Esta flor de belleza singular. Su flor posee un aspecto inquietante por lo que se la ha denominado también arañuela, ya que la forma del pistilo recuerda a las patas de una araña, y también cabello de Venus por sus hojas finamente divididas.

Es una planta perteneciente a la familia Ranunculáceas, una familia con plantas tóxicas, de hecho su flor es tóxica, sin embargo sus semillas están exentas de toxicidad y se utilizan por sus grandes cualidades.

En el mundo árabe se la ha denominado ajenuz, una planta muy valorada desde la antigüedad, y especialmente entre el mundo árabe, que la denominaban la semilla bendita del Profeta. Era denominada como habbatul baraka: “semilla de bendición”. También se cree que el profeta Mahoma dijo que es un remedio para todas las enfermedades, excepto la muerte “En la semilla negra está la medicina para cada enfermedad menos la muerte y si la muerte fuera una enfermedad también la curaría”.

6 arañuela peq - La arañuela y el comino negro

De esta bella y rara flor nacen tras su maduración unas semillas de color negro llamadas comino negro, pero que nada tienen que ver ni botánicamente ni con su sabor con el comino (cuminum cyminum) habitualmente usado como especia y perteneciente a la familia botánica de las umbelíferas a la que también pertenece el hinojo. 

Sus semillas se utilizan como especia para condimentar y sazonar los platos y añadida sobre el pan a modo de sésamo. El sabio Avicena, médico, científico y filósofo árabe, la recomienda en su “Canon de medicina” para subir las defensas y como reconstituyente.

También era usada y valorada por los antiguos egipcios y se la ha denominado la semilla de los faraones. En Egipto se encontraron restos de aceite de comino negro en algunas tumbas, entre ellas la de Tutankamón, siendo uno de los vegetales seleccionados para ayudar al faraón en la otra vida y le librándole de todo dolor. Cleopatra utilizaba esta semilla para cuidar y proteger su piel.

Se cultiva por la especial y rara belleza de su flor azulada, se puede ver con frecuencia en los jardines ingleses como una sutil y bella flor, delicada, como una brisa azul flotando en el aire, por eso allí la denominan “amor en la niebla” (love in the mist).


Las semillas de comino negro, se pueden utilizar tanto en cocina como a nivel terapéutico.


Sus semillas son ricas en ácidos grasos esenciales del tipo omega 3 y 6 de actividad antiinflamatoria lo que la hace ser útil en muchas enfermedades en las cuales la inflamación está en el origen. Otro componente interesante es su aceite esencial rico en timoquinona de actividad antihistamínica, antiséptica e inmunoestimulante, por todo ello
es de actividad interesante para patologías alérgicas e inflamatorias , como el reumatismo, indicado en asma y otras patologías respiratorias. También poseé propiedades bactericidas y antimicóticas que le hacen interesante en el tratamiento de afecciones ginecológicas, candidiasis, hongos y verrugas. Estudios recientes la revelan también con actividad anticancerígena, especialmente protectora a nivel de cáncer de piel, melanoma y de colon, según revelan estudios del laboratorio de investigación del cáncer de la isla de Hilton al sur de California, demostrando que este aceite inhibe el crecimiento de células tumorales en un 50%.

También este aceite tiene propiedades que favorecen la fertilidad masculina debido a su riqueza en Zinc que estimula el aumento de los niveles de testosterona, de ahí quizá el nombre del “aceite de los faraones”.

Podemos utilizarlo en forma de semillas, o bien del aceite que se obtiene a partir de ellas: en forma de aceite o encapsulado.

Uso cosmético debido a su aceite esencial y su riqueza en ácidos grasos esenciales que lo hacen indicado para el cuidado de la piel, tratamiento del acné, como aclarante de la piel, para tratar callosidades y verrugas y en la higiene íntima y del cabello.

Receta con semillas de comino negro: Ajenuz con miel:

Receta de Ibn Al-Quaim Al_Yauziza: (siglo XIV), médico nacido en los alrededores de Granada (780-853 d.C), estudió en El Cairo y en Medina, fue considerado uno de los grandes médicos de su época en tiempos de Abderraman II. Dedica un capítulo en su obra “La Medicina profética” al Ajenuz, en la que cita numerosas recetas y fórmulas a base de ella, siendo algunas de las más notables las que se describen a continuación.

Ingredientes:
Semillas de ajenuz, miel de calidad, agua (mineral o filtrada).

Elaboración:
Moler las semillas de Ajenuz en un mortero y mezclarlas con la misma cantidad de miel.

Uso:
Beber una cucharadita de esta mezcla con agua caliente tres veces al día.

Palmira Pozuelo

Farmacéutica naturista

palmirapozuelo.com