Comparto con vosotros un texto muy sugerente, y de enorme sinceridad, que me ha enviado mi fiel alumno y gran amigo Arturo Mesón.

Arturo ha sido durante mucho años un alto ejecutivo en un destacado puesto del Banco de España. Es un contumaz lector de libros de yoga y disciplinas afines y un incansable buscador de la Realidad. No deja nunca de practicar, tanto si su ánimo está más entonado o menos, pues sabe que el Sadhana es el verdadero asidero. Sus reflexiones resultan de interés indiscutible para el buscador espiritual e incluso para toda persona con inquietudes o sensibilidades metafísicas. Seguro que estas reflexiones hallarán eco en lo profundo de vuestras almas.

Querido maestro, te escribo una nueva reflexión acerca de mis propias “experiencias de un caminante”, en uno de esos agradables momentos de paz interior.

Vaivenes emocionales y cambios en el estado de ánimo no van a faltar, porque son parte de la experiencia vital, pero al final, el camino recorrido y el esfuerzo realizado, aunque de manera imperceptible, van haciéndose un hueco cada vez mayor en nuestra naturaleza, de manera que siempre acaba prevaleciendo el sentimiento de que todo está en orden, que todo está bien, que no es el ego autocomplaciente y manipulador quien controla nuestra vida, sino la consciencia lúcida, aquella que está más allá del pensamiento ordinario.

Es una constatación de que a pesar de las dudas y zozobras que continuamente nos asaltan, hay interiormente mucha más calma que turbación, más sosiego que inquietud, más equilibrio que desarmonía.

Poco importa que de vez en cuando nos asalte un sentimiento como de vacío, de falta de entusiasmo y energía; que la relación con nuestra pareja no alcance el grado de intensidad y comunicación que nos gustaría, a pesar de los denodados intentos por nuestra parte de que así sea; que nuestro cuerpo no responda como debería a nuestros desvelos por cuidarlo lo mejor que podemos; que afloren sentimientos de rechazo hacia el ser humano en general, cada vez que recibimos información sobre alguno de los muchos desmanes que se producen a diario por causa de mentes incontroladas; que cada cierto tiempo volvamos a preguntarnos por el sentido de esta extraña experiencia que es la vida.

Porque cuando conectamos, aunque solo sea por en breve momento, con el espacio de quietud del que nos hablas tan a menudo en clase de meditación, suspendido el pensamiento compulsivo, ahí se manifiesta la presencia de Ser, la paz interior. Yo la conozco. Me faltó durante muchos años, porque aunque mi naturaleza mundana es por nacimiento una naturaleza de calma, sosiego y equilibrio, no encontraba sin embargo respuesta para muchas dudas y cuestiones existenciales, que son fuente de ansiedad y desasosiego.

Sin embargo, la mayor parte de las dudas han ido hallando respuestas en estos últimos años a través de la búsqueda espiritual, la práctica del sadhana y la profundización en el yoga como técnica integral de vida, teniéndote siempre cerca, como amigo y maestro.

Eso sí, hay que andar siempre muy alerta y no bajar la guardia para no dejarse engullir por el samsara y lo material, porque el ego se defiende con uñas y dientes por no perder su identidad y su sentido de ser el artífice de los actos humanos.

Como dice Jacques Masui en “Experiencias de un caminante“: Hay que espiritualizar la materia… Y cuanto más prevalezca lo espiritual sobre lo material, más fácil y satisfactoria será nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.
Un inmenso abrazo.

Arturo”

Ramiro Calle
Director del centro Shadak

www.ramirocalle.com