La paz que tanto anhelamos sólo puede hacerse realidad si a nivel individual optamos de manera consciente porque sea un principio que rija nuestras vidas. Esto supone que a la hora de resolver nuestros conflictos cotidianos apostemos por métodos alternativos para la resolución de conflictos, como es la Mediación, que nos permite afrontar nuestras diferencias desde la autoresponsabilidad, de una manera positiva y pacífica.

Todos soñamos con un mundo en el que no haya ejércitos, ni armas de destrucción masiva, ni armas nucleares, ni terrorismo y siempre pensamos ¿no habrá otra forma de solucionar los grandes conflictos?

Pero cuando a nuestro nivel cotidiano, tenemos un problema de separación, de herencia, de comunidad de propietarios, de deudas de dinero, o…, nos olvidamos de nuestras grandes aspiraciones a nivel mundial y se nos llena la boca con frases como: «te llamarán mis abogados» , «que lo decida un juez», «nos vemos en los tribunales…». Solemos utilizar los Tribunales para librar un auténtico campo de batalla, olvidándonos del verdadero sentido de la justicia, y esto en el mejor de los casos ya que, por desgracia, oigo a veces otro tipo de sistemas para solucionar conflictos tipo ajustes de cuentas o cobradores vestidos con todo tipo de disfraces, que me ponen los pelos de punta.

Lo que por desconocimiento aún no se sabe y con este artículo pretendo divulgar algo más, es que existe otra forma de solucionar los conflictos que está en nosotros mismos, responsabilizándonos de las causas que los motivaron y ajustando la solución a nuestras verdaderas necesidades. Exige un cambio de perspectiva para dejar de ver el conflicto como un problema, y empezarlo a ver como una oportunidad de crecimiento personal.

Se llama MEDIACION. Es una alternativa a la vía judicial, al arbitraje o a la conciliación, para la solución de conflictos, que se basa en el diálogo entre las partes que son guiadas por un mediador, y en el profundo convencimiento de que las personas somos capaces de resolver por nosotras mismas nuestros conflictos. Lo maravilloso de la mediación es que cree en las personas, en sus capacidades innatas y posibilita que las dos partes en principio enfrentadas, acaben recuperando la comunicación.

Sólo se necesita un Mediador, que guía la comunicación y da las pautas del desarrollo de las sesiones, un espacio acogedor y la capacidad de comprender que hay otras formas de entender el mundo y que las soluciones a nuestros propios conflictos están en nuestro interior. Como decía Albert Einstein «No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos». La mediación permite que, mediante las técnicas que emplea el mediador, las partes puedan dar ese cambio que les haga ver la solución a su conflicto.

El mediador es una persona formada en afrontar y resolver conflictos, y en tratar todos sus aspectos. Permanece neutral e imparcial a lo largo de todas las sesiones de mediación. Su papel se limita a despertar en las partes las capacidades de comprensión, escucha, dialogo, empatía, respeto, creatividad y superación, que en momentos de bloqueo emocional tenemos adormiladas, pero que todos poseemos. El mediador no nos juzga, no se posiciona a favor de ninguna de las partes, ni decide cual es la solución. Cree en las personas, en sus capacidades innatas y su función es facilitar a las partes el afrontamiento de su conflicto.

Os sorprenderíais de los resultados. Es una maravilla cuando, tras pasar de un estado de pasiones y haber sacado todo lo que cada uno lleva en su mochila, se empieza a pasar a un estado de intereses y a comprender que esos intereses se pueden ver satisfechos para ambas partes, sin necesidad de pelearse, ni de amenazarse con grandes pleitos y sobre todo, sabiendo que como la solución se adopta a la medida de los dos, será cumplida por ambos con la satisfacción de que ha nacido de nosotros mismos sin ninguna intervención hostil.

Por muy enfadado que se llegue, por muy engañado, disgustado, herido, humillado que te encuentres, siempre hay otras razones que estas grandes pasiones no nos dejan ver, siempre hay otro lado y sobre todo, siempre será mejor decidir por uno mismo que dejar que decidan por ti la solución. Esto último, a priori, es más sugerente cuando uno se encuentra muy mal, pero a la larga, no resuelve el conflicto en su totalidad, genera vencedores y vencidos y en la mayoría de los casos nos debilita emocionalmente.

Los conflictos son parte de la vida en sociedad, y el hombre es un ser eminente social que necesita de los demás. Quizás no podamos evitar que surjan choques, roces y discusiones en nuestra convivencia, pero si nuestra forma de verlos y afrontarlos. ¿Has pensado alguna vez como te gustaría resolver tus diferencias con los demás? ¿Cuál es tu estilo de afrontar los conflictos?, ¿los evitas? ¿sólo te importa ganar sin tener en cuenta los demás?,o, ¿adoptas una actitud colaborativa y dialogante?.

Hasta ahora la forma habitual que tenemos de resolver nuestros conflictos engendra mucha violencia, porque los sistemas tradicionales son paternalistas, (decide otro por ti) confrontan a las partes, (generan vencedores y vencidos) y no se ocupan de los aspectos emocionales que tiene todo conflicto. Pero realmente, ¿te has cuestionado si esa es la forma que quieres para ti?. ¿Cómo te gustaría que te tratarán en un momento así?: ¿Juzgándote o comprendiéndote? ¿Escuchándote o sentenciándote? ¿Tratando tu caso con las particularidades que tiene, o aplicándote generalidades? ¿Teniendo en cuenta tu estado emocional u obviándolo? ¿Creyendo que en ti está la solución, o viéndote como incapaz de resolver nada por ti mismo?

Ya conoces que hay otra manera de afrontar los conflictos, desde la autoresponsabilidad. Son muchas las personas que en nuestro país han acudido a mediación, especialmente a mediación familiar. Pero a pesar de haberse generalizado mucho en la pasada década, la mediación tiene un largo camino por recorrer en nuestro país y sigue siendo algo desconocido para muchos de nosotros.

Hay pues otra forma de entender el mundo. Si con nuestros problemas cotidianos llegamos a ser capaces de mediar, seguramente, a la larga, podremos soñar con ese mundo en el que los grandes conflictos internacionales se medien y, entonces, no haya ejércitos, ni armas de destrucción masiva, ni armas nucleares, ni terrorismo… Todos anhelamos esa nueva humanidad, pero el cambio ha de comenzar a nivel individual. La mediación es una herramienta más para traer la paz a nuestras vidas, porque permite resolver pacíficamente nuestros conflictos cotidianos, ayudándonos a conocer y saber expresar mejor nuestras necesidades, y a comprender y respetar las necesidades de quienes nos rodean.

La paz que tanto deseamos está en nosotros mismos, descubrirlo es nuestra tarea y responsabilidad, la mediación te facilita el camino, pero depende de tu voluntad que elijas este camino.

M. Jesús Caja del Olmo

Mediadora del CENTRO ANTARA

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