Las zonas donde más insisten sus compañeros cuando la tratan son los bronquios en los espacios entre los metatarsianos, pulmón en la almohadilla del pie y todo el sistema digestivo.

Muchas veces he oído hablar o he leído sobre las cosas curiosas que pueden vivir personas que han sido trasplantadas, y como pueden adquirir gustos que antes no tenían, cuando nos contó su caso por primera vez nos comentó claramente que había adquirido gustos por comidas que no había sentido nunca incluso emociones que no había tenido y que sospechaba venían del donante. Esto nos confirma que nuestros tejidos tienen memoria hasta de nuestros gustos y hábitos, que se ven traducidos a nivel celular en forma de pequeñas cadenas proteínicas adheridas a las membranas celulares. En el caso de un órgano tan grande como los pulmones es más fácil detectar este tipo de cambios pues la cantidad de tejido del donante es importante.

Me he puesto de nuevo en contacto con la alumna que la trató cuando era más pequeña, para preguntarle por el tipo de tratamiento que le hizo. Manuela me ha contado que comenzó a trabajar con ella cuando prácticamente era una niña, utilizando no sólo la reflexoterapia podal, sino también la Kinesiología holística aplicada, la digitopresión, la terapia craneo-sacral; viendo que mejoraba cuando la hacía el tratamiento.

Es importante que el terapeuta que haga este tipo de tratamientos sepa lo que está haciendo, y no todos los casos van a ser iguales pues la persona debe implicarse en su salud y luchar mucho.

Después del trasplante siguió tratándola durante bastante tiempo, pues aunque le hacían rehabilitación los fisioterapeutas, tenía muchos dolores de espalda que no conseguían quitarle, y a base de masajes, terapia craneo-sacral, reflexoterapia, etc. consiguió salir adelante.

Son muchas las técnicas manuales que podemos utilizar para ayudar a una persona en el proceso de recuperación después del trasplante, y entre ellas está la reflexoterapia podal, sin olvidar que debería ser un trabajo en equipo con los médicos y que estos no deberían rechazar ayuda externa, pues de lo que se trata es que la persona trasplantada, llegue a tener una recuperación óptima.

Carmen Benito

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