Ten presente que Dios jamás, bajo ninguna circunstancia, castiga a nadie. La mala suerte o malas influencias no existen. Tú eres la causa de todo lo que te sucede. Así que busca en ti los motivos de lo malo que te pasa. Cambia tu actitud y cambiará todo a tu alrededor.

Recuerda siempre usar el «Yo Soy» para pronunciar solo palabras positivas, buenas y constructivas que te beneficien a ti y a los demás, y jamás para dañar.

Piensa y siente siempre lo positivo de cada persona y cosa, porque todo es mente y sentimiento, lo que tú pienses y sientas de las circunstancias, eso te sucederá.

Habla de ti y de los demás solo cosas buenas y agradables, y no digas negatividades, porque lo que uno expresa es producto del pensamiento, y si lo siente, se cumple, pues es un decreto.

En los principios

Rodéate de vibraciones positivas, de lo que te guste; y rechaza las contrarias, negándolas, no hablando de cosas negativas y no asociándote con vibraciones desagradables que hagan daño; porque todo vibra, se mueve y tiene vida, por «Principio de Vibración».

Hazle a los demás cosas buenas, positivas y constructivas que bendigan su bien, porque todo se devuelve, por «Principio de Causa y Efecto».

Toda energía que hayas calificado en bien, regresará a ti como bendiciones; y si la has calificado en negativo, volverá a ti para que la redimas en positivo.

Cuando las energías negativas se devuelven, se dice que son un castigo de Dios o mala suerte, porque al ser humano le apena aceptar que él mismo las generó.

Como todo tiene dos polos, mantente polarizado en lo bueno y agradable, pues si te dejas influenciar por lo negativo, te irá mal.

No desperdicies energía cuando te sobra; por «Principio de Ritmo», «todo va y viene». Cuando tengas dinero, felicidad, amor y demás cosas buenas, guarda para tener siempre.

Siempre genera cosas buenas, que bendigan, para que solo lo bueno se te multiplique; porque todo se genera y se reproduce.

Mantén todo en orden, equilibrio y perfección, pues, por «Principio de Correspondencia», «como es arriba es abajo», así será tu mundo interior.

Reconoce siempre que la Divina Presencia de Dios «Yo Soy» en ti, es capaz de solucionar tus problemas si la invocas, y de llevarte hasta el mismo Cielo si así lo deseas.

En los rayos

Siempre ten Buena Voluntad en lo que haces, con las personas y circunstancias de la vida, que así, las personas tendrán Buena Voluntad contigo.

Nunca creas en el mal; solo ten fe, que es la confianza en que todo lo que te va a suceder es bueno. A lo único que hay que temerle es al temor, que es la creencia en las cosas malas.
Antes de actuar, reflexiona, tómate tu tiempo para que lo hagas con Sabiduría y filosofía, observando lo que realizas; jamás actúes impulsivamente, sin saber por qué lo haces.

Observa el acontecer de la vida atentamente para aprender, asimilar y transmitirle a los demás lo que hayas comprobado por ti mismo, y no porque lo digan otras personas, un libro, una escuela o un maestro.

Hazlo todo con cariño y felicidad, para que las cosas te respondan con la misma energía. Si las haces con amargura, te saldrán mal y tendrás que repetirlas de nuevo, tantas veces como sea necesario hasta que las realices con felicidad.

Rodéate de Belleza, vístete con los colores del arco iris, anda presentable y perfumado, para que estés rodeado de las más altas energías, que son los Ángeles, ya que ellos vienen cuando hay pensamientos y sentimientos bellos, colores claros, música armoniosa y perfumes.

El que dice la Verdad es amigo de Ella, y la Verdad siempre lo defenderá y le responderá cuando la invoque.

La Verdad de Dios para todos es la salud, la felicidad, la prosperidad, la armonía y el amor. Pero una mentira, por pequeña o necesaria que sea, te conectará con la mentira, que es la enfermedad, la pobreza, la injusticia, el odio y la infelicidad; esto vendrá a tu mundo y no te quejes, pues tú lo invitaste. No adulteres la Verdad de las cosas ni la cambies, pues, por muy cruda que parezca, siempre está con Dios, y Dios jamás te hará daño.

Vive devotamente, declarando la perfección de Dios en cada cosa que vivas o te suceda. Procede pacíficamente, y verás desaparecer toda negatividad, mientras tu alrededor se rodea del perfecto y hermoso mundo de Dios.

Ten siempre presente que Dios es dueño de las riquezas que hay en el mundo. Él lo tiene todo, es tu Padre y puede darte lo que desees; solamente tienes que declararlo.

Perdona y olvida para siempre, usando la Ley del Perdón y el Olvido, dejando de lado el pasado –haya sido bueno o malo – y a cada persona que te haya hecho algo desagradable.
Aplica, ante toda necesidad, la «Oración Científica».

Ten siempre presente que del lado invisible de las circunstancias están los Seres de Luz, tratando de ayudarnos, y que podemos solicitarles auxilio.

No matarás a ningún ser vivo, ideas, ilusiones, esperanzas, pensamientos y cosas lindas en los demás.

Jamás robes nada; lo que se roba, más adelante se pierde. No robes dinero, ideas, pensamientos, escritos o discípulos de otras escuelas.

Di por todo: «Gracias Padre». Hasta en las circunstancias más terribles, busca siempre algo por lo cual dar gracias, y las cosas se transformarán en buenas. Insiste hasta que veas el milagro.

En la salud

Mantén tu cuerpo con comida energética, abundante en verduras, legumbres, frutas, granos y oleaginosas; evita ingerir azúcar o sal añadida, productos químicos, alcohol, fermentos o alimentos cadavéricos en estado de putrefacción.

Todas las semanas dedica un tiempo para transmitirle a los demás la «Enseñanza Espiritual».
En la medida en que aprecies la Enseñanza, así apreciarás al que te la ha transmitido, sea una persona o un libro; por lo tanto, siempre mantente agradecido de haberla recibido.

Cuando estés mal, algo te esté fallando, revisa estas claves y observa en cuál te estás equivocando; corrige la situación, aplica la Ley o Principio que no estabas poniendo en práctica, y verás que tu vida tomará el curso perfecto.

Rubén Cedeño

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