La importancia de la vinculación en el Sistema Javier de la Sen de Biodanza. Contacto y caricias

Las caricias, los contactos piel con piel, los masajes, el tono de voz, nutre a los niños y son un alimento tan necesario como los minerales, las vitaminas o las proteínas (Dr. Frederick Leboyer).

Estudios llevados a cabo en la Universidad de Colorado han demostrado que los niños cuyas madres tienen dificultad en acariciarles, abrazarles o hablarles durante los primeros meses de su vida tienen una tendencia a sufrir retrasos de desarrollo o de crecimiento (Dr. Stephen Berman – Presidente de la Academia Americana de Pediatría).

La antropóloga Margaret Mead comprobó como las sociedades tribales más violentas de todo el mundo eran las que no se tocaban en la infancia. Por su parte, el neurólogo Richard Restak descubrió como el hecho de coger en brazos a un bebé y acariciarle, era de suma importancia para su desarrollo mental y social, y a su vez, creaba un impacto en las funciones neuronales y neuroendocrinas que eran la base de un comportamiento emocional equilibrado.

Por otro lado, la Universidad de Miami demostró que las caricias estimulaban los nervios cerebrales y facilitaban la absorción de los alimentos, y a su vez fomentaba los vínculos afectivos entre las personas.

El psiquiatra René Spitz descubrió que los niños carentes de afecto experimentaban daños irreversibles en su aspecto motor, afectivo, lingüístico e intelectual, así mismo, dijo que la privación de afecto producía depresión. Por su parte, el obstetra Frédérick Laboyer en su libro “Por un nacimiento sin Violencia” demostró que a través del contacto con las manos el niño captaba el nerviosismo o la tranquilidad, la torpeza o seguridad, la ternura o indiferencia, el afecto o la hostilidad.

En este orden de cosas, el contacto y la caricia en el Sistema Javier de la Sen de Biodanza mejoran por el modo de vincularse de una persona consigo misma, por lo que antes de vincularse con las demás es fundamental hacer un buen contacto con uno mismo. Este aspecto es corroborado por el análisis transaccional del psicólogo estadounidense Eric Berne que afirmaba “así como nos tratemos a nosotros nos tratan los demás”.

Dicho esto, en caso de no realizar una vinculación adecuada con nosotros mismos corremos el riesgo de que los demás se vinculen, contacten y nos acaricien -si es que lo hacen- de un modo superficial y estereotipado que nos produzca insatisfacción.

La calidad de la vinculación con uno mismo será por tanto el reflejo del modo en que los demás se vinculen con nosotros. Por tal motivo, los ejercicios que proponemos desde el Sistema Javier de la Sen de Biodanza están llenos de conciencia, sensibilidad, sentido e integración mente-emoción-corporalidad.

En realidad, la vinculación que recibimos del exterior pone de manifiesto el modo en que nos vinculamos con nuestro niño interior, por lo que no podemos esperar nada de los demás si lo que les pedimos no nos lo damos antes a nosotros. Este es un aspecto en el que hacemos verdadero hincapié en los ejercicios.

Cualquier tipo de vinculación con el otro, sin este paso previo, es una teatralización, una mascarada donde nuestros personajes danzan con los personajes de los demás: el agradador, el carenciado, el salvador, el frío, el efusivo, el superficial, etc. De esta guisa, la danza y las relaciones interpersonales se estereotipan y se salonizan perdiendo la naturalidad, la organicidad y la frescura del encuentro humano real.

El efecto experimentado al vincularnos de una forma real permite disolver las “corazas caracteriológicas del ego” (W. Reich), y ser nosotros de un modo más auténtico. Esta realidad nos coloca en la posición de sentirnos queridos y aceptados por lo que somos y no por lo que hacen nuestros personajes. Las personas se sienten queridas sin necesidad de demostrar nada a cambio, ni a nadie, lo cual es un revulsivo para afianzar la propia identidad.

Estudios recientes demuestran que el contacto, la caricia o el abrazo realizados de un modo auténtico y no superficial contribuyen a potenciar el sistema inmunológico, de manera que la vinculación real aumenta las defensas del organismo, disminuye el riesgo de contraer enfermedades, refuerza la autoestima, la confianza y la seguridad en uno mismo.

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Para vincularse adecuadamente con uno mismo es necesario llevar la conciencia a lo corporal, para que, con la voluntad y las aportaciones del profesor, podamos desbloquear de modo consciente las rigideces que se adhieren a nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta, especialmente en la pelvis, el pecho, los brazos, el cuello, los labios y el rostro.

Por este motivo, el trabajo con las “Nueve llaves”, la técnica de “Los tres momentos”, la energetización, el contacto, la retirada, la plena atención a lo vivido, los integrativos, las capacidades psicomotrices y la expresión integrada, son dinámicas fundamentales en las sesiones para mejorar la vinculación con uno mismo y con los demás.

Por último, hemos de señalar que los ejercicios ofrecidos, al permitir que las membranas celulares recuperan su permeabilidad y disminuyan su rigidez por las tensiones diarias que acumulan, permiten los intercambios de los líquidos intersticiales de un modo fluido. Este hecho descarga de tensiones internas y permite que aflore nuestra parte más humana, mejorando el contacto con uno mismo y con los demás.

 

 

Javier de la Sen
Profesor Didacta de Biodanza
Creador del Sistema Javier de la Sen de Biodanza

biodanzaspain.org