“Como una piedra preciosa que encuentra un ciego en un montón de basura, así aparece dentro de cada uno, el Espíritu del Despertar”. (Shantideva)

Hay que estar muy atento y muy receptivo, para intuir en la oscuridad la presencia de la joya en el montón de basura, como nos advierte Shantideva. Para encontrar el Espíritu del Despertar.

Y lo que mas abunda es la basura. Señalaba Luis Racionero que “todos los que han abandonado las raíces metafísicas de la cultura occidental para no reemplazarlas por nada, se encuentran psicológicamente “desplazados”.

“La angustia y el existencialismo, pueden ser algo valerosamente noble, pero no por ello deja de producir una dolorosa frustración que acaba saliendo a la luz, en forma de neurosis, pastillas y materialismo desenfrenado cuando no en forma de arribismo yuppie”.

Pero aún dentro de esa situación, en cada momento de la historia de la humanidad, hay una minoría de personas que buscan heroicamente una salida a su problema existencial. Son una élite selecta de valientes, que se exige más que los demás, aunque no siempre logre cumplir en su persona esas exigencias.

Porque además de otras cualidades que son necesarias, es importante ser valientes. Nos enseña José Antonio Marina que “la inteligencia humana es una mezcla de conocimiento y valentía. Ya lo dijo Gracián: “¿De qué sirve que el entendimiento se adelante, si el corazón se queda?”.”

Y es que hay tener la valentía de aceptar y asumir nuestras intuiciones. Pues si estamos con miedo a ser considerados heterodoxos, por los compañeros de “capillita” o “iglesia”, mejor sería dejarlo. Es lo que les pasa a los teólogos institucionales y a los intelectuales “orgánicos”.

Serán muy buenos servidores, pero irán al limbo donde van los mayordomos obedientes, pero los malos teólogos e intelectuales.

Incluso por eso, no es de extrañar que en esa dura tarea, todos desfallecezcamos a veces. Por eso señalaba Teilhard de Chardin, que “antes, ser resignado, podía significar la aceptación pasiva de las condiciones presentes del mundo. Pero ahora, ser resignado no le estará ya permitido más que al luchador desfalleciente”.

La élite de los buscadores, son una clase de personas, interesadas en el saber y en llevar una vida recta, ordenada y armoniosa, que con gran diversidad y pluralismo ideológico interno, constituyen la élite intelectual y espiritual en el lugar donde viven.

Son lo que se suele denominar como el humano daimónico: los que aspiran a llegar ser lo mas parecidos que pueden a sus maestros, que pueden ser el chamán, el maestro zen, el sabio taoísta, el santo cristiano, el gran pensador laico o el artista visionario.

Y en ese camino, inevitablemente entran en lo que Joan Melé, vicepresidente de Triodos Bank, llama “El combate espiritual”.

Y ese combate es el proceso interior que cada buscador espiritual tiene que hacer para alcanzar el Conocimiento necesario, que le servirá para colaborar en que se vaya creando una sociedad donde reinen de verdad, la libertad, la igualdad y la fraternidad universales.

Nosotros quisiéramos pensar que el sentido de la existencia de esta y de otras revistas similares, estaría en llegar a ser “una revista de los buscadores interiores y espirituales”, y ser una referencia, un estímulo y una fuente de apoyo a su búsqueda interior, utilizando para ello, la información y saberes que consideramos mas idóneas para ello, y para evitar en lo posible las tentaciones y trampas que acechan en el camino. ¡Ayudadnos a conseguirlo!. Buena primavera entrante.

Isidoro García

Director Revista Quitapesares