La cirugía salió bien pero no quiero que nadie me vea

Cuando el médico te dice que la cirugía ha salido bien, se refiere a que médicamente ha obtenido el resultado que esperaba. Pero …

¿qué pasa con la parte estética?

¿Y con la psicológica y emocional?

¿No deberíamos preocuparnos por las cicatrices, o por cómo habrá quedado el pecho después de una cuadrantectomía?

Si dedicábamos el artículo anterior al cabello, en éste vamos a centrarnos en cómo afrontar las alteraciones físicas que el cáncer conlleva; concretamente las que impone la cirugía. Cicatrices, amputaciones, como decía la famosa Terelu recientemente en una entrevista en televisión y ostomías (bolsas para liberar el contenido de los intestinos), son las más frecuentes, pero no las únicas. Cada una de ellas tiene sus implicaciones y cada persona las afronta de una forma diferente.

Nuestro propósito en este artículo es precisamente darte algunas estrategias para convivir con los efectos de la cirugía en tu cuerpo.

Una vez más hay personas que considerarán un absurdo preocuparse por las diversas desfiguraciones que provoca el cáncer. Personal y profesionalmente, me parece una forma estupenda de afrontamiento. Sin embargo, hemos de respetar que cada persona tiene su escala particular de valores y sus prioridades. Por eso hay personas que se tatúan hermosos dibujos a partir de las cicatrices y otras que se reconstruyen el pecho y se someten a una última operación de simetría para igualar su aspecto.

¿Cuál es la mejor estrategia? La que a ti te sirva. Sin duda.

Lo importante es que sepas que hay soluciones y alternativas para todas las opciones. Ya que estamos con el ejemplo del pecho, según el hospital en que te trates, te propondrán iniciar la reconstrucción desde el primer momento, o te recomendarán esperar hasta el final del tratamiento, o a después de la radioterapia. Sea como fuere, los estudios demuestran que durante el tratamiento, la principal preocupación es la de curarnos.

Por tanto, no importa que el proceso estético se inicie antes o después. Ahora bien, una vez que lo hacemos, sí que es fundamental para la satisfacción, la autoestima y la calidad de vida, que quedemos satisfechas con los resultados.

Pocas personas saben que la Seguridad Social cubre un porcentaje del precio de las prótesis y que hay sujetadores y bañadores especiales para cada una de las etapas por las que pasarás. Por eso es importante que te asesores en un centro especializado en estética oncológica. Será una de esas pequeñas cosas que marcarán la diferencia en cómo te sientes.

Otra cosa es el mirarte al espejo y ver tus cicatrices, o el aprender a convivir con tu pareja, si la tienes o quieres tenerla.

Hay mujeres que reconocen que nunca se miraron las cicatrices y otras que, a pesar de sentirse cómodas consigo mismas, nunca dejaron que su pareja las viera. Dos consejos clave en este punto:

  1. El primero, que hagas lo que hagas, busca lo mejor para ti. Sé consecuente con tus propios sentimientos en cada momento; no te obligues a nada.
  2. El segundo, que si tienes miedo a enfrentarte con tu cuerpo, o con la reacción de tu pareja, consulta con una psicooncóloga. Ella te podrá guiar paso a paso y te ayudará a gestionar las emociones que vayan surgiendo.

Las ostomías además añaden miedos distintos: a que se note, a que huela, a que se salga su contenido porque no esté bien colocada… Has de saber que son miedos muy habituales y que es muy difícil que sucedan en realidad. No obstante, hay asociaciones que realizan una estupenda labor de entrenamiento y asesoramiento para el cuidado correcto de las ostomías.

 

Olga Albaladejo Juárez

Socia fundadora en Salmah, Centro oncológico integrativo y participativo

centrooncologicosalmah.com