Algunos consejos para prevenir naufragios II

Dicen que el tiempo acaba poniendo a cada una en su sitio, pero desgraciadamente esto no tiene por qué ser así. Las creencias que tenemos sobre nosotras mismas y nuestra vida marcan nuestro destino, por ello resulta fundamental pararse en los malos momentos a revisar nuestras actitudes.

Vamos a seguir viendo juntas algunas de las que resultan más peligrosas:

 

La falta de realismo: ni tan “rosa” ni tan “negro”.

Como ya he mencionado en alguna ocasión, el “pensamiento positivo” está de moda, pero lo que siempre ha funcionado es ser realista. Analizar las cosas con la mayor objetividad posible te ayuda a ser previsora y calcular adecuadamente tus fuerzas. Dejarse llevar por el deseo de creer en algo sin haberse cerciorado antes de si es realmente factible, resulta irresponsable y hasta temerario. Creo que es necesario insistir en que un exceso de “fe” puede resultar muy peligroso ya que anula nuestra capacidad crítica y nos vuelve manipulables. Hay muchas personas que te van a decir lo que quieres oír para conseguir algo a cambio, y muchas otras que se van a beneficiar de que no te guste hacer preguntas.

Por supuesto la desesperanza y el nihilismo también atraen “malas compañías”, no es bueno que nadie trate de “salvarte” y hay muchos supuestos salvadores que hunden aun más a las personas deprimidas. La negatividad además puede volverte crónicamente desconfiada, y esto siempre acaba conduciendo a la soledad.

El reto es conseguir ser realista, sin miedo a reconocer las dificultades y manteniendo a la vez una actitud constructiva.

 

  Analizar las cosas con la mayor objetividad posible te ayuda a ser previsora y calcular adecuadamente tus fuerzas
Creo que es necesario insistir en que un exceso de “fe” puede resultar muy peligroso ya que anula nuestra capacidad crítica y nos vuelve manipulables.
 

 

 Conformarse con la ausencia de cariño: rodéate de personas que te quieran bien y quiérete aún más a ti misma cuando te fallen.

No podemos evitar depender de los demás, por ello elegir nuestras compañías resulta clave. “Dime con quién andas y te diré quién eres”, significa que dice mucho de ti qué personas eliges como tus íntimos, pero también que quieras o no, acabas pareciéndote a ellos o asumiendo la imagen que estos tienen de ti.
En principio no debes renunciar nunca a que se reconozca tu trabajo, pero muchas veces no somos valoradas como mereceríamos, es en estas ocasiones cuando hay que saber “cortar el cordón umbilical” y valorarse a una misma sin importar lo que los demás digan. Busca siempre la manera de recompensarte, date lo que sientes que te mereces y no esperes a que “te hagan justicia”.

Lo normal en las relaciones personales es fallarse, decepcionarse…, dale tiempo al tiempo y procura ser benévola, y no cortar con nadie que no te haya hecho daño a conciencia.

 

Depender demasiado de los demás: no quieras gustar a todos.

En alguna otra ocasión también he planteado que “si no eres tú misma no eres nadie”, y por lo tanto el sentimiento es el de “no valer nada”. Necesitamos actuar de manera espontanea, descubrir nuestros verdaderos deseos y entregarnos a los que nos resultan más satisfactorios. Para poder hacer esto hay que liberarse de la preocupación por “ser normal y aceptable”; no hay mejor manera de ser una desgraciada que tratar de dar el gusto a todo el mundo.

Cuando mejor salen las cosas es cuando te concentras y las haces a tu modo, y si cometes un error… ¡al menos lo habrás hecho tú! Si actúas bajo tu propio criterio y las cosas se tuercen, puedes aprender a hacerlo mejor; de hecho el ensayo/error es la mayor fuente de aprendizaje. Y es que si te dejas influir demasiado por las opiniones de los otros, cuando te equivocas te sientes mal por no haberte atrevido a seguir tu intuición.

Lo importante es que te centres en tomar las riendas de tu vida y en cambiar todo lo que esté en tu mano. Busca tu felicidad de forma independiente. Nunca esperes a que nadie cambie, a que nadie te salve o te de su bendición. Hazlo tú misma.

Susana Espeleta
Psicóloga. Psicoterapeuta individual y de pareja
s.espeletaortiz@gmail.com