El amor verdadero es el amor incondicional. Es curioso que a veces te encuentras personas que no creen en él, para ellos es una utopía. ¿Existe o es una fantasía?

Existe, gracias a Dios lo he experimentado y veo constantemente, especialmente en talleres de Tantra, personas que lo experimentan, aunque sea puntualmente.

Sí, es cierto que es difícil mantenerlo en el tiempo. Al cabo de un tiempo sale el ego y volvemos al mundo cotidiano, donde todo se mezcla con el interés personal, con nuestros miedos, deja de ser incondicional, y se termina la magia.

Para que sea Sexualidad Sagrada y Tántrica, necesitamos como mínimo que al hacer el amor haya tres cosas:

  • Amor consciente o verdadero
  • Transfiguración. Ver lo divino en ti y en el otro
  • Transmutación de la energía sexual

Esto debe ser mutuo. Si falta cualquiera de estos tres, no hay Tantra ni sexo sagrado.

Pero, ¿qué es el amor? ♥️

La palabra amor es una palabra sagrada.

El amor no es el enamoramiento, el cual fácilmente puede ser una ilusión, una proyección. El amor no es una relación con otra persona.

El amor es un estado del ser, es un estado interno, no tiene nada que ver con otra persona. El amor no es enamorarse de otra persona, sino que uno es amor.

El amor en mayúsculas es cuando te realizas como ser humano, es cuando debido a que has evolucionado, sientes que eres amor.

Como dijo el gran lama tibetano Garchen Rinpoché: “No esperes amor en tu vida, conviértete en amor”.

El Amor no se busca a través de otra persona: el Amor se es. “Yo soy Amor” es una buena afirmación o mantra, Aham Prema en sánscrito, y sólo cuando se tiene dentro es cuando se puede compartir. La persona que dice no haber encontrado el Amor es porque no ha buscado en el lugar adecuado: dentro de sí misma.

Nadie puede hacerte feliz. Nadie puede hacerte infeliz.

El amor empieza por uno mismo, amarse a uno mismo, buscando el amor internamente. Si no te amas a ti mismo ¿Cómo vas a poder amar a los demás?

¿Qué amor vas a compartir con otra persona?

Si buscas el amor externamente, como hacen la mayoría de personas en occidente, acabarás frustrado y desesperado. Solo la interioridad puede aportarte felicidad verdadera.

Pero, ¿cómo amarse a uno mismo? El tántrico lo hace practicando la sádhana o práctica espiritual. Dedicándote unos minutos o horas cada día a tu práctica espiritual.

Practicando para despertar nuestra energía espiritual y sexual que llamamos Kundalini.

En el mundo convencional normalmente mezclamos o confundimos el amor con el apego, y entonces se vuelve un veneno. El apego es cuando te crees que algo externo a ti es la causa de tu felicidad y que sin ello no puedes ser feliz. Es cuando te crees que algo te pertenece, que eres su dueño, es la posesión. “Eres mía, eres mío”. De ahí surgen los celos y la violencia de género. El amor puro está donde uno menos se espera… en el desapego. En el desapego está la verdadera libertad.

Otra llave es la compasión. Existen rituales tántricos en los cuales es relativamente fácil poder conectar con el servicio y el amor incondicional. Es una experiencia extraordinaria y muy transformadora aunque solo la vivas durante unas horas. Se sanan heridas, creencias y patrones de falta de amor, falta de aceptación, heridas de abandono, frustración, miedos.

Experimentar el amor incondicional es un estado de éxtasis, hay mucho placer en ello, es la verdadera apertura del corazón. No hay placer más elevado que el éxtasis de sentir el amor verdadero.

 

Hari Dass

Instructor de tantra y sexualidad consciente

tantrayamorconsciente.com