Hay momentos en nuestra vida en los cuales necesitamos evaluar en qué estado se encuentra nuestra espiritualidad.

 

La armonía es el estado normal en el que deberíamos permanecer siempre mientras cumplimos nuestro plan divino.

 

Nuestros cuerpos: físico, etérico, emocional y mental, al estar alineados con nuestro Ser cumplen sus funciones específicas con un único propósito que es cumplir nuestro plan divino.

 

Nuestros cuerpos son sagrados, por ser los vehículos que la presencia necesita para manifestarse en el mundo, necesitamos cuidarlos para que el estado de salud permita vivir el tiempo que dios tiene previsto para cada uno.

 

Si nuestro cuerpo físico está descansado, bien alimentado, sin toxinas tendrá la suficiente energía para hacer lo que sea necesario en cada momento.

 

Si nuestra mente está en paz, con pensamientos constructivos, observándolo todo, alerta en conexión con nuestro ser, podrá ser creativa, clarificada y llegar a iluminarse con la luz de la presencia.

 

Si nuestros sentimientos reflejan la pureza y alegría de nuestra presencia, si mantenemos la quietud necesaria para no alterarnos pase lo que pase a nuestro alrededor, dejaremos que sentimientos de perdón, amor y gratitud fluyan en nosotros y hacia todo lo que contactamos sanando todas nuestras heridas emocionales y expandiendo en nuestro mundo las bendiciones de nuestra presencia.

 

Si nuestro cuerpo etérico se mantiene energizado con el aire puro, el sol y las fuerzas de la naturaleza; si utilizamos la memoria para nuestro crecimiento y aprendizaje pero jamás para atraer recuerdos discordantes del pasado; entonces, la luz de la presencia llenará nuestros chacras con la energía necesaria para mantener nuestro cuerpo físico saludable y armónico.

 

Hay momentos en nuestra vida en los cuales necesitamos evaluar en qué estado se encuentra nuestra espiritualidad. Al observar con detenimiento podrás detectar el estado de tu conciencia, observar si realmente estás en paz, armonía, felicidad, prosperidad, gratitud, fe y demás cualidades que evidencian tu bienestar espiritual, o si por el contrario percibes temores, tensión, amargura, tristeza, inseguridad, rencores, orgullo, enfrentamientos y sobre todo pérdida de la conciencia de la realidad.

 

Cuando una persona inicia su desarrollo espiritual necesita transformar su conciencia, purificar la negatividad, perdonar y armonizarse con el entorno, y tal es así que en poco tiempo su mundo comienza a mejorar notablemente.

 

 

Patricia Paulo y Martín Anello

dedicados a ayudar en la expansión de conciencia de las personas a través de las grandes Enseñanzas Espirituales

encuentrosespirituales.org