Una vida viajando a los adentros

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Una vida viajando a los adentros

Como refiero en mi “Autobiografía Espiritual“, toda mi vida ha sido, de una u otra forma, con mayor o menor intensidad, la de un sadhaka o practicante de yoga.

Desde niño sentí la presencia de esa angustia existencial o “soledad del ser” que te lleva a buscar sin tregua, a fin de llenar el vacío interior de uno mismo. Por fortuna, descubrí el yoga a los quince años de edad, porque había sido un niño melancólico y profundamente insatisfecho, preguntándome por el sentido de la vida y ya muy consciente de la finitud del ser humano y la inexorable ley de la impermanencia. El yoga fue para mí, como titulé uno de mis primeros libros, refugio y esperanza, pues me brindaba enseñanzas y métodos para ir equilibrando mi psicología y procurarle un significado a la vida.

En l971 inauguré el centro de yoga Shadak, con la inestimable ayuda de Almudena Hauríe ,y en 1972 tuvo lugar mi primer viaje a la India, al que seguirían otros noventa y ocho en busca de sabios, mentores, sadhus, maestros de yoga, eremitas y toda suerte de personas que pudieran proporcionarme enseñanzas y técnicas para acelerar la evolución consciente. En algunos de ellos, como Rishikesh o Benarés he estado más de una veintena de veces, siempre tratando de encontrar claves para el desarrollo de la Sabiduría y, por tanto, conseguir una mente más clara y un corazón más compasivo.

En mi “Autobiografía Espiritual“, editada por Kairós y prologada por Agustín Pániker, especifico: “Si me he animado, después de muchos años, a escribir este libro, es porque a través de él quiero compartir con otros buscadores espirituales y sabuesos en pos de la Última Realidad, mis tentativas, más o menos acertadas o torpes, de encontrar significados y propósitos a la vida”.

El viaje a los adentros representa una aventura sin igual, aunque a veces no sea fácil ir traspasando capa tras capa nuestro universo interior hasta llegar a su centro. Es un viaje en el que no hay itinerarios fijos ni prestablecidos y donde uno se convierte en su propio guía, siguiendo la propia senda y tratando de desenmascararse dolorosa pero provechosamente para despojarse de lo que uno no es, aunque nos hayan hecho creer lo contrario las descripciones de los otros o nuestros autoengaños. Al dejar de ser lo que uno no es, uno se convierte en lo que realmente es y entonces el viaje interior, que comenzaba siendo oscuro, empieza a ser claro y espacioso.

 

Ramiro Calle
Centro Shadak

www.ramirocalle.com

2018-04-25T12:41:25+00:00 25/04/2018|Categorías: RAMIRO CALLE|Etiquetas: , , |