Leyendo un artículo en el que entrevistan al filósofo Byung-Chul Han, rescato ideas que comparto aquí y que me inspiran a seguir hacia delante en mi camino como terapeuta con las flores de Bach por varios motivos.

Vivimos hoy en un mundo global de lo igual, unificado, donde todo lo que puede atentar contra la única dirección admitida, esto es, el capitalismo feroz, se engulle, se mimetiza y se hace productivo, se convierte en algo vacío y comercializable.

Con las terapias llamadas alternativas, no es muy distinto: se reducen a productos consumibles, vaciadas del sentido profundo que proponen como camino, se les lava la cara y para llegar al público (al sector que buenamente llegan), se venden como un subproducto más alopático que va a acabar con tus males, que va a “quitarte” lo que “tengas”, en pocas sesiones ¡garantizado! Sector este al que acudimos cuando queremos ser auténticos ¡eso sí! y salirnos de lo igual.

Incluso el terapeuta tiene que venderse a sí mismo descaradamente si quiere hacerse un huequito. ¡Cuántas más cosas haga mejor!, como las tiendas de chinos. ¡Te vendo de todo, te hago de todo! Y el consultante/paciente encantado porque en la oferta de abundancia vacía cree haber encontrado su salvación. Queremos ser auténticos porque queremos ser diferentes y
acabamos convertidos en productos vendibles y comercializables. Y si no conseguimos eso, nos sentimos fracasados: “He fracasado en auto explotarme a mi mismo”. ¡Es de locos!

Por otra parte, en la comunicación actual digitalizada, ya solo usamos el sentido de la vista. Las imágenes se han convertido en la vía expresiva del mensaje, sin la experiencia de ningún sentido más. El filósofo propone el cultivo del “Jardín Secreto” como espacio donde sentir con el tacto, el olfato, etc., volver al origen, a lo animal, a los sentidos dormidos.

Todas estas ideas, la búsqueda mal entendida de la autenticidad, la pérdida de la comunicación sensorial completa, la inconsciencia de la alienación, etc. me recuerdan de nuevo el sentido de seguir caminando por senderos originales que nos conecten con lo profundo dentro de cada uno, para poder ser fieles a lo que nuestra alma quiere para nosotros, aunque pueda ser muy diferente de lo que creíamos que queríamos antes de iniciar el proceso.

Las esencias florales nos ayudan en esa búsqueda. Preparados extraídos de plantas y flores, no cuantificables, cuyo mensaje es simbólico, su energía vibracional, y que nos abren a contenidos inconscientes para que podamos traer más luz y elevar nuestra conciencia. Elaboradas teniendo en cuenta todos los elementos, fuego, tierra, agua y aire, para que el trabajo equilibre la naturaleza de la persona que las toma.


Queremos ser auténticos porque queremos ser diferentes y acabamos convirtiéndonos en productos vendibles y comercializables.


No es fácil hoy en día conectarse con el alma. De hecho, ¿qué es eso? ¿Y qué sentido tendría hacerlo? Esa búsqueda nos aleja de la visión generalizada de vivir puertas hacia afuera porque nos lleva a hacernos más invisibles. Ir en la búsqueda sincera de uno mismo da miedo; puedes sentir confusión pues no es lo que la sociedad nos insta a hacer. Cuando tomas esa decisión, encuentras soledad e inseguridad a veces, pero para entonces, ya te has dado cuenta de que todo está dentro y nada está afuera, por lo que es muy difícil la vuelta atrás porque lo que se ha visto, ya no se puede dejar de ver o recordar.

Pero ahí seguimos, avanzando, porque en algún momento, adquieres un compromiso de ir despertando la conciencia cada vez más, con sus días más claros y otros más oscuros en los que te preguntas si las fuerzas te acompañarán hasta el final.

Pero a pesar de todo, volver atrás, a la inconsciencia, significaría precisamente eso, volver atrás.

 

Eva García Anguix
Terapeuta floral Y Reflexóloga Biocentro la Canela
lacanelabiocentro.com