El cerebro dispone de un sistema natural de manejo y procesamiento de la información que resuelve las situaciones cotidianas o inesperadas de la vida y garantiza un estado de salud mental y emocional.

Esto significa que ante cualquier evento perturbador que nos acontece, el cerebro tiene capacidad de procesarlo hasta que desaparezcan las emociones negativas asociadas al mismo, y logrará que este suceso nos sirva de aprendizaje y sea integrado para ser utilizado en el futuro.

Este sistema de procesamiento funciona porque nuestros hemisferios están en constante sincronía intercambiándose la información que ambos poseen; podemos decir que el cerebro tiene un sistema de “autocuración” constante.

Qué es el trauma

Solemos asociar la palabra “trauma” a sucesos especialmente dolorosos, como una guerra, un atentado, un ataque físico, etc. Sin embargo, en Psicología se considera trauma todo suceso que no ha podido ser bien integrado a nivel cerebral.

Una bancarrota, una separación, una muerte o una mudanza pueden ser traumáticos para una persona, ya sea por lo inesperado o por lo doloroso, y esto se aplicaría a cualquier otro tipo de situación aparentemente no traumática pero que no ha podido ser bien integrada por la persona que la experimenta.

El trauma se produce cuando el cerebro no puede procesar debidamente la situación, quedando la experiencia “atrapada” en el hemisferio derecho, con la imagen, los sonidos, las creencias negativas que produce y sin poder acceder a los recursos y a la experiencia que residen en el hemisferio izquierdo.  

Al quedar el malestar “atascado” en el hemisferio derecho y quedándose sin los recursos del hemisferio izquierdo, la persona se ve atrapada en la incredulidad y el dolor emocional sintiendo: ansiedad, tristeza, ira, creencias negativas, baja autoestima, pesimismo, síntomas físicos (presión en el pecho, boca seca, nudo en el estómago, diarreas repentinas, etc.) como detonación de una parte de un recuerdo traumático no procesado o procesado de forma disfuncional o parcial.

Para superar los traumas y volver o encontrar el equilibrio y salud emocional es necesario que toda esa información estancada en las redes neuronales del hemisferio derecho sea procesada. Debemos ayudar a poner en marcha el sistema de “curación” natural de nuestro cerebro.

Neuropsicología Aplicada: la nueva psicología

Una de las más novedosas corrientes en Psicología es la Neuropsicología Aplicada, que ha dado lugar a las Técnicas de Integración Cerebral (TIC). La más eficiente de todas ellas es SHEC (Sincronización de Hemisferios Cerebrales) que recoge en una sola técnica las herramientas de otras anteriores: EMDR, ICV, TIC y One Eye at Time.

SHEC es una técnica específicamente diseñada para conseguir la integración total de cualquier suceso traumático o síntoma disfuncional activando el mecanismo natural de integración de información que el cerebro posee. Trabaja con sucesos traumáticos pasados recientes y/o pasados concretos y también con sintomatología emocional diversa (adicciones, miedos, fobias, ansiedad, bloqueos, angustia, estados emocionales agudos), sin una relación directa o consciente con un hecho traumático. 

Esta técnica es superior a EMDR en rapidez y en eficacia, ya que es más moderna y completa. Además, evita al paciente reacciones emocionales intensas (abreacciones) en la superación del suceso traumático, algo muy común en EMDR. Esto significa que posibilita la superación de cualquier malestar emocional, por intenso que sea, sin retraumatización. 

Es importante que sepamos que la ayuda psicológica ha evolucionado mucho en los últimos años. Disponemos de herramientas cada vez más eficaces para la resolución de las problemáticas psicoemocionales. Te animo desde aquí a aprovecharlas y a disfrutar de sus beneficios.

Lucía Vizcaíno

Psicóloga de Orientación Holística
Psicoterapeuta Corporal
Especialista en Técnicas de Integración Cerebral

terapiaholistica.org