El despertar de la Bella Durmiente

El sistema de los chakras y la energía Kundalini no puede entenderse ni mucho menos de forma literal, pues ello deriva en toda suerte de equívocos, elucubraciones y absurdos. Hay que entenderlo y sobreentenderlo haciéndose eco de su caracter simbólico, sabiendo que el símbolo apunta a lo que está más allá del símbolo.

 

Tampoco hay que considerar que los chakras son de carácter fisiológico, en absoluto, lo que sucede es que su energía es la que dinamiza los diferentes plexos nerviosos, pero los chakras son «estancias» ultrasutiles que tiene que ir visitando Kundalini, tras su despertar, para ir alumbrándolas y poniendo en marcha todos sus potenciales psíquicos espirituales. Los plexos nerviosos y las glándulas no son los chakras como tales, pero la energía de los chakras alienta (de aliento) esos vórtices energético-espirituales que son los chakras, estos lotos cerrados, cargados de sabiduría mística y que se van abriendo en la medida en que se avanza espiritualmente y derraman su conocimiento espiritual.

 

Tampoco hay que entender, como real y no metafórico, el ascenso de la Kundalini como si fuera el mercurio que va ascendiendo por un termómetro, toda vez que Kundalini (sabiduría transformativa) sabe que chakra ir abriendo en cada persona según sus necesidades espirituales y de crecimiento interior. Una lectura puramente literal de los chakras y sus distintos componentes está abocada al fracaso y a toda clase de malentendidos y fantasías neuróticas.

 

Dicho de una manera directa y escueta, lo más clara posible, Kundalini es una simiente de evolución y sabiduría que permanece estática (aletargada o dormida) en toda persona pero que uno puede ir estimulando y desarrollando para que así desparrame su luz espiritual y su sabiduría transformadora en la larga marcha de la autorrealización. Si una persona no se pone a ello, Kundalini sigue en su estado de estatismo, sin proporcionar sus valiosos frutos o, incluso, como una semilla que si no se riega y abona, perece.

 

Al ir desplegándose Kundalini, nos permite acceder a otras dimensiones o planos de consciencia, como el que va ascendiendo hacia la cima de una montaña cada vez tiene una visión más panorámica. Debemos asi entender los chakras como planos energéticos y psíquicos, y cada vez que pasamos de uno a otro chakra, estamos fomentando nuestra evolución y transitando de lo más burdo o telúrico (el maladhara, por ejemplo) a lo más sutil o ultrasutil (el aja o el sahaswrara).

 

En este sentido podría hablarse de una transustanciación, pues nos vamos desplazando de los elementos toscos a los más finos. El ajna-chakra o chakra del tercer ojo, tan ansiado por el buscador -como quiera le llame a esa dimensión- es el ojo de buey al Infinito, el que procura una visión y percepción puras, por tanto una captación de lo Real más allá de las muselinas de lo aparente. Esa percepción de lo Real, por fugaz que sea el principio, es altamente transformativa y va liberando la mente de todos sus oscurecimientos o drenando los lastres del subconscientes. El ajna-chakra o chakra del entrecejo está más allá del pensamiento ordinario o pensamiento binario. Abre un canal para comunicarse con lo Real, que dejará en uno, tras la experiencia, su sabor inconfundible y su impronta transformadora. Es en el ajna-chakra donde realmente se controla el pensamiento y se libera uno de sus interpretaciones. Se desencadena el conocimiento puro que muta la consciencia. Ya las cosas no son como nos las representamos, sino como lo que verdaderamente son. Entonces, desde ese plano elevado de consciencia, no se actúa desde el pequeño yo, sino desde el no-yo o ser. Cuando el ego está despierto, el ser duerme, pero cuando el ser despierta, el ego duerme.

 

En la medida en que Kundalini se va desplegando tras su despertar, va sobreviniendo la tan anhelada transformación interior. La ascensión de Kundalini es un ascensión a la cima de la consciencia que entonces se identifica con la Conciencia. Cuando Kundalini perfora el chakra del entrecejo, se desencadena el samadhi o experiencia extática.

 

Muladhara o el chakra-raíz es la conexión con todo lo biológico con las samskaras (huellas, impresiones subliminales) que arrastramos; es un chakra tierra, porque nos mantiene amarrados a este plano, a través de todo tipo de automatismos que compartirmos todos los animales. Pero cuando Kundalini se establece en el ajna chakra, entonces uno funciona suprabiológicamente, es decir no solo como un títere de la biología. La ascensión de Kundalini va purificando, en el sentido de que drena los contenidos insconcientes que nos automatizan y sofocan nuestros mejores potenciales.

 

Es dilucidante tener en cuenta que Kundalini no es personal, sino transpersonal, aunque se individúe en la persona. Así como prana es la energía dinámica que hace posible todos los movimientos y procesos psicosomáticos, Kundalini es estática hasta que uno comienza a evolucionar espiritualmente y va debilitando sus tendencias egocéntricas. Aquél que va desplegando kundalini y activando los diferentes chakras, comienza a poder servirse de la consciencia contemplativa capaz de ser testigo sin neuróticamente involucrarse en la acción. Esa consciencia-testigo procura una manera de ser por completo diferente, pues uno emerge del yo-robótico.

 

El yoga es el primer método del Orbe para acelerar la evolución consciente, y por tanto despertar a esa bella durmiente que es Kundalini para que vaya brindando su poder transformativo y liberatorio. No hay una sola técnica en el yoga que no pretenda el despertar de la consciencia pura y que pueda así el practicante ir soltando amarras de los automatismos del muladhara para poder conquistar la clara consciencia o consciencia-yoguica. Al irse desplegando la Kundalini, va cambiando la personalidad del individuo y, por tanto, su actitud ante la vida. Aún sumergido en el plano de lo aparente, mantiene una conexión con lo Real.

 

Esa energía o shakti que es Kundalini, que en su modo final de ser es la energía cósmica, no pierde su impulso para recuperar la libertad interior a poco que uno ponga los medios para que no se aletargue por completo. Ella nos recuerda que lo más esencial de la vida es ser uno mismo y «ganar el alma». Bien es cierto que el viaje de lo inconsciente a lo supraconsciente, de la mente pequeña a la mente grande, requiere una motivación inquebrantable.

 

En toda persona radica un potencial transformativo que puede llamarse de una u otra forma, pero que una vez actualizado nos conduce a la libertad interior, nos humaniza e interiormente nos embellece. Si nos quedamos en el muladhara somos como un topo ciego y que nunca vez la luz, pero si nos desplazamos hasta el loto del entrecejo, somo un ave presta remontando el vuelo hacia el Origen. El paso del ajna-chakra al loto de los mil pétalos o sahasrara depende de la gracia y por eso se dice que requiere «el mandato del guru». Pero la gracia está dentro y el gurú más fiable es el que habita en el propio corazón.

 

 

Ramiro Calle
Director del centro Shadak

www.ramirocalle.com