José, María, Mario, Sheila, José Luis. Son algunos nombres de productores de alimentación ecológica que consiguieron hacer que su trabajo fuese su vida desde hace más de 20 años.

Personas que han llevado la alimentación ecológica a todos los hogares. Gran parte de ellos se encuentra en la incertidumbre de no saber adónde va a parar el sector ecológico al que han dedicado, prácticamente toda su vida. Porque han cambiado muchas cosas.

La tendencia ya no es la inicial de querer hacer las cosas bien por y para la salud y el medio ambiente, haciendo que la alimentación fuese la medicina de cada uno de nosotros y que ocupase el primer lugar en la escala de valores de todos los que estamos comprometidos con una vida sana.

Ahora, las grandes multinacionales se han sumado al carro de “lo ecológico” y producen y envasan en paralelo en sus fábricas, productos convencionales con sus conservantes, colorantes y demás aditivos y, por otro lado, productos ecológicos. Hasta aquí, bien, pero no tanto.

La alimentación ecológica es una forma de vivir sana sin dañar nada de lo que tenemos a nuestro alrededor para conseguirlo, y quien comparte esto, se dedica en cuerpo y alma, únicamente a ello.

No me imagino que Marcelino, María o Sheila se pusieran a producir alimentos convencionales por el hecho de tener más posibilidades de ganar dinero que con la producción ecológica.

Ellos siguen trabajando cada día por sus convicciones, sin importarles lo duro que sea el trabajo y las dificultades para poder competir con las grandes empresas del sector convencional que sacan al mercado productos ecológicos con marca blanca a unos precios increíblemente bajos debido, en muchas ocasiones, a que el producto final lleve menos cantidad del alimento principal para abaratar el coste.

Ecológico, sí, pero con materia prima diferente. No es que un producto elaborado de una marca sea más caro que el de otra marca, sino que uno es de mayor calidad, porque su materia prima es de primera o tiene más porcentaje de fruta o verdura y menos azúcar o agua que la otra.

31 Ecologico 2 - Ecológico sí, pero ¿cómo?

Hay bastantes cambios en la comercialización de productos ecológicos y éste es uno de ellos.

En la alimentación ecológica hay calidades: segunda, primera y extra.

Unos producen ecológico por salud, y otros producen por precio, para obtener más beneficios por su trabajo dejando la salud en un segundo plano. Si lo hiciesen por salud, solo producirían ecológico. Al igual que en otros sectores, en la alimentación ecológica hay calidades: segunda, primera y extra.

Hace 25 años, los pocos distribuidores ecológicos que existían nos vendían como las mejores las frutas con picaduras, y nos decían que era porque el pájaro había elegido la que estaba en su punto óptimo para el consumo, o verduras con tierra o exageradamente grandes y su explicación era que venía directa del agricultor y así salía de la tierra. Todos les creíamos, porque no teníamos más información.

Con el tiempo, cuando empezamos a viajar, aprendimos que, entonces, nos estaban vendiendo producto de segunda categoría porque el extra lo exportaban a Europa, ya que el de segunda categoría no lo querían allí porque no pasaba los controles de azúcares o calibre de las piezas que exigían sus consumidores.

Siempre han existido diferentes calidades y, hoy, en las tiendas especializadas (las de siempre) optamos por las de calidad extra que son las que comercializan los productores o distribuidores 100% ecológicos. Son marcas y productos que solo se encuentran en tiendas especializadas porque es ahí donde han decidido los productores que estén sus productos. Claro, la gran distribución se ha unido al movimiento de “lo ecológico” y han aparecido empresas de distribución de productos ecológicos que también distribuyen el mismo artículo en convencional.

Unos creen únicamente en la alimentación sana y se dedican al 100% a ella, y otros la utilizan como una unidad de negocio nueva, venida a más por la “burbuja ecológica” que se ha producido en los últimos años, para aumentar sus beneficios, pero con poca conciencia ecológica.

Mientras que los que solo se dedican a la distribución ecológica, tratan a agricultores y ganaderos valorando justamente su trabajo, los otros, aquellos para los que lo ecológico es sólo una línea más de su negocio, intentan, y en algunos casos lo consiguen, obtener el menor precio posible sin valorar el trabajo de los profesionales, que en ocasiones no tienen más remedio que aceptar sus condiciones si quieren seguir subsistiendo.

Para decidir qué alimentos queremos comprar y dar de comer a nuestros hijos y a nuestra familia, todos deberíamos saber que en la alimentación convencional es habitual encontrarnos en productos envasados no sé cuántos “E-” en su composición, (aditivos, colorantes, etc, en muchos casos con toxicidad media o alta), mientras que en la ecológica no hay ninguno. También es bueno saber quiénes están detrás de cada alimento que se comercializa bajo el sello ecológico.

No es una crítica hacia los que hacen los dos tipos de alimentación, sino un reconocimiento en voz alta a todos aquellos que, a pesar de las barreras, siguen dedicándose única y exclusivamente a hacer alimentación ecológica, porque creen en ello y no solo por interés económico.

¿Pueden convivir las dos formas? Sí, pero todos necesitamos saber de dónde viene cada uno.

Doy las gracias a José, a María, a Mario, a Sheila, a José Luis, a Pedro, y tantos otros que seguís creyendo en lo que hacéis y que nos hacéis llegar lo mejor de cada uno de vosotros.

 

 

Jerónimo Calvo Yagüe

Gerente de El Vergel Supermercados Ecológicos

elvergelecologico.com